Su mejor amigo mató a su hija en un accidente de auto

28/06/2026

5 min de lectura

La extraordinaria respuesta de una familia ante una tragedia impulsó todo un movimiento.

Charlotte, una niña de 8 años de Monsey, Nueva York, iba en bicicleta cuando fue atropellada por un automóvil y murió. El conductor no estaba enviando mensajes de texto, no estaba ebrio ni conducía con exceso de velocidad. Era un respetado miembro de la comunidad judía ortodoxa local y un dedicado voluntario de Hatzalah, el servicio de emergencias médicas.

También era el mejor amigo del padre de Charlotte y su compañero de estudio.

Dos vidas pudieron haber quedado destruidas: una por la muerte y la otra por la culpa, los reproches y el rechazo de su comunidad. Pero eso no fue lo que ocurrió.

En el funeral de su hija, el padre de Charlotte habló sobre los sentimientos potencialmente insoportables y la división que una tragedia así podía generar entre vecinos y amigos. En lugar de permitir que el resentimiento y la culpa echaran raíces, junto a la tumba de su hija se comprometió públicamente a promover la unidad y el shalom (la paz), y convocó a toda la comunidad para hacer lo mismo.

En vez de permitir que el resentimiento y las acusaciones se arraigaran, se comprometió públicamente a promover la unidad y el shalom.

Como respuesta, nació la campaña "Drop That Grudge Today" ("Deja ese rencor hoy").

La noche siguiente, Rav Biniamin Eisenberger, un destacado rabino de Nueva York, visitó la casa de los padres de Charlotte para presentar sus condolencias durante la shivá. La escena que encontró parecía de otro mundo. En la cocina vio al padre de Charlotte y al conductor del auto abrazados, llorando y sosteniéndose mutuamente. A pocos metros estaban la madre de Charlotte y la esposa del conductor, también abrazadas y llorando.

Charlotte rezando en el Muro Occidental.

Esto no se trataba de perdonar. El conductor no había cometido negligencia ni delito alguno. Fue un accidente en el sentido más puro de la palabra: una pérdida desafortunada que simplemente ocurrió. Pero los padres de Charlotte no creen que las cosas "simplemente ocurran". Creen que Dios es la única fuerza que actúa en el universo y que, aunque los seres humanos tienen libre albedrío para elegir entre el bien y el mal, cuando no hay una decisión moral involucrada, todo está determinado por Dios, aunque ellos no comprendan el por qué.

Las ciudades de refugio

La Torá habla de las muertes causadas por alguien que no tenía intención de hacer daño. Al sufrir una pérdida, las personas naturalmente buscan a alguien a quien culpar. Canalizan su dolor hacia la ira y el deseo de venganza. El "vengador de la sangre" sigue siendo un fenómeno extendido en muchas sociedades del Medio Oriente.

Para evitar esos asesinatos por venganza, la Torá establece las ciudades de refugio, donde quien hubiera causado una muerte accidental podía huir y encontrar protección. Era una concesión a la naturaleza humana. Es demasiado pedir que una familia en duelo reconozca la inocencia del causante accidental y abandone su ira y resentimiento.

Sin embargo, eso fue exactamente lo que ocurrió en Monsey hace unas semanas. Los padres de Charlotte pudieron renunciar al resentimiento y a las acusaciones porque reconocen la voluntad Divina detrás de su tragedia.

La fe de Rachel Goldberg-Polin

Hace poco me llamó llorando mi buena amiga Bárbara. Acababa de leer las memorias de Rachel Goldberg-Polin sobre la muerte de su hijo Hersh, un rehén israelí asesinado por Hamás en Gaza. Treinta y dos años antes, el hijo de Barbara, de 12 años, murió durante un campamento de verano al ser alcanzado por un rayo mientras estaba sentado sobre la raíz de un árbol sosteniendo una sartén. Bárbara, una judía alejada de la fe en Dios, ha vivido de duelo desde entonces.

Al leer sobre el sufrimiento y duelo interminable de Rachel Goldberg-Polin, Bárbara quiso saber qué diferencia hacía que Rachel fuera una judía creyente y religiosa. Después de todo, el dolor de perder un hijo es el mismo.

