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Todos podemos cambiar: accede al poder transformador de Iom Kipur

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04/10/2022 | por Rav Nejemia Coopersmith

Utiliza los 4 pasos del proceso de arrepentimiento y verás que realmente puedes cambiar.

¿Las personas pueden cambiar?

Después de haber quebrado muchas resoluciones y retomar los mismos malos hábitos año tras año, no sorprende que en lo más profundo muchas personas crean que en verdad no pueden llegar a cambiar.

Esa actitud socava tu confianza y sabotea tus esfuerzos de teshuvá, 'retorno' o 'arrepentimiento', incluso antes de comenzar.

Respecto al mandamiento de hacer teshuvá, la Torá dice:

"Porque este mandamiento que te encomiendo hoy, no está oculto de ti ni es lejano. No está en el cielo para que puedas decir: '¿Quién ascenderá por nosotros al cielo y lo tomará para nosotros, para que lo escuchemos y lo hagamos?' Tampoco está en el mar, para que puedas decir: '¿Quién atravesará por nosotros al otro lado del mar y lo tomará para nosotros…?' Sino que está muy cercano a ti, en tu boca y en tu corazón, para llevarlo a cabo" (Deuteronomio 30:11-14).

A primera vista, puedes pensar que la Torá nos está diciendo que desarraigar nuestras cualidades negativas es algo sencillo. Pero eso simplemente no es cierto. El verdadero cambio es una tarea muy difícil. Entonces, ¿qué es lo que la Torá nos está diciendo?

Los comentaristas explican que la Torá señala una verdad fundamental sobre el arrepentimiento: no hay nada externo que necesites para poder cambiar. Depende completamente de ti tomar la decisión de cambiar. No necesitas profetas, otros padres, mejores maestros, grandes líderes espirituales, amigos diferentes… Tienes todo lo que precisas para cambiar, porque todo lo que necesitas es utilizar tu libre albedrío.

Sí, es difícil, pero no es complicado. Con un compromiso serio y substancial y esfuerzo continuo, sin dudas puedes lograrlo. (Lo lamento, no hay ninguna píldora mágica).

El poder de la teshuvá

Teshuvá, (traducido comunmente como 'arrepentimiento'), viene en realidad de la palabra hebrea 'retornar': uno retorna a su esencia, a su alma, realineando sus actos con su ser interno y volviendo al sendero correcto. En el proceso, uno también restaura su relación con Dios.

El milagro de la teshuvá no es sólo que comenzamos una nueva página, sino que regresamos hacia atrás en el pasado y editamos las páginas previas. La teshuvá desarraiga los malos actos de nuestro pasado; es como si nunca hubieran existido.

¿Cómo hacemos para acceder a este poder increíble de Iom Kipur?

La clave es utilizar el siguiente proceso de cuatro pasos (cinco pasos si es que dañas a otra persona) que conforma la base de la mitzvá de teshuvá.

PASO 1: Detener de inmediato el mal acto

El Talmud dice que una persona que comete un error y lo admite, pero no renuncia a volver a hacerlo, se compara con alguien que "entra a purificarse en la mikve sosteniendo un reptil muerto en la mano", lo que provoca que la inmersión no sirva de nada. Es necesario que deje el reptil para poder purificarse (Taanit 16a).

¿Puedes imaginar tratar de pedirle perdón a alguien mientras al mismo tiempo continúas cometiendo el mismo acto? Sin detener el mal acto, no importa cuánto te golpees el pecho, nada servirá. Tienes que dejar de cometer la transgresión. La obra terminó. Esto requiere admitir que cometiste un mal acto. Deja de lado las racionalizaciones y reconoce tu error.

Puede ser necesario un poco de trabajo para llegar a entender la raíz de lo que hiciste mal. No observes sólo una lista de actos externos. En cambio, examina la lista y discierne patrones de comportamiento. A menudo la causa subyacente es algo relativo a una cualidad de carácter (el enojo, la pereza, la arrogancia), y debes enfocar tu energía en atacar esa raíz.

