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La película expone la despiadada represión del régimen iraní contra los atletas que se atreven a competir contra israelíes. Y el coraje de quienes se resisten.
Una película innovadora, fruto de una rara colaboración entre cineastas israelíes e iraníes, arroja luz sobre el fanático régimen islamista de Irán y cómo algunos iraníes valientes intentan resistirse.
Tras conocerse en Los Ángeles, el director israelí Guy Nattiv y la directora iraní Zar Amir Ebrahimi decidieron trabajar juntos en una película, basada en hechos reales, que ilustra la brutal manera en que los mulás dictatoriales de Irán (líderes islamistas en el poder) restringen la libertad de los iraníes y frustran sus sueños. El resultado es Tatami, un thriller lleno de suspenso que retrata lo que sucede cuando una joven atleta iraní decide desafiar las draconianas leyes de su país que prohíben competir contra israelíes.
“En las últimas décadas, el gobierno iraní ha hecho todo lo posible por evitar que iraníes e israelíes se encuentren en eventos internacionales, sin importar la verdad sobre lo que realmente sienten las personas”, explicaron Nattiv y Amir Ebrahimi. “A pesar de eso, encontramos una forma de hacerlo”.

Además de dirigir, Ebrahimi coprotagoniza la película como Maryam, una excampeona iraní de judo que entrena al equipo nacional femenino de Irán. La protegida de Maryam es Leila, la estrella del equipo iraní, interpretada con destreza por la actriz chileno-iraní nacida en los Estados Unidos, Arienne Mandi.
Poco después de llegar a Tiflis para la competición mundial, Leila es abordada por Shani Lavi (interpretada por Lir Katz), miembro del equipo femenino de judo de Israel. Hablan incómodas por unos momentos. Son muy conscientes de que Irán prohíbe estrictamente a sus ciudadanos relacionarse con israelíes. Por su diálogo, también es evidente que se conocen y se importan mutuamente. Shani le pregunta a Leila por su hijo; Leila le pregunta a Shani si sigue con su novio. Cuando Shani le responde que terminaron, Leila le desea que encuentre pronto la felicidad.
Irán, implacablemente opuesto a la existencia misma de Israel desde la Revolución Islámica de 1979, prohíbe por ley todo contacto con "la entidad sionista". Los iraníes pueden ser procesados incluso por usar artículos electrónicos que contengan piezas fabricadas en Israel, o incluso por empresas que tengan sucursales en Israel. Varios iraníes han sido encarcelados o ejecutados por ser supuestos “espías” de Israel, sin que jamás se presentaran pruebas de su traición.
La mayor parte de Tatami transcurre dentro del colosal estadio deportivo de la era soviética en Tiflis, durante un solo Campeonato Mundial de Judo. Leila gana combate tras combate en las primeras rondas, avanzando hacia la final. También vemos brevemente a Shani, quien también va avanzando. Las atletas aún no saben que se aproxima un enfrentamiento entre ambas.
A los atletas iraníes se les presiona rutinariamente para fingir lesiones o perder a propósito para evitar competir contra los israelíes, arruinando sus carreras deportivas tras años de extenuante entrenamiento.
En los Juegos Olímpicos del 2004, el campeón mundial de judo iraní Arash Miresmaeli fue obligado a retirarse de la competencia al tener que enfrentar en una ronda inicial al israelí Ehud Vaks. Miresmaeli afirmó falsamente estar 2 kg por encima de su categoría y fue descalificado. Cuando se le preguntó si lo hizo por voluntad propia, el comité iraní respondió: “No”.
Saeid Mollaeei (Wikipedia)
Saeid Mollaeei era campeón mundial cuando compitió en el Campeonato Mundial de Judo de Tokio en el 2019. Le ordenaron perder un combate para evitar enfrentar al israelí Sagi Muki en la final. Le informaron que agentes de seguridad estaban en casa de sus padres en Irán. “Se supone que uno debe ser valiente en la vida”, recordó Mollaei más tarde. “Pero me pasaron mil preguntas por la cabeza. ¿Qué pasará conmigo o con mi familia? Así que obedecí la orden”.
Desilusionado con Irán, luego Mollaei desertó y se convirtió en ciudadano de Mongolia, compitiendo y ganando una medalla olímpica como parte del equipo nacional mongol.
