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Shakespeare y los judíos: 7 hechos interesantes

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08/05/2022 | por Yvette Alt Miller

Cómo fue que las obras de Shakespeare definieron la forma la opinión de la audiencia sobre los judíos durante generaciones.

¿No tiene un judío ojos? ¿No tiene un judío manos, órganos, dimensiones, sentidos, afecciones, pasiones? …no es calentado y enfriado por el mismo invierno y verano como lo es un cristiano? Si nos pinchas, ¿no sangramos?

Esas palabras de la obra de Shakespeare El mercader de Venecia son una sus frases más famosas. En la obra, Shakespeare se permitió incluir horribles estereotipos antijudíos, al tiempo que describió a los judíos como personas reales con emociones y sentimientos reales, una idea que en su tiempo fue revolucionaria.

Shakespeare influyó la forma en que los judíos fueron percibidos durante cientos de años. Aquí hay siete hechos poco conocidos sobre Shakespeare, sus obras, y los judíos.

1. Los judíos tuvieron prohibido vivir en Inglaterra, pero igualmente algunos vivieron allí de forma clandestina.

Shakespeare nació en 1564, y para ese entonces los judíos ya llevaban 274 años teniendo prohibido vivir en Inglaterra. En el año 1290, el Rey Eduardo I había prohibido oficialmente todo asentamiento judío en su reino y expulsó a las comunidades medievales de Inglaterra, que tenían un tamaño considerable.

A pesar de la prohibición, florecieron clandestinamente comunidades judías en varias ciudades de Inglaterra. El profesor James Shapiro, de la Universidad de Columbia, buscó y recopiló registros históricos de toda mención sobre judíos viviendo en Inglaterra durante la vida de Shakespeare, y encontró una miríada de referencias a comunidades judías secretas. En 1540, una familia fue llevada a corte en Londres acusada de mantener su "judaísmo y fe hereje" en secreto. Ese mismo año, documentos oficiales registran el arresto de otras personas "sospechadas de ser judías", también en Londres.

Dado que en esa época había comunidades judías secretas en Londres, es posible que Shakespeare haya conocido judíos londinenses.

Durante el Renacimiento encontramos muchas referencias a comunidades judías secretas en Bristol, a unos 200 kilómetros de Londres. En la ciudad vivían judíos portugueses, que posiblemente habían escapado de la Inquisición en su tierra natal. Al menos un judío askenazí, nativo de Praga y llamado Joaquin Gaunse, vivió abiertamente durante un tiempo en Bristol a partir de 1580 (eventualmente fue arrestado bajo el cargo de no creer en Jesús; no es claro qué resultado tuvo el caso).

En su libro The Woman Who Defied Kings: The Life and Times of Dona Gracia Nasi, Andree Aelion Brooks describe una ruta clandestina establecida por la judía portuguesa secreta Doña Gracia Nasi en el siglo XVI. Doña Gracia dirigió un imperio comercial y escondía judíos en sus barcos para hacerlos escapar clandestinamente de España y Portugal durante la Inquisición (donde ser un judío secreto podía terminar en tortura y muerte) y los llevaba a Inglaterra. Allí, un agente judío conocido como Christopher Fernandes los llevaba en balsa hasta barcos con destino a Holanda, lugar en que los judíos podían vivir libremente.

Portarretrato de Gracia Mendes Nasi.

Es imposible saber si Shakespeare conoció alguna vez a un judío. Virginia Woolf imagina cómo fue la vida de Shakespeare en su famoso ensayo A Room of One's Own. Después de una extensa educación clásica, Shakespeare fue a "probar suerte en Londres. Aparentemente le gustaba el teatro, y comenzó cuidando caballos en la puerta de uno. Pronto consiguió trabajo en el teatro, se convirtió en un actor exitoso y vivió en la cima del universo, codeándose con todas las personas importantes y yendo a sus reuniones, practicó su arte en el tablón, ejercitó su ingenio en la calle y hasta tuvo acceso al palacio de la reina". Dado que había comunidades secretas de judías en Londres en ese tiempo, es posible que Shakespeare haya conocido a judíos de la ciudad.

2. Shakespeare supo sobre Rodrigo López, un judío acusado de intentar asesinar a la Reina Elizabeth I.

Mientras Shakespeare vivió y trabajó en Londres (se mudó a la capital alrededor de 1585), vivió a pocos kilómetros de otro londinense, un judío secreto llamado Rodrigo López. En 1594, López fue arrestado y acusado de traición y complotar para asesinar a la Reina Elizabeth I. Dado que su juicio interesó a todo Londres, quizás Shakespeare estuvo entre las multitudes que vieron el proceso judicial de López y su subsiguiente ejecución. El "Caso López" se convirtió en un evento decisivo de la era.

