Extraterrestres, Dios y la nueva película de Steven Spielberg


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Perdóname como si nunca hubiera ocurrido.
La sucá conmemora el milagro que Dios nos dio en el desierto en forma de los Ananei HaKavod (las Nubes de Gloria). Estas nubes milagrosas nos protegieron de los enemigos que nos rodeaban, además de proveernos refugio de todos los elementos negativos asociados con vivir en un desierto.
Sin embargo, hubo otros milagros que Dios nos concedió en el desierto, como el maná que caía directamente del cielo o el Pozo de Miriam, una roca que manaba agua fresca para que la nación judía bebiera mientras estuvo en el desierto. Entonces, ¿por qué las Nubes de Gloria son el único milagro que merece su propia festividad, la festividad de Sucot? ¿Y esta fiesta no debería celebrarse en el mes de nisán, en Pésaj, cuando el pueblo judío recibió por primera vez el milagro de las Nubes de Gloria? ¿Por qué se celebra en otoño?
Para comprender plenamente la respuesta a esta pregunta, detengámonos un momento y en primer lugar tratemos de entender más profundamente por qué conmemoramos estas nubes especiales. Las Nubes de Gloria siguieron y protegieron al pueblo judío de todos los elementos negativos del desierto desde que salieron de Egipto. Sin embargo, tras el pecado del becerro de oro, Dios castigó al pueblo judío retirando las nubes protectoras. Después de la terrible transgresión del becerro de oro, Moshé subió al cielo por 40 días para rogar el perdón de Dios en nombre del pueblo judío. Tras su exitoso viaje de 40 días, Moshé habló al pueblo judío y transmitió las tres cosas que recibió de Dios:
Rav Eli Mansour dio una hermosa respuesta respecto a por qué celebramos específicamente las Nubes de Gloria en lugar de todos los demás milagros que ocurrieron en el desierto. Rav Mansour explica que cuando Moshé regresó del cielo con la buena noticia de que el pueblo judío había sido perdonado por el pecado del becerro de oro, el pueblo podría haber temido que la relación no volviera a ser la misma que tenían antes del pecado. Dios devolvió las nubes para enseñar un mensaje importante sobre el concepto del perdón. Como afirma Rav Mansour con elocuencia: “Cuando Dios nos perdona por nuestros pecados, es un perdón tan pleno y completo que es como si el pecado nunca hubiera ocurrido, lo que permite que todo vuelva a ser exactamente a como era antes”. Sucot, por lo tanto, celebra la reconciliación completa entre Dios y el pueblo judío, representada con el regreso de las Nubes de Gloria, que ocurrió el 15 de Tishrei. Esa es la razón por la que Sucot se conmemora en otoño.
Y sí, hubo otros milagros en el desierto, pero sólo el regreso de las Nubes de Gloria significa la restauración de la cercanía entre Dios y el pueblo judío.
Todos experimentamos momentos desafortunados en los que alguien nos hace daño. Sea en el hogar, en el lugar de trabajo o en la comunidad, la gente nos dice o hace algo equivocado y es muy doloroso perdonar. De algún modo encontramos la manera de recomponer los pedazos y seguir adelante, pero nunca parece que podemos volver a como era antes. Nuestra reacción es la misma: “¿Tienes idea de lo que me hizo?” o “Supongo que en cierto modo lo perdono, pero nunca podremos volver a ser amigos otra vez”.
Sucot nos recuerda perdonar a nuestro prójimo de la misma manera en que Dios ha perdonado al pueblo judío. Sigamos el ejemplo de Dios de cómo enfrentar el dolor, la herida y la traición con una sola palabra: “Salajti – Los he perdonado”. No perdonemos sólo superficialmente a nuestro prójimo por todo el daño que nos ha causado; encontremos la fuerza emocional para perdonar plenamente, hasta el punto de que sea como si nunca hubiéramos sido ofendidos.
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