Sí, ambas comparten un dolor igual de profundo e inconsolable, pero no es exactamente lo mismo. Al comienzo de su libro When We See You Again, Rachel relata una historia que aparece en varias versiones, incluida una en el Talmud, sobre un rey y su fiel sirviente que están en el jardín del palacio. El sirviente, presa del pánico, corre hacia el rey y le dice que acaba de ver al Ángel de la Muerte. Le suplica que le preste su caballo más veloz para escapar a Teherán. El rey acepta y el sirviente parte al galope. Poco después, el rey se encuentra con el Ángel de la Muerte y le pregunta por qué asustó a su sirviente. El Ángel responde que estaba sorprendido de verlo allí, ya que tenía una cita con él esa misma noche en Teherán.

Rachel escribe: "La última línea del relato talmúdico dice: 'Los pies de una persona siempre la llevarán al lugar donde debe estar'. Me repito esa historia una y otra vez a lo largo del día".

En las memorias de Rachel, marcadas por un sufrimiento constante, la ira y las acusaciones brillan por su ausencia.

La diferencia entre Rachel Goldberg-Polin y mi amiga Bárbara es que Rachel vive su dolor sin alimentar el resentimiento ni buscar culpables. Apenas menciona a Hamás. Bárbara, sin un sentido de dirección Divina, vive en un universo que percibe como aleatorio y sigue atormentándose con preguntas del tipo: "¿Y si...?". Si tan solo los monitores hubieran llevado a los niños a las tiendas cuando escucharon los primeros truenos, aunque la tormenta aún estuviera lejos, su hijo seguiría vivo. El enojo y la culpa ni siquiera se calmaron al demandar y lograr el cierre del campamento.

En un guion escrito por Dios existen tragedias, pero no son aleatorias. Como decía uno de mis rabinos: "Todos llegamos a este mundo con un billete de ida y vuelta".

Los padres de Charlotte ciertamente no entienden por qué les fue arrebatada su hija. Pero sí entienden que todo proviene de un Dios amoroso, el único que contempla el panorama completo del recorrido de las almas hacia este mundo y de regreso.

Rachel Goldberg-Polin cuenta también la experiencia de su suegro, quien vivió una cadena de acontecimientos aparentemente inconexos que terminó salvando la vida de una persona. Concluye el capítulo diciendo: "La manera en que vivimos con aquello que nunca llegaremos a saber lo determina todo".

Dejar ir los rencores

Los padres de Charlotte han decidido convivir con "lo que nunca se sabrá" desde la aceptación, el amor y el abandono de todo resentimiento. Ese es el espíritu que dio origen a la campaña "Drop That Grudge Today".

¿Hay algún rencor que hayas estado cargando y que puedas dejar ir hoy?

Al escuchar sobre esta campaña me pregunté: "¿Qué rencor llevo dentro que puedo soltar?". Aunque durante años he trabajado conscientemente para elegir la conexión con los demás y reconocer la providencia de Dios en mi vida diaria, comprendí que seguía guardando resentimiento hacia alguien que me había humillado públicamente años atrás. Rara vez pienso en esa persona, pero cuando lo hago, todavía aparecen sentimientos de reproche nublando mi mente y mi corazón.

Decidí que en mérito de Charlotte (Sheindel bat Jaim Iehudá), dejaría ir ese rencor, simplemente soltándolo como un peso muerto. Había oído que mi antiguo adversario estaba enfermo, así que le envié un email deseándole una pronta recuperación y pidiéndole su nombre hebreo para poder rezar por él.

¿Hay algún rencor que hayas estado cargando y que puedas dejar ir hoy?

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Miriam Pórtela.
Miriam Pórtela.
9 días hace

Baruch HaShem por su supervision Divina!! Es inimaginable el dolor de un padre en estos momentos!!! Di-s libre a cada uno de este dolor!!! El saber que Boré Olam dirije todo nos da fuerza para entender a estos padres que eligieron aceptar La Voluntad De El Creador..
también podamos tener la luz de esta historia y dejar esos sentimientos de rencor! Que Así Sea la Voluntad de HaShem Santo Bendito.

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