López (a la derecha) hablando con un hispano (grabado de Esaias van Hulsen).

López fue un judío secreto nacido en 1524 en Portugal. Cuando pareció que su fe judía saldría a la luz, López huyó a Inglaterra, donde cambió su primer nombre a Ruy y comenzó a practicar medicina, que había estudiado en su Portugal natal. Fue un médico popular y en poco tiempo obtuvo en Londres un mucho prestigio y respeto, especializándose en la prescripción de hierbas como anís y zumaque, de las que en la actualidad se conocen sus efectos beneficiosos.

La Reina Elizabeth I designó a López como su médico real en 1584. No es claro qué tan en secreto se mantuvo su fe judía, pero pareciera que al menos algunas personas lo conocían como marrano. López se ganó varios enemigos, incluyendo al Conde de Essex, un confidente cercano de la reina.

La Reina Elizabeth I

Buscando que la corte lo libere de su archienemigo, el Conde de Essex acusó a López de complotar en contra de la reina. La Reina Elizabeth intentó posponer el juicio tres meses, rehusándose a creer que su médico de confianza haya buscado dañarla. Eventualmente, los enemigos de López lo acusaron de traición, obligando así a la reina a llevarlo a juicio. El registro oficial de su juicio nota que López "como un judío, negó enfáticamente con juramentos y execraciones todas las acusaciones". Su judaísmo estuvo en el centro de la conversación durante todo su juicio, y encendió una histeria antijudía en toda la capital.

López fue declarado culpable y ejecutado públicamente en 1596. Una gran multitud observó su muerte y llenó el ambiente con cánticos de "¡Cuelguen al judío!" Shakespeare basó su personaje Shylock en El mercader de Venecia, que se estrenó en 1605, en López y su juicio.

3. Shakespeare no fue el único guionista que escribió sobre los judíos.

El Mercader de Venecia no fue la única obra durante la vida de Shakespeare que describió a los judíos. En 1596, los lectores de Londres recibieron una obra de ficción llamada El orador, escrita bajo el seudónimo Lazarus Piot (probablemente el autor Anthony Munday). Una línea de la trama tiene una marcada similitud con El mercader de Venecia y habla sobre un judío que exige "una libra de carne" de un prestatario cristiano como pago de una deuda (en El mercader de Venecia, un malvado prestamista judío llamado Shylock exige el pago al personaje cristiano Antonio, incluso si tuviera que morir por ello).

En 1571, la Reina Elizabeth I realizó un cambio dramático legalizando el préstamo de dinero en Inglaterra, lo que inició debates interminables sobre el nuevo y generalizado fenómeno de la cobra de intereses en los préstamos. Los préstamos comerciales eran un tema de contienda, siendo discutidos interminablemente en conversaciones privadas por todo Inglaterra a finales del siglo XVI, como reflejan muchas obras inglesas que tienen a la usura como tema central.

La escena del juicio, El mercader de Venecia, acto IV, escena 1. Pintura al aceite de Robert Smirke.

En 1583, los seguidores de teatro vieron The three ladies of London, de Robert Wilson. Esta obra también incluyó un prestatario cristiano que tenía una deuda con un judío, aunque en este caso el prestamista judío fue descripto como el personaje más honorable.

Unos pocos años antes de la premier de El mercader de Venecia, de Shakespeare, las audiencias vieron El judío de Malta, de Christopher Marlowe, estrenada en 1592. Presenta a un vil judío llamado Barrabas, que odia todo lo bueno y puro y complota diabólicamente para matar a muchos de sus enemigos, incluyendo todo un convento de curas y monjas. La obra termina con Barrabas quemado en la estaca. El especialista en Shakespeare Bernard Greenbanier, que enseñó en el Brooklyn College entre 1926 y 1964, escribió que El judío de Malta puede ser entendido, principalmente, como una crítica a los valores del cristianismo de la época. Sin embargo, logra ese objetivo creando una caricatura horrible de un judío que moldeó la opinión de las audiencias sobre los judíos.

4. Shakespeare disfrutó el antisemitismo de su época.

En El Mercader de Venecia, el personaje judío Shylock es odioso, pero también es descripto como humano. Al verlo, uno puede sentir simpatía por él. sin embargo, en muchas de sus otras obras, Shakespeare mostró el mismo antisemitismo casual que destacó a sus contemporáneos.

