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Siria y Iom Kipur

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08/09/2013 | por Rav Shraga Simmons

Ahora es el momento de tomar responsabilidad, sin importar cuán difícil parezca.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, está en una misión de 10 días para obtener apoyo tanto a nivel nacional como internacional para atacar a Siria, país que utilizó recientemente armas químicas en contra de miles de civiles violando de esta forma los derechos humanos más básicos.

Aquellos que se oponen a un ataque armado insisten en que “Estados Unidos no debiese ser el policía del mundo”.

Muchos estadounidenses preferirían que las Naciones Unidas tomaran acción. Pero dicha institución se ha vuelto impotente debido a un bloque de países árabes, musulmanes y tercermundistas que están dispuestos a dar licencia automática a los autócratas.

La OTAN, la Unión Europea, el parlamento británico y la Liga Árabe han probado ser igual de irresponsables.

Pareciera ser que todo el mundo está intentando escapar de la responsabilidad.

En esas situaciones, la sabiduría judía establece un claro imperativo:

En un lugar donde nadie esté tomando responsabilidad, debes intentar tomar responsabilidad” (Mishna, Avot 2:6).

Cuando el mundo está sumido en el caos, no podemos permanecer de brazos cruzados. Debemos ser el adulto que se para y dice que este malvado comportamiento no será tolerado.

Tal como dijo el mismo Obama:

No se equivoquen; esto tiene implicancias más allá de las armas químicas. Si no exigimos una rendición de cuentas por este acto infame, ¿qué dirá eso de nuestra determinación de hacer frente a quienes no respetan las reglas básicas internacionales?

Esto es mucho más profundo que el Medio Oriente. Este es un momento decisivo para Estados Unidos para reafirmarse a sí mismo como la fuerza civilizadora del mundo.

La pelea de Iona

No es una coincidencia que (debido a un receso del congreso por las Altas Fiestas) estos 10 días de debate caigan justo durante los diez días de arrepentimiento, que son los días en que debemos clarificar nuestras prioridades y comprometernos a tomar responsabilidad.

En la tarde de Iom Kipur leemos el libro de Iona, que es la clásica historia de escapar de las responsabilidades.

Dios envió a Iona a enfrentar el mal moral que había en la ciudad de Nínive. Sin embargo, Iona considero que era desagradable tener que enfrentarlo, por lo que decidió escapar en un barco en la dirección opuesta; sin embargo, finalmente terminó en el estómago de un gran pez.

El error de Iona fue enfocarse en el aspecto desagradable que había en la misión.

Esta fue la forma que utilizó Dios para hacer que Iona hiciera introspección y se diera cuenta que se había equivocado al enfocarse en el aspecto desagradable de la misión. Así, Iona analizó todas las consecuencias y concluyó que sin importar cuán difícil fuera, actuar era la única forma de alcanzar el mayor bien posible. Se dio cuenta que al fin y al cabo uno nunca puede realmente escapar de hacer lo correcto.

Eventualmente, al aceptar tomar responsabilidad, Iona pudo salvar a la población de aquella gran ciudad (Iona 3:10).

Tomar responsabilidad

¿Por qué la gente rehuye la responsabilidad?

Rav Noaj Weinberg z’’l dice que este es el desafío fundamental que hay entre la comodidad y el placer. Todos queremos ser grandiosos; todos queremos cambiar el mundo. Pero no tenemos ganas de hacer el esfuerzo. Por lo tanto, elegimos el camino de la comodidad, de escapar de las consecuencias de nuestras vidas.

Racionalizamos todo tipo de comportamientos destructivos. Ya sea con respecto a la ética en los negocios o sobre romper la dieta, solemos poner una línea roja que marque el límite… y luego la movemos. Y al hacerlo, nos evitamos a nosotros mismos lograr algunas de las cosas más importantes de la vida.

Elegir la comodidad lleva a la decadencia de la civilización.

Pero el peligro es aún mayor cuando la sociedad como un todo hace que la comodidad sea su principal meta. Tal como notó un sabio: “La definición de civilización es elegir lo correcto por sobre lo cómodo”. La elección de lo cómodo crea un sentimiento de que no hay que rendir cuentas y, finalmente, de anarquía. Esta es la decadencia de todas las civilizaciones; los historiadores culpan a la comodidad de la caída del Imperio Romano.

Hacer lo correcto —sin importar cuán difícil parezca— siempre será la mejor elección. En el corto plazo, si tenemos que pagar el precio de intentarlo, nos libraremos del desgarrador dolor emocional de saber que somos demasiado débiles incluso para intentarlo.

Hacer lo correcto es también la mejor solución a largo plazo: hacer el esfuerzo ahora no es nada comparado con el dolor que tendremos cuando tengamos que enfrentar la realidad (lo cual ocurrirá sin lugar a dudas), y entonces, será demasiado tarde para hacer algo.

La línea roja

Hay una pregunta que tiene a perplejos a muchos: ¿Por qué Assad habría de cruzar la línea roja de armas químicas si sabía perfectamente que al hacerlo provocaría una reacción sumamente negativa por parte del mundo?

Quizás fue Irán —el principal patrocinador de Siria (Mehdi Taaib, jefe de los consejeros del Ayatollah, se refiere a Siria como un “distrito de Irán”)— el que ordenó que los sirios cruzaran esta línea roja para “probar” la determinación internacional de actuar contra quienes utilizasen armas de destrucción masiva.

En otras palabras, todo lo que ocurra en Siria sería un escenario de prueba para el enfrentamiento decisivo con Irán en su búsqueda por alcanzar el poderío nuclear.

Puedes estar seguro que el Ayatollah está siguiendo atentamente cómo reacciona Estados Unidos.

Si no hay una respuesta mundial a esta violación del tabú universal sobre utilizar gas venenoso, esto le dará luz verde a Irán para proseguir con sus planes.

Y si crees que el gas venenoso es malo, intenta imaginarte armas nucleares en las manos de extremistas musulmanes.

Cuarenta años

Esta semana se cumplen 40 años de la Guerra de Iom Kipur, que fue cuando el dictador sirio Hafez al-Assad lanzó una guerra de aniquilación en contra de Israel. El estado judío salió victorioso, pero durante un tiempo la situación era realmente peligrosa: muchas ciudades judías del norte fueron evacuadas y posteriormente fueron invadidas por el ejército sirio.

Durante estas Altas Fiestas, al tiempo que nos enfrentamos con un nuevo desafío sirio, es hora de tomar acción ante lo que está ocurriendo.

Como dijo alguna vez Winston Churchill: “No es hora de tener calma y comodidad. Es hora de atreverse y perdurar”.

Es hora que cada uno de nosotros se levante y detenga las racionalizaciones.

Es hora de tomar responsabilidad por nosotros mismos y por el mundo.




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