Masacre en un evento de Janucá en Australia


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Después de presenciar la horrenda masacre del 7 de octubre y el aluvión de antisemitismo, ¿por qué muchos no judíos responden uniéndose al pueblo judío?
Andrés Mustafa, un musulmán practicante, dice que cuando vio las noticias el 7 de octubre de 2023 y las imágenes de la invasión de Hamás a Israel “Mi corazón se quebró. De hecho, empecé a llorar”. Terminó viendo todos los videos disponibles sobre las atrocidades de Hamás. “Nunca había estado tan enojado. Me pregunté, ¿en qué mundo estamos viviendo? ¿Holocausto 2?”
Tratando de procesar sus propias emociones, Mustafa, quien ahora se hace llamar Ariel, se puso en contacto con un amigo judío que le recomendó hablar con un rabino. Así comenzó el camino de Ariel hacia el judaísmo. Actualmente, Ariel está estudiando para su conversión ortodoxa y planea mudarse a un lugar desde el cual pueda llegar a pie a una sinagoga.
Explica: “Investigué mucho porque no podía entender por qué quería convertirme, por qué me sentía conectado al pueblo judío, por qué me sentía conectado a Dios a través del pueblo judío. Ahora diría que siempre tuve un alma judía, y eso es lo que realmente me impulsó a hacerlo”.
Ariel Mustafa
Ariel es uno de un número creciente de no judíos que se sintieron atraídos por el judaísmo tras la masacre de Hamás del 7 de octubre y el aumento del antisemitismo en todo el mundo. Ariel dice: “No soy el único, porque cuando hablo con otras personas, en lugar de asustarnos, el 7 de octubre solo reforzó nuestra determinación”.
En lugar de asustarnos, el 7 de octubre solo reforzó nuestra determinación.
La maldad de la que fueron testigos el 7 de octubre impulsó a estos conversos a traer más bondad al mundo y a buscar a Dios. Ariel continúa diciendo: “Simplemente teníamos que seguir adelante, sabiendo que Dios está detrás de nosotros, y si Él está con nosotros, ¿quién puede estar en nuestra contra? Así que simplemente lo hice y ha sido la mejor decisión de mi vida. Nunca me he sentido más satisfecho y feliz”.
Aunque Ariel encuentra muchos comentarios antisemitas de sus amigos, dice: “Enfrento el antisemitismo a través de la educación. El antisemitismo es un miedo, es una fobia a lo que la gente no entiende, o a lo que a veces no quiere entender”. Habla de personas aparentemente educadas que creen en ridículos libelos de sangre. Cuando se les confronta con hechos, algunos de sus amigos reconocen la verdad y se disculpan, mientras que otros se aferran obstinadamente a sus miedos irracionales. “A veces, no importa lo que digas, la gente te va a seguir odiando”, concluye.
Rav Eliahu Raskin, fundador y director de la Academia de Conversión Judía, el programa de aprendizaje en línea más grande para potenciales conversos al judaísmo, dice que ha visto un “gran crecimiento” en las conversiones al judaísmo tras el 7 de octubre.
Muchos conversos se describen como un alma judía nacida en un cuerpo no judío. “Los conversos serios no sienten que tengan la opción de no ser judíos,” dice Rav Raskin. “Para ellos, es algo que deben hacer. Por eso, cuando vieron lo que ocurrió el 7 de octubre, sintieron que sus hermanas y hermanos habían sido capturados. Y luego se miran a sí mismos y piensan: hay mucha gente que no me considera su hermana o hermano. Necesito cambiar esto”.
Fundada hace casi dos años en respuesta a una necesidad creciente, la Academia de Conversión Judía es una plataforma educativa que atiende a angloparlantes de diversos orígenes. Los candidatos que consideran preparados son referidos a Bet Din acreditados para la conversión formal. Actualmente, hay unos 100 estudiantes inscritos en la Academia. Más de 50 graduados han completado exitosamente la conversión al judaísmo. La mayoría proviene de un trasfondo cristiano, pero algunos son musulmanes o seculares. Un porcentaje significativo tiene algo de ascendencia judía.
El intenso horario y el currículo desafiante aseguran que solo quienes son sinceros completen sus conversiones. Un converso potencial necesita practicar el judaísmo al menos durante un año antes de convertirse. El proceso generalmente toma mucho más tiempo. Algunas personas han estado estudiando durante años, o incluso una década, y aún no se sienten listas para completar su conversión.
“La mayoría de las personas que han llegado a nosotros después del 7 de octubre son personas que siempre estuvieron interesadas”, dice Rav Raskin. “Se sienten judíos o quieren ser judíos, y esto fue como una llamada de atención, como diciéndoles: tienes que hacerlo ahora”.
Para Betzalel Schraeder, el punto de inflexión fue el asesinato antisemita de Sarah Milgrim y su novio, Yaron Lischinsky, frente al Museo Judío de la Capital en Washington, D.C.