PASO 2: Arrepentimiento

Sentir un arrepentimiento sincero es el motor para el cambio. Sin esto, no tienes ninguna razón que te empuje a dejar de cometer el acto negativo. Comprende el alcance del daño que provocan tus transgresiones y deja de culpar a otros por tus malas decisiones. Sólo tú eres responsable por tus actos.

El arrepentimiento es diferente a la culpa. La culpa es la emoción negativa que te dice que "eres malo". Es algo que inmoviliza y deprime. En vez de enfocarte de forma externa en desarraigar lo malo y cambiar el presnete, la culpa te lleva a enfocarte en tu propio ego, revolcarte en el pasado y castigarte a ti mismo. Es algo destructivo.

El arrepentimiento es el reconocimiento positivo de que has fallado en vivir a la altura de tu potencial. Tus actos fueron malos, pero tu esencia se mantiene pura.

El arrepentimiento te da fuerzas, es constructivo. Es una señal positiva de que estás volviendo a entrar en contacto con tu esencia. Tu conciencia no te dejará relajarte hasta que no hayas corregido el error.

PASO 3: Confesión (Vidui)

La ley judía prescribe que debemos admitir nuestros errores articulándolos verbalmente. Esto forma la parte principal de las plegarias de Iom Kipur. ¿Por qué es necesaria la confesión?

Al usar el poder humano del habla, que es una manifestación de nuestra alma, concretizamos nuestra admisión de culpa, pasándola del reino del pensamiento interno a lo externo. Decirlo en voz alta lo vuelve real. Confrontamos la verdad con nosotros mismos y también ante Dios. En un nivel espiritual, verbalizar la confesión tiene el poder de eliminar las toxinas espirituales que se juntaron como resultado de las transgresiones.

PASO 4: Decidir no volver a repetirlo

Este paso es crítico. El arrepentimiento se desvanecerá, y la única manera de asegurar que el cambio sea real es comprometiéndonos con una estrategia clara que establezca un plan de acción realista a largo plazo. Dios no espera que seas un ángel. No puedes cambiar todo de la noche a la mañana. Pero necesitas crear un plan concreto.

Aquí hay algunos puntos esenciales que ayudan a lograr que un plan sea efectivo y nos ayude a llegar a un cambio genuino con el tiempo:

  1. Ser totalmente realista y tener los pies en la tierra. Si muerdes más de lo que puedes masticar, volverás exactamente al punto desde donde comenzaste.
  2. Elige algo pequeño que puedas cambiar para siempre. Nuestros Sabios dicen: "Ábreme un hoyo del tamaño del ojo de una aguja y Yo lo abriré para ti del tamaño de un salón". Dios nos está diciendo que si hacemos un cambio pequeño y permanente, similar al pequeño ojo de una aguja, entonces Él expandirá nuestro pequeño cambio y nos ayudará desde Arriba de forma exponencial.
  3. Tu plan debe estar orientado a la acción, y no depender sólo de pensamientos. Y no confíes sólo en ti mismo. Si buscas ayuda de otra persona en un área específica, es más probable que puedas mantener tu compromiso.
  4. Iom Kipur es sólo un día. Tu plan de crecimiento debe servirte durante todo el año. Esto significa que precisas monitorear tu progreso, por lo menos una vez al mes, efectuando un jeshbón hanéfesh, un examen espiritual.
  5. Visualiza los beneficios positivos que recibirás al hacer ese cambio. Haz que la recompensa sea vívida y real (imagina cómo te verás y cómo te sentirás con 10 kilos menos). Utiliza esto para motivarte.

PASO 5: Pedir perdón

Finalmente, si hiciste daño a otra persona, para lograr una teshuvá completa, además de los cuatro primeros pasos, debes agregar un quinto paso, necesitas pedir perdón sinceramente y hacer las paces.

Les deseo a todos un año dulce y con mucha salud.




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