William Shakespeare.

De esta forma, en la famosa escena de la caldera en Macbeth, uno de los ingredientes desagradables que las brujas ponen en su poción es "hígado de un judío blasfemando". En Dos caballeros de Verona, el personaje Launce se queja de que otro personaje "no tiene más misericordia que un perro. Un judío hubiera llorado", aunque no lo hizo. En Mucho ruido y pocas nueces, el personaje Benedicto declara su amor por Beatriz diciendo: "Si no la amo, soy judío". Para Shakespeare, al igual que para la mayoría de los ingleses de la época, los judíos eran una forma concisa para describir algo malo, no a seres humanos.

5. El Mercader de Venecia era una obra favorita en la Alemania nazi.

El abogado inglés Anthony Julius observó que, desde que fue escrita, El mercader de Venecia fue usada para describir todo estereotipo judío que fuera prevalente en la época. "La historia de la recepción de la obra confirma que el lector y la audiencia consideran a Shylock como representativo de lo que es un judío".

La producción de 1943 de El mercader de Venecia, dirigida por Lothar Müthel, miembro del partido nazi.

Debido a la descripción negativa que hace la obra sobre los judíos, El mercader de Venecia fue un favorito en la Alemania nazi. Entre 1933 y 1939 se presentó más de 50 veces en Alemania. Las audiencias eran alentadas a abuchear y a burlarse cada vez que Shylock aparecía en escena. Una presentación especial de la obra marcó el día de 1943 en el que Viena anunció oficialmente el Judeinrein, que estaba libre de judíos.

6. Audiencias de nuestra época abuchearon con gritos antijudíos a Shylock.

La compañía teatral de Shakespeare era conocida como "Lord Chamberlain's Men". En 1599 construyeron su propio teatro en Londres, al que llamaron Globe Theater. Después de que el teatro se incendiara, en 1614 construyeron un segundo Globe Theater, que cerró 28 años después. En 1997 fue reconstruido de nuevo cerca de su ubicación original cerca del Río Támesis y se convirtió en un destino turístico popular de la ciudad.

El Globe Theater

Las audiencias son alentadas a hacer ruido y alboroto, al igual que lo eran en la época de Shakespeare. Ese comportamiento no fue el único que imitaron las audiencias a los tiempos de Shakespeare. Durante una presentación temprana de El mercader de Venecia en 1998, las audiencias chiflaron y abuchearon a Shylock, burlándose cada vez que el personaje judío aparecía en escena. La crítica de teatro Carole Woddis escribió ver la obra en el recientemente construido Globe "aún refuerza incómodamente el odio racial, los estereotipos judíos" (respondiendo a la crítica Mark Rylance, director de Globe en ese momento, defendió enfáticamente la reacción de las audiencias argumentando que eran parte de una experiencia teatral auténtica).

7. Las audiencias en ídish aceptaron a Shakespeare.

Durante el apogeo del teatro en ídish, las obras de Shakespeare fueron eternos favoritos, traducidas a ídish y, en algunos casos, modificadas para incluir más historias judías. "A principios de la década de 1890, los actores norteamericanos de teatro en ídish estaban enloquecidos con Shakespeare", nota Joel Berkowitz en su libro Shakespeare on the American Yiddish Stage (University of Iowa Press, 2010). Las audiencias parlantes de ídish en Nueva York tuvieron la oportunidad de ver versiones en ídish de Hamlet, Otelo, Romeo y Julieta y hasta de El mercader de Venecia.

King Lear en Yiddish

Algunas de las obras de Shakespeare en ídish fueron promocionadas como ibergezetst un farbesert, traducidas y mejoradas. Ese fue sin dudas el caso con The Jewish King Lear, estrenada en 1892. En esta versión, el héroe es Dovid Moysheles, un mercader judío de Vilna que decide dividir sus propiedades entre sus tres hijas y mudarse a la tierra de Israel (al igual que el Rey Lear, Moysheles juzga erróneamente a los personajes de sus hijas y termina siendo un mendigo ciego sin techo, acompañado por su fiel sirviente Shamai). La obra fue adaptada para el cine en 1934 y vive como testigo de la duradera popularidad de las obras de Shakespeare. Infinitamente maleables e interesantes, con la capacidad de ser recicladas y reinventadas, las obras de Shakespeare continúan desafiando y entreteniendo.





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