Para Betzalel Schraeder, un enfermero de Kansas City, el punto de inflexión fue el asesinato antisemita de Sarah Milgrim y su novio, Yaron Lischinsky, frente al Museo Judío de la Capital en Washington, D.C. Sarah creció en Kansas, y aunque Betzalel no la conocía personalmente, tenían algunos amigos en común. Su asesinato lo impactó profundamente.
“Fue tan sin sentido, tan ridículo,” dice Betzalel.
Betzalel proviene de un trasfondo cristiano. El estudio de la Biblia y la búsqueda de significado lo llevaron originalmente a estudiar la Torá hace más de diez años. Varios años después, su abuela paterna le reveló que ella era judía. El descubrimiento de su ascendencia judía incrementó su interés en el judaísmo.
Cuando comenzó a estudiar para la conversión, “lo abordé con mucho cuidado y de manera metódica,” recuerda. “He tomado una cosa a la vez e integrado todo en mi vida”.
El asesinato de Sarah hizo que Betzalel comprendiera que “no importa si me convierto o no. El antisemitismo está dirigido a mí, aunque aún no sea parte de la nación judía. Y esa es la cosa, en lo más profundo siento que soy parte de la nación judía, y había una sensación de que no podía participar plenamente del duelo porque técnicamente no era judío”.
Betzalel tiene una fecha programada para su conversión.
Otros informan que su compromiso de convertirse solo se fortaleció tras el 7 de octubre. Henrietta Weekes, nacida y criada nominalmente cristiana en Inglaterra, descubrió el judaísmo en sus cuarenta y tantos años.
“Han sido tres años de un proceso de cambio total de mi vida. Pero, aunque es lo contrario a la forma en que fui criada, también se siente lo más natural, lo que siempre quise: vivir siempre con Dios. Todo tiene sentido a nivel del alma, pero nunca me lo enseñaron las personas a mi alrededor ni la sociedad en la que vivía”.
Henrietta Weekes
Para Henrietta, que actualmente vive en Nueva York, el aumento del antisemitismo “ha sido muy desafiante en muchos aspectos, porque he perdido muchos amigos”. Muchos de sus antiguos amigos han expresado sentimientos pro-palestinos, y a veces, antisemitismo directo.
Pero Henrietta no se arrepiente. “Simplemente me uní al pueblo judío. Este es mi pueblo… También ha sido muy solitario y difícil, y he derramado muchas lágrimas. No soy una persona muy temerosa, pero he sentido más miedo y ansiedad con mis amistades cambiantes, relaciones, colegas – ya sea por la hostilidad hacia mí y el cambio que estoy experimentando, o simplemente por estar rodeada de antisemitismo sin que ellos lo sepan”.
Henrietta explica que lo que le da fuerza para “enfrentar el antisemitismo, con gente gritándome, lo cual he experimentado varias veces” es entender que el mal es la falta de conexión con Dios. “Está muy bien estar lleno de conocimiento e intelecto, pero es muy peligroso sin conocer primero a tu Creador”, dice. “Esa clase de desafíos realmente me ha hecho estar más comprometida. No podría imaginar no vivir más en este camino, porque se sentiría como una mentira para mí misma”.
Un estudiante fue acosado en un tren por usar un Maguen David. En lugar de miedo, sintió orgullo de ser blanco del antisemitismo.
Rav Raskin dice que siempre advierte a los potenciales conversos sobre los peligros del antisemitismo, pero por lo general no se desaniman. De hecho, un estudiante fue acosado en un tren por usar un Maguen David. En lugar de miedo, sintió orgullo de ser blanco del antisemitismo.
Rav Raskin recuerda solo un incidente donde una futura conversa se asustó por el odio recibido en las redes sociales al compartir que se estaba convirtiendo en judía. “Lo conversamos,” dice Rav Raskin. En general, la experiencia solo fortaleció su decisión de convertirse.
Los eventos del 7 de octubre y sus consecuencias tuvieron un impacto significativo en las parejas mixtas. Para algunas, las fuertes emociones experimentadas por el cónyuge judío y el hecho de sentirse incomprendido, o algo peor, generaron mucho conflicto y eventual separación.
Para algunas parejas mixtas, el 7 de octubre despertó interés en el judaísmo en el cónyuge no judío y los condujo hacia la conversión al judaísmo.
Para otras parejas mixtas, los eventos despertaron interés en el judaísmo en el cónyuge no judío y los llevaron a un camino de conversión al judaísmo. Rav Raskin dice: “Vimos a muchas personas casadas con judíos que no podían experimentar el dolor de su pareja. O que estuvieron interesadas en convertirse durante muchos años, pero nunca tuvieron el impulso para hacerlo. Después del 7 de octubre, dijeron: ‘¡Este es mi pueblo!’” Para estas parejas, su relación se fortaleció como resultado.