En Tatami, Leila y su entrenadora reciben la orden de fingir una lesión y son amenazadas con represalias contra sus seres queridos en Irán si no obedecen las exigencias del régimen.
Los directores Guy Nattiv y Zar Amir Ebrahimi dijeron que Tatami está basada en las acciones heroicas de mujeres iraníes reales que desafiaron al brutal régimen islamista de su país.
Kimia Alizadeh, campeona olímpica de Taekwondo, desertó de Irán hacia Europa en el 2020 para protestar contra el autoritarismo del país. “Usé todo lo que me dijeron que usara”, publicó en las redes sociales poco después de desertar. “Repetí todo lo que me dijeron que dijera. Para ellos, ninguno de nosotros importa”.
Kimia Alizadeh (Wikipedia)
Tras desertar, Alizadeh compitió para el Equipo Olímpico de Refugiados en los Juegos de Tokio 2020 y ganó una medalla de bronce en el Campeonato Europeo de Taekwondo en el 2022. Eventualmente obtuvo la ciudadanía búlgara y ganó otra medalla olímpica (esta vez para Bulgaria) en el 2024.
Sadaf Khadem fue la primera boxeadora iraní en ganar una pelea en el extranjero cuando compitió en Francia en el 2019. En lugar de celebrar su victoria, las autoridades iraníes emitieron una orden de arresto contra ella por llevar pantalones cortos y no usar hiyab durante la pelea. Aterrada de regresar a su país, Khadem permaneció en Francia.
Khadem no pudo volver; ni siquiera pudo visitar a su madre moribunda. “Desafortunadamente, debido a este gobierno, el pueblo iraní ha perdido sus derechos humanos”, observó Khadem desde su nuevo hogar en Francia.
Mahsa Amini, una joven kurda del noroeste iraní, también inspiró la película. El 13 de septiembre del 2022 llegó con su hermano a Teherán para visitar a unos parientes. Acostumbrada a la mayor permisividad en Kurdistán, dejó ver parte de su cabello bajo el hiyab obligatorio, el velo que las mujeres deben usar afuera. Ella no sabía que la temida Policía de la Moral estaba realizando redadas en la capital por tales infracciones.
Mahsa Amini (Wikipedia)
Mahsa fue arrestada y brutalmente golpeada por la policía. Entró en coma y murió tres días después. Tenía 22 años. La policía declaró que murió por causas naturales, pero el pueblo iraní sabía la verdad, y su asesinato desató protestas en todo el país. A fines del 2022, más de 20.000 manifestantes (principalmente mujeres) fueron arrestados. Más de 500 fueron asesinados por las fuerzas de seguridad entre septiembre y diciembre de ese año.
Otra inspiración para Tatami fue Elnaz Rekabi, atleta iraní que protestó por la muerte de Mahsa. Ella se quitó el velo durante el Campeonato Asiático de Escalada Deportiva en Corea del Sur en octubre del 2022. Las autoridades iraníes actuaron rápidamente, confiscaron su teléfono y pasaporte, y organizaron su retorno inmediato bajo vigilancia. Sus amigos informaron que no podían comunicarse con ella.
Finalmente, Elnaz fue autorizada a regresar a Irán tras declarar, de forma poco creíble, que el velo se le cayó por accidente. Más tarde, las autoridades demolieron la casa de su familia.
Una encuesta reciente mostró que el 68% de los iraníes desea que su país normalice relaciones con los Estados Unidos. A pesar de la constante propaganda negativa sobre los judíos e Israel, una cuarta parte de los iraníes dice que también desea relaciones normales y abiertas con Israel.
Mientras el mundo observa los esfuerzos de Israel por frenar la carrera nuclear del régimen iraní, esta película ofrece un atisbo del anhelo de libertad entre los iraníes comunes.
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Creo que no tenemos por qué mirar a los iraníes con la idea de "salvarlos". Eso quizo hacer EE UU en Irak y Afganistán y no resultó; tanto que además ellos, los norteamericanos, perdieron esas guerras. Cada país es soberano; Israel nondebe "salvar" a nadie. Hay soberanía y los persas no quieren a los judíos.