Desobediencia civil, el coraje de las parteras en Egipto y el legado de Martin Luther King


5 min de lectura
Emanuel Ringelblum, cronista del gueto de Varsovia, llamó a ese día de 1942 "el día más negro de la historia judía en los tiempos modernos".
Antes de que los alemanes capturaran la ciudad de Varsovia durante la Blitzkrieg de 1939, había 360.000 judíos en la capital polaca. Los nazis forzaron a estos judíos a trasladarse al Gueto de Varsovia el 15 de noviembre de 1940.
Muchos de los habitantes del gueto perecieron por enfermedades y hambre, pero la población se mantenía por la llegada constante de refugiados judíos. Muy pronto, la población judía de Varsovia alcanzó los 460.000.(1) Inicialmente, los judíos del gueto no entendieron que estaban siendo confinados en una antesala hacia los campos de exterminio, la mayoría rumbo al matadero de Treblinka, donde ejecutaron a 800.000 personas (en su gran mayoría judíos) en el lapso de unos pocos meses.
Un grupo de hombres y niños judíos posan para una fotografía en una calle del gueto de Varsovia, 1941. Foto de Willy Georg.
El 22 de julio de 1943, la víspera de Tishá BeAv, fue emitida la sentencia de muerte para los judíos de Varsovia. En las primeras horas de la mañana, el Judenrat (la policía judía) fue convocada y las autoridades de "Asuntos de Reasentamiento" ordenaron el "reasentamiento en el este de todos los judíos que viven en Varsovia, sin importar edad ni sexo". La orden demandaba que cada día fueran reunidos y deportados 6.000 judíos.
Una semana antes del anuncio de las deportaciones, ya circulaban rumores en el gueto, y el terror se apoderó de los judíos. Adam Czerniakow, director del Judenrat, pidió explicaciones a los oficiales nazis y sólo recibió negativas.
El 22 de julio, a las 7:30 de la mañana, Czerniakow y los miembros del Judenrat fueron informados de que las deportaciones comenzarían al día siguiente, Tishá BeAv, y las expulsiones incluirían a los niños. Él comprendió de inmediato la gravedad de esa orden y que su cooperación previa con los alemanes había sido un grave error. Esa fue una orden que se negó a firmar. La noche tras la primera deportación, se quitó la vida, dejando una nota que decía: “Soy incapaz de hacer algo, mi corazón tiembla de tristeza y compasión. Ya no puedo soportar todo esto”.(2)
Dos niños demacrados, uno de ellos dormido o inconsciente, pidiendo limosna en la calle del gueto, verano de 1941. Foto de Willy Georg.
Jaim Kaplan, en su diario sobre el Gueto de Varsovia, Rollo de Agonía, previó el destino que esperaba a los judíos con la emisión del decreto. Él intuyó que las deportaciones no podían significar otra cosa que una sentencia de muerte, y que quienes lo negaban, “se aferran a una esperanza ilusoria”.(3) En una entrada del 26 de julio escribió: “Nosotros, los habitantes del gueto de Varsovia, ahora vivimos esta realidad. Nuestra única suerte es que nuestros días están contados, que no tendremos que vivir mucho más bajo estas condiciones”.(4)
El decreto ordenaba la deportación de todos los judíos, excepto aquellos que trabajaban en industrias alemanas o en el Judenrat. En los nueve días siguientes, 66.701 judíos fueron deportados a Treblinka.
En Treblinka, un cartel colocado en la entrada, con el fin de mantener la calma, decía: “No se preocupen por su futuro… todos ustedes van al este, a trabajar; mientras trabajen, sus esposas cuidarán de sus casas. Pero primero deben bañarse y sus ropas deben ser desinfectadas de piojos”(5) Solo unos momentos después, tras brutales golpizas de guardias SS y ucranianos, las víctimas eran ejecutadas.
El 29 de julio comenzó la siguiente ronda de deportaciones de Varsovia. Las SS, junto con tropas letonas y lituanas, cerraban bloques enteros y sacaban a la gente de sus casas. Muchos eran ejecutados en el acto; otros, golpeados salvajemente. Cuando la multitud alcanzaba varios miles, eran llevados al Umschlagplatz (el patio ferroviario de deportación) para ser transportados. Las redadas se realizaban cada mañana y cada noche.
Judíos que son deportados del gueto de Varsovia suben a un tren de carga. Varsovia, Polonia, julio-septiembre de 1942.
Durante el mes de agosto, 142.525 judíos fueron deportados, de los cuales 135.120 fueron enviados a Treblinka. Para mediados de agosto, ya había quedado claro que la “reubicación” era un mito. Había llegado al gueto suficiente evidencia de testigos de las atrocidades nazis.
Para el 3 de octubre, habían sido deportados 310.000 judíos, incluidos la mayoría de los miembros del Judenrat. Muchos fueron deportados el 21 de septiembre, Iom Kipur, el Día de la Expiación.
El Dr. Hillel Seidman escribió en su diario del gueto de Varsovia, en una entrada titulada La noche de las lágrimas:
“Cuando cae la noche, finalmente llego a casa, la cabeza repleta de imágenes aterradoras. Al cruzar nuestro patio noto nuestro pequeño shtiebl. Unos veinte hombres están sentados sobre bancos volteados… ¡esta noche es Tishá BeAv! Dos velas parpadeantes iluminan débilmente las cabezas inclinadas, con sus ojos perdidos en la distancia, mientras se eleva esa melodía desgarradora: ‘Eijá…’
Una melodía que quizá se compuso por primera vez en el exilio de Jerusalem y que desde entonces ha absorbido las lágrimas de generaciones.
Nosotros, los judíos de Varsovia, hijos de aquellos exiliados, nos sentamos en el suelo a llorar nuestro jurbán [destrucción] personal, la destrucción de una gran kehilá [comunidad], la más grande y vigorosa de Europa, que resultó de aquel primer jurbán [la destrucción del Templo en Jerusalem]. Lloramos nuestro destino, una nación sin tierra, atrapada por su enemigo más feroz y condenada a la muerte. Lamentamos tanto la pérdida del Beit HaMikdash [Sagrado Templo] como la extinción de nuestras propias vidas”.(6)
En Tishá BeAv de 1942, la maquinaria de muerte nazi, cuya crueldad no conocía límites, se puso en marcha con máxima eficiencia en la ciudad de Varsovia.(7) Emanuel Ringelblum, cronista del gueto, llamó a esa víspera de Tishá BeAv en 1942 “el día más negro de la historia judía en los tiempos modernos”.(8)
Judíos del gueto de Varsovia marchan por el gueto durante las deportaciones. Varsovia, Polonia, 1942–43.
Nuestro newsletter está repleto de ideas interesantes y relevantes sobre historia judía, recetas judías, filosofía, actualidad, festividades y más.