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Traducir ideas en ideales

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Pekudei (Éxodo 38:21-40:38 )

por Rav Benji Levy

Tras completar el Tabernáculo y sus componentes, Moshé inspeccionó y aprobó todo el trabajo del pueblo judío: "…y Moshé los bendijo"1 que "la Presencia Divina de Dios resida sobre su obra".2 Sin embargo, Dios mismo ya le había instruido al pueblo judío construir Su Santuario para que Él pudiera residir entre ellos.3 Entonces, ¿por qué Moshé necesitaba bendecirlos para que recibieran la presencia Divina?

En el polarizado mundo actual, hay dos extremos fundamentales respecto a la santidad: lo que es sagrado y lo que no lo es. Estos dos mundos se consideran mutuamente exclusivos y como resultado dictan dos formas diferentes de conducta. El mundo del estudio de Torá, la sinagoga y la mesa de Shabat se encuentran en una órbita diferente que el mundo de la academia, los negocios y los emprendimientos sociales. Por ejemplo, muchas personas se visten con recato para las ocasiones "santificadas", mientras que en los medios "seculares", no lo hacen. Estas señales externas reflejan la percepción de dos mundos divididos de forma automática.

Sin embargo, en el judaísmo estos mundos aparentemente diferentes están profundamente entrelazados. Nuestra tarea es reconectar lo que se ha desconectado.

El judaísmo es una religión de montañas. La cima del Monte Moriá vio el nacimiento del mundo, fue el escenario de la prueba del sacrificio de Itzjak y fue el sitio consagrado donde estuvieron los Templos Sagrados. La cima del Monte Sinaí vio el nacimiento del monoteísmo ético y la ley objetiva, transmitiendo un mensaje que transformó por completo el escenario moral del occidente. La singularidad de estas montañas es que su mensaje no se limita a sus propias cimas sagradas, sino que los valores que personifican descienden al mundo. Es la traducción de sus elevadas ideas a ideales aplicables en la vida cotidiana.

Si bien Dios había garantizado Su presencia en medio del pueblo judío si ellos seguían Sus instrucciones y construían Su Tabernáculo, de todos modos, Moshé los bendijo para que la santidad metafóricamente descendiera de la montaña y se extendiera más allá del Santuario, hacia la obra de sus vidas cotidianas.

Dentro del mundo de la filosofía hay muchos enfoques conflictivos. Hay filosofías profundamente seculares que argumentan que no hay ningún valor espiritual en nada y hay filosofías profundamente religiosas que consideran lo espiritual y lo físico como dos mundos completamente separados. La bendición de Moshé al pueblo judío para que la Presencia Divina residiera sobre la obra de sus manos aboga por el enfoque de "no desacreditar de todo su valor al mundo material… sino por el contrario, elevar todo".4 Nuestro rol es profundizar nuestra consciencia de la santidad revelada y buscar constantemente revelar una santidad más profunda en los lugares menos obvios.

La Mishná dice que "Aquél que estudia mientras pasea por los caminos y distrae su atención diciendo: '¡Qué bello es ese árbol! o ¡Qué bello ese campo sembrado!', es considerado por las Escrituras como si comprometiese su existencia".5 Aparentemente esto implica que no debería haber interrumpido el estudio para maravillarse del mundo que lo rodea, porque esos dos mundos deben mantenerse separados. Sin embargo, lo que realmente nos dice es que cuando alguien ve el mundo natural como algo desconectado de la Torá, perjudica al mundo y perjudica a la Torá.

Como afirma Ben Bag Bag: "Léela [a la Torá] y reléela porque todo está en ella…"6 Así como todo se puede encontrar en la Torá, también se puede encontrar la Torá en todo. Hoy en día, los estudiantes deben salir de los silos y verse expuestos a su belleza, para poder vivir con el imperativo de "En todos tus caminos ten presente a Dios".7

Desde esta perspectiva, la bendición de Moshé es todavía más relevante hoy que nunca antes. Nuestra responsabilidad es buscar continuamente lo Divino dentro de lo mundano, crear avenidas para que esa santidad pueda brillar y elevar el mundo material que nos rodea. A través de este enfoque, lograremos comprometernos con ideas enfocadas espiritualmente en los equivalentes modernos del Tabernáculo y traducirlas e incorporarlas en profundos ideales espirituales en nuestro hacer cotidiano.

RESUMEN:

En general, es natural ver el mundo a través de lentes polarizadas que marcan una clara distinción entre lo sagrado y lo profano. Sin embargo, una sutil distinción entre la bendición que Moshé le dio al pueblo al completar la construcción del Tabernáculo y la promesa que Dios les había dado al ordenarles construirlo, nos enseña lo opuesto y resalta el valor de apreciar la delicada relación que existe en el mundo entre lo sagrado y lo secular.


NOTAS

1. Éxodo 39:43

2. Rashi sobre Éxodo 39:43

3. Éxodo 25:8

4. Rav Kook, Orot, Israel vetajito 5, pág. 22

5. Mishná Avot 3:9

6. Mishná Avot 5:26

7. Proverbios 3:6




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