Mayim Aversa, de 65 años, completó recientemente su conversión ortodoxa. El proceso le llevó 25 años, con muchos obstáculos en el camino. Su esposo, Adam, nació judío pero creció secular. Ella creció en México y se mudó a los Estados Unidos como adulta. Allí conoció y se casó con Adam, un artista y músico de rock.
Mayim Aversa
A medida que Mayim aprendía más sobre el judaísmo, Adam la apoyaba mucho. “Me decía: ‘Mi trabajo es mantenerte feliz. ¿Qué necesitas? ¿Necesitas que cumpla el Shabat? Lo haré. ¿Necesitas que cumpla kashrut? Lo haré. ¿Necesitas que use kipá? Lo haré’. Está haciendo un muy buen trabajo manteniéndome feliz”, asegura Mayim.
Hace dos años, tras otra frustración en el camino hacia la conversión, Mayim conoció a otro rabino, quien le recomendó regresar a México. “¿Y sabes lo que hicimos? ¡Mi loco esposo y yo, mi esposo judío de nacimiento y estadounidense y yo, dejamos todo y nos mudamos!”
No fue fácil, pero en San Miguel de Allende, México, los Aversa finalmente encontraron una comunidad judía donde se sienten en casa. Hoy en día, organizan grandes comidas de Shabat. Algunos de sus invitados nunca antes habían estado en una mesa de Shabat, y otros provienen de distintos niveles de observancia. Tienen diferentes colores de piel y hablan distintos idiomas.
“Es muy divertido”, dice Mayim. “Es maravilloso, es evidente que nos necesitamos unos a otros. Somos piezas del rompecabezas, y el momento de armar el rompecabezas es ahora”.
En cuanto al antisemitismo, Mayim dice que experimentó mucho racismo viviendo como mexicana en los Estados Unidos. “Soy fuerte. Buena suerte aplastando la aceituna, tratando de destruirla. Cuanto más la aplastes, más se activa lo judío… es peligroso. ¿Cómo haces un judío apasionado? Inflige un poco de dolor. Así se activa la pasión judía”.
Anelyn y Matthew Massaro y sus tres hijos actualmente estudian para la conversión. Anelyn nació y se crió cristiana en Filipinas. Matthew nació en El Salvador y fue adoptado por una pareja estadounidense, madre judía y padre católico. Creció con el judaísmo reformista e incluso tuvo su Bar Mitzvá.
Matthew y Anelyn Massaro
Ninguno de los dos había pensado mucho en religión cuando se casaron. Según Mattew fue la pandemia de Covid la que “activó un interruptor” para ellos.
Anelyn, temerosa de la pandemia, buscaba una manera de conectarse con Dios y entender el mensaje que Él estaba enviando. “Miraba nuestros estantes y encontré un libro llamado Torá. No sabía lo que era la Torá”.
El libro era un regalo del Bar Mitzvá de Matthew que nunca había abierto como adulto. Anelyn comenzó a leerlo, reconociéndolo como el “Antiguo Testamento” que había estudiado de niña. Pero descubrió que la Torá era muy diferente de lo que le habían enseñado.
Anelyn leyó el libro de principio a fin y luego volvió al inicio. Comenzó a buscar más información en línea y encontró perspectivas judías sobre el Tanaj, entre ellas conferencias anti-misioneras de Rav Tovia Singer. Eventualmente, comprendió que “crecí con mentiras”.
Empezamos a hacer cosas, y simplemente nos enamoramos. No hay vuelta atrás. Tenemos que ser judíos.
Así comenzó el camino de la familia hacia el judaísmo. A medida que Anelyn aprendía sobre las tradiciones judías, sugirió a Matthew incorporarlas en sus vidas. Matthew dice: “Empezamos a hacer cosas, y simplemente nos enamoramos. No hay vuelta atrás. Tenemos que ser judíos. Creo en mi corazón que mi alma es judía”.
Con su nueva conexión con Dios, los Massaro ya no tienen miedo, ni de pandemias, ni del antisemitismo. Leer la Torá, dice Anelyn, la ayudó a entender que el antisemitismo tiene un propósito espiritual al recordar a los judíos en riesgo de asimilación quiénes son realmente.
“Cuando la espiritualidad de los judíos declinó, Dios trajo el antisemitismo. Por eso, en mi corazón no tengo miedo. El antisemitismo es la herramienta de Dios para traernos de vuelta a Él”.
A pesar de sus experiencias con el antisemitismo, los conversos y futuros conversos encuentran consuelo en el sentido de pertenencia al pueblo judío y en estar en una misión. La oscuridad del 7 de octubre y sus consecuencias solo subrayaron ese punto.
“Depende de nosotros ser la luz,” dice Matthew. “Tenemos una responsabilidad, no solo con los judíos, sino con todos”.
Henrietta dice que ser judía es un privilegio, “y podemos mantenernos unidos. Todos nacemos con un propósito, traer luz al mundo. ¿Qué podría ser más hermoso que eso?”
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