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Tratar a los animales de la forma correcta

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Ki Tetzé (Deuteronomio 21:10-25:19 )

por Rav Benji Levy

Uno de los mayores adelantos morales en el último siglo se refleja en la manera que tratamos a los animales. Desde tiempos inmemoriales, las sociedades sometieron a los animales a una crueldad sádica y a un abuso salvaje simplemente por la conveniencia o el entretenimiento humano. Sin embargo, hoy la mayoría de las sociedades desarrolladas cuentan con un abarcador sistema de leyes para proteger a los animales de daños innecesarios. Al celebrar y honrar el valor inherente en todas las creaciones, la Torá fue uno de los primeros códigos que legisló en contra de la crueldad hacia los animales. Varios ejemplos podemos encontrarlos en la parashat Ki Tetzé.

Uno de los ejemplos más famosos y enigmáticos de la protección de los animales, es la legislación relativa a la madre pájaro y los huevos en su nido:

Si por azar se halla el nido de un pájaro delante de ti… y la madre está echada sobre las crías o sobre los huevos, no tomarás a la madre con las crías. Ciertamente alejarás a la madre y entonces tomarás a los hijos para ti, a fin de que te vaya bien y prolongues los días. (Deuteronomio 22:6-7)

Maimónides entiende que el propósito subyacente de esta ley es disuadir a las personas para que no se lleven los huevos o los pichones del nido (Guía de los perplejos 3:48). Dado que pichones tan pequeños probablemente no son aptos para el consumo, ante el requerimiento de alejar a la madre pájaro de sus hijos, muchas personas no se tomarán la molestia de acercarse al nido y de esta manera dejarán tranquilos a los pájaros. Este comportamiento puede inculcar compasión al obligarnos a confrontar las emociones de una madre que potencialmente puede llegar a perder a sus hijos. Al llevarnos a considerar el estado emocional de un padre, de cualquier especie, la Torá nos guía a elevarnos, condicionarnos y reforzar nuestro entendimiento para el beneficio emocional de todas las creaciones.

Rav Ovadia Sforno, un comentarista italiano del siglo XVI, ofrece una explicación de esta ley que es sorprendentemente relevante para nuestra propia sociedad. Él señala que si alguien mata tanto a la madre pájaro como a sus descendientes, de hecho habrá destruido una línea familiar. Al alejar a la madre pájaro, le ofrecemos la oportunidad de volver a comenzar su vida, de tener más hijos y cumplir su rol para la perpetuación de su especie. En otras palabras, la Torá nos despierta la conciencia de la conservación ambiental. Al utilizar recursos naturales, una de las consideraciones más importantes siempre debe ser la sustentabilidad. No podemos simplemente tomar lo que deseamos de la tierra, porque ella no siempre puede reponerse para mantenerse al ritmo de nuestros deseos. El espíritu de esta ley nos enseña a reevaluar constantemente nuestra relación con nuestro medio ambiente, a preguntarnos si estamos dejando suficientes recursos para sustentar a nuestros hijos y si estamos calibrando nuestras acciones para asegurarnos de no agotar nuestro hábitat natural. La interpretación de Sforno de esta ley nos enseña que la destrucción irreflexiva de toda una línea de una especie es una profanación del sistema natural de Dios.

Hay una lección importante que podemos aprender de las explicaciones de Maimónides y de Sforno en relación a este especial mandamiento. La Torá tiene consciencia de que nuestra percepción respecto a que dominamos sobre los animales puede llevarnos fácilmente a ser crueles, codiciosos y a destruir a otras criaturas indefensas. Asimismo, a la Torá le importa inculcar las cualidades de empatía y bondad a toda la humanidad. Con las ventajas y la inteligencia que tenemos sobre otras especies, llega también una mayor responsabilidad. A través de esta clase de mandamientos, relativos a nuestro comportamiento hacia los animales, la Torá nos guía hacia una vida de preocupación y cuidado de todas las criaturas.

Al contratar educadores, aquellos con la sagrada tarea de educar a la siguiente generación, muchas veces yo me encuentro con ellos en cafeterías o restaurantes. Una de las razones por las que me gusta entrevistarlos en ese contexto es para ver cómo el potencial empleado actúa hacia las personas que nos rodean, el personal del lugar y los extraños que pueden ser percibidos como insignificantes para nuestra conversación. Al compartir esta estrategia con uno de mis alumnos, él citó a Sirius Black, quien en un extraño momento en el que actuó como un modelo positivo le dijo a Harry Potter y a sus amigos: "si quieren saber cómo es una persona, observen cómo trata a sus inferiores, no a sus iguales". En la pirámide ascendiente de la figurativa cadena alimentaria, muchos pueden perder su sensibilidad hacia aquellos que están más abajo. Con el mandamiento de tratar a los animales de forma humana, la Torá nos educa para que mantengamos nuestra humanidad en todo lo que hagamos.




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