Tres componentes básicos de las relaciones

29/04/2026

4 min de lectura

Cuidar de ti mismo, ceder el control y aprender a recibir.

En el momento en que se casaron, no hubieran podido imaginar los desafíos que les esperaban. Tener siempre presente estos tres principios en la relación ayuda a que el matrimonio fluya y ayuda a resolver problemas antes de que aparezcan.

1. Cuidado personal

Cuidarte a ti mismo es realmente importante cuando quieres fomentar una relación sana con otra persona.

Pensamientos que nos impiden hacerlo:

No tengo tiempo y hay demasiado trabajo que hacer. 

Tengo demasiados niños como para cuidar de mí misma adecuadamente.

Parece un lujo demasiado grande hacer cualquier cosa “extra” para mí. 

Aunque la vida puede ser estresante y el tiempo es limitado, tomarte una pausa para nutrirte puede darte el impulso y la energía que necesitas para enfrentar tu lista de tareas con más eficiencia y alegría. La misma energía se traspasará a la relación con tu pareja.

Te levantas sintiéndote agotado e intentas pasar tu día de mal humor, apenas sobreviviendo. Sin un café, sin desayunar, sin hacer ejercicio.

Ahora, imagina que te sientas por cinco minutos y tomas una taza de café recién preparada, junto con un desayuno nutritivo. Quizás incluso haces una energética caminata de media hora.

Te garantizo que al regresar tendrás un mejor ritmo. Te tomará menos tiempo lograr lo que antes intentabas hacer de mala gana.

Además, cuando cuidas de ti mismo haces que sea más divertido estar contigo.

Mientras más te sientes como mártir con tus hijos, tu trabajo y la vida misma, menos divertido es para los otros estar contigo. Por otro lado, si te cuidas a ti mismo, tu pareja se sentirá más atraída cuando tu rostro refleja alegría de vivir.

Averigua qué te hace feliz. Tómate unos minutos para anotar algunas ideas de placeres simples que te alegrarían. Después de haber creado una lista de cosas gratis (y quizás no tanto), intenta incorporar tres de ellas al día.

Personalmente, a mí me gusta ver clips de comedia, llamar a una amiga cercana o jugar al tenis. Todas esas cosas no cuestan nada. También me gusta ir de vacaciones, una manicura rápida o un gran masaje. No me doy el gusto todo el tiempo, pero la indulgencia ocasional es sana y trae grandes beneficios para tu salud mental y tu nivel de energía.

Ignorarte a ti mismo y a tus necesidades te vuelve más gruñón. Como dice la Dra. Edith Eger: “Tú eres la única persona que estará contigo hasta el día que mueras. Quiérete a ti mismo. No es egoísmo, es autoestima”. Como dice Pirkei Avot: “Si no estoy para mí, ¿quién estará?”

2. Ceder el control

El control y la cercanía son opuestos cuando se habla de relaciones. Una relación impulsada por el control realmente dificulta el acceso a la cercanía. Por el contrario, una relación en donde se ha cedido al control puede prosperar en intimidad y conexión. Rav Shlomo Wolbe, un gran rabino del siglo XX, escribe que en cualquier momento estás en un lugar de conexión o en un lugar de desconexión. No puedes estar en ambos estados simultáneamente.

Cuando sientes resentimiento o estás enojado con alguien, es difícil acceder a sentimientos positivos hacia esa persona. Estar tanto en un lugar de desconexión como uno de conexión es imposible. Cada vez que cedemos al control sobre otro, estamos eligiendo activamente cercanía y conexión.

Por ejemplo, una mujer puede horrorizarse cuando su suegra intenta controlar cómo ella educa a sus hijos o cocina un plato específico. La nuera puede acceder a ser respetuosa, pero… ¿tiene sentimientos cálidos cuando está siendo controlada o criticada? No es divertido ser controlado y no te hace sentir más cerca a esa persona.

Similarmente, cuando intentamos controlar las elecciones de nuestra pareja, eso la lleva a querer distanciarse. Criticar cómo conduce, se viste o si ordena la oficina de la casa no te hará sentir más cercano. Puede que consigas lo que quieres a corto plazo, pero la cercanía que pierdes no vale la pena.

Insistir y merodear son dos formas clásicas en que las parejas subconscientemente (o conscientemente) intentar controlarse.

La insistencia crea en la relación una dinámica hijo-padre. Cuando un niño se queja o insiste repetidamente, es una forma típica de intentar que el padre acepte algo. Insistir es un antiafrodisíaco porque nadie quiere estar casado con un niño.

Merodear sobre tu pareja como un helicóptero es una forma de control que crea una atmosfera parental. Nadie quiere un cónyuge que esté constantemente vigilándolo, imponiendo qué hacer o verificando qué se ha hecho.

Ambos sistemas tienen el común denominador de usar el control para conseguir lo que quieres.

Intenta alejarte de todas las formas de control y crítica como insistir y merodear. Puedes sentir que has perdido el control en el momento, pero la intimidad que ganarás hará que valga mucho la pena el esfuerzo.

3. Aprender a recibir

Dar es una poderosa expresión de amor. Pero este es el tema: si no hay quien reciba el regalo, entonces el acto de dar se vuelve imposible.

¿Has tratado alguna vez de darle algo a alguien y que no quiere tomarlo? Probablemente intentaba ser educado, pero no se siente bien que te quiten la oportunidad de dar. Si no te permites a ti mismo recibir de otros, especialmente de tu pareja, les estás quitando el profundo placer de dar.

Recibir de tu cónyuge gentilmente, le permite sentirse empoderado e incrementa su amor por ti.

Recibir ese regalo puede ser el mayor gesto de generosidad para la autoestima de quien lo da. Cuando tu cónyuge se toma el tiempo de escoger un regalo, siempre debes agradecerle genuinamente por su consideración, incluso si no era lo que esperabas o no te encanta.

Recibir es lo opuesto de rechazo y comunica un mensaje en general de aceptación para nuestra pareja. Cuando tu cónyuge te da algo que está por debajo de tus expectativas, recíbelo de todos modos y agradécelo amablemente. Cuando evadimos un regalo o un cumplido, comprometemos la conexión emocional que podría haberse creado si lo hubiéramos aceptado con gracia. Si recibimos con esto en mente, nos empezarán a llegar más actos de amor y regalos.

¿Y si tu cónyuge es realmente malo para dar regalos? ¿Qué pasa si no quieres mentir y decir que te gusta cuando no es así?

Imagina que tu pareja te da un regalo para Janucá. Muy dulce, excepto que odias el regalo y… bueno… preferirías no haber recibido nada antes que eso.

Tus opciones son:

  1. Criticar abiertamente.
  2. Agradecer verbalmente, pero insinuar decepción.
  3. Mentir.

La mejor opción es la cuarta: agradecerle genuinamente por la consideración.

Tu cónyuge te está dando físicamente y si recibes con gracia y respondes con gratitud, estás dando espiritualmente. Así que agradécele a tu pareja con gracia, sin importar si te gusta el regalo. Esto llevará a una conexión más profunda y mayores regalos en el futuro.

Cuidarte a ti mismo, ceder al control y aprender a recibir son tres herramientas poderosas que, cuando se practican regularmente, mejoran tu matrimonio y cualquier relación.


Muchas de estas ideas están basadas en el trabajo de Laura Doyle. 

Haz clic aquí para comentar sobre este artículo
guest
0 Comments
Más reciente
Más antiguo Más votado
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios
EXPLORA
ESTUDIA
MÁS
Explora
Estudia
Más
Contacto
Lenguajes
Menu
Donar
Únete a nuestro newsletter
Redes sociales
.