Tres claves para la felicidad

09/10/2025

3 min de lectura

Tres herramientas para ser más felices.

El judaísmo pone un gran énfasis en la felicidad. De hecho, la festividad de Sucot gira en torno al concepto de la felicidad. No es de extrañar que se la llame “el tiempo de nuestra alegría”, un tiempo en el que debemos estar llenos de felicidad y gratitud.

Aquí hay tres claves de Sucot para una felicidad duradera.

1. Deja de perseguirla

En Sucot dejamos nuestros hogares cómodos y espaciosos y nos mudamos a la frágil sucá. La temperatura puede elevarse a cifras extremas o caer bajo cero, dependiendo de la parte del mundo en que vivamos. El viento puede derribar la sucá en un instante. ¿Cómo es posible que vivir en condiciones tan expuestas e incómodas sea una parte integral de esta festividad de la alegría?

Muchas personas cometen el error de pensar que cuanto más tienen y más cómodas están, más felices serán. Pensamos que si pasamos la vida persiguiendo la felicidad la encontraremos. El judaísmo enseña que la felicidad no tiene nada que ver con cuánto posees ni con qué tan cómoda sea tu vida. De hecho, si la persigues, nunca la encontrarás.

¿Qué es la felicidad y cómo la conseguimos?

La palabra hebrea para felicidad es simjá, que está directamente relacionada con tzmijá, o crecimiento. La felicidad es la experiencia placentera que resulta de participar en un trabajo significativo y en el progreso hacia metas con sentido.

Donde hay crecimiento significativo, progreso, expansión, allí puede haber felicidad.

En Sucot, dejamos el mundo de las comodidades y nos sumergimos en un mundo de crecimiento. Pasamos estos siete días con Dios, cantando Sus alabanzas y disfrutando de Su presencia. Compartimos comidas festivas con familiares y amigos, aprendiendo, riendo y ganando mucho unos de otros. Cambiamos nuestro enfoque de estar cómodos a orientarnos al crecimiento, y nos elevamos en un mundo de alegría.

2. Detente y aprecia

Estamos demasiado ocupados. Corremos de una cosa a otra, sintiendo que podríamos estar logrando mucho más.

La felicidad no depende sólo del crecimiento. Igualmente importante es tomar la decisión consciente de valorar ese crecimiento y enfocarse en el progreso alcanzado.

Nos cuesta vivir en el presente. A menudo nos enfocamos en lo que no estamos haciendo o en lo que podríamos estar haciendo, negando lo que sí estamos haciendo. Nos robamos la felicidad que está justo frente a nosotros en el momento presente.

Me viene a la mente algo impactante que leí:

“Primero me moría por terminar la secundaria y comenzar la universidad.

Luego me moría por terminar la universidad y comenzar a trabajar.

Después me moría de ganas de que mis hijos crecieran lo suficiente para ir a la escuela, así yo podría volver a trabajar.

Y luego me moría de ganas de jubilarme.

Y ahora me estoy muriendo… y de repente me doy cuenta de que olvidé vivir”.

No dejes que tus metas, sueños y ambiciones aplasten la belleza y relevancia de la vida que vives ahora.

En Sucot, nos detenemos y reflexionamos sobre el crecimiento del año pasado y las emocionantes oportunidades del nuevo año. Hemos sido bendecidos con tanto, hemos crecido tanto… Necesitamos dedicar tiempo a detenernos y apreciarlo. Sucot es ese tiempo.

3. Muestra gratitud

Uno de los mayores obstáculos para lograr la felicidad es nuestro sentimiento de que tenemos derecho a eso. La sensación de merecer lo que recibimos socava nuestro sentido de gratitud. En su lugar, necesitamos cultivar la humildad para reconocer que todo en nuestra vida es una bendición del Todopoderoso. Debemos mostrar sincera gratitud por todas las bendiciones de nuestra vida.

En Sucot recitamos completa la plegaria especial de Halel, dando gracias a Dios por todo lo que nos ha otorgado. Apartamos estos días para la gratitud y el agradecimiento hacia Él y hacia todos los que han enriquecido nuestra vida.

Sucot es el momento para aprender la habilidad de la felicidad. Esto no es algo que ocurre por sí solo. En lugar de molestarnos por el clima, los insectos o cualquier otra incomodidad, enfoquémonos en crecer, deteniéndonos para apreciar y mostrar gratitud. Entonces comenzaremos a saborear la dulzura de una vida feliz.

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