Tres mujeres judías expulsadas del Museo Reina Sofía en Madrid

19/02/2026

3 min de lectura

Cuando una bandera de Israel se convierte en "provocación".

La escena es tan simple como inquietante: tres mujeres mayores recorren las salas del Museo Reina Sofía de Madrid portando una bandera de Israel. No interrumpen ninguna exposición ni organizan ninguna protesta. Sin embargo, terminan siendo expulsadas del recinto porque, según el personal de seguridad, "hay público que se está molestando".

El episodio, ocurrido el pasado fin de semana y difundido a través de un video que circuló rápidamente en redes sociales, ha desatado una controversia que trasciende el incidente puntual. Las tres mujeres, identificadas como israelíes y judías, una de ellas sobreviviente del Holocausto de origen húngaro, fueron increpadas por otros visitantes que les gritaron "genocidas", "asesinas de niños" y "asesinos". La respuesta del museo no fue retirar a quienes proferían los insultos, sino pedir a las mujeres que ocultaran sus símbolos o abandonaran el lugar.

¿Desde cuándo una bandera nacional constituye, en sí misma, una provocación? ¿En qué momento portar la insignia de un Estado reconocido por la comunidad internacional se transforma en un acto ofensivo? Una bandera puede generar debate político, incluso rechazo ideológico. Pero considerarla perturbadora implica algo más profundo: que la existencia misma del país que representa es lo que molesta.

Una de las mujeres lo formuló con una lógica difícil de rebatir mientras el personal le pedía que se marchara: "No estamos haciendo nada ilegal. Si yo caminara por aquí con una bandera española, nadie podría echarme".

El museo no ha alegado que existiera alguna norma que prohibiera portar banderas. La expulsión, según se desprende del video, fue motivada exclusivamente por la reacción hostil de terceros: el malestar de algunos visitantes terminó determinando quién tenía derecho a permanecer en el espacio.

El Reina Sofía no es ajeno al debate político en torno al conflicto en Gaza. La institución albergó recientemente un seminario sobre el denominado "aestheticide" en Gaza y, en 2024, modificó el título de un programa originalmente llamado "From the River to the Sea", lema asociado a movimientos que cuestionan la existencia del Estado de Israel, tras las protestas de la asociación de museos israelí. El museo ha sido también escenario de activismo pro-palestino en varias ocasiones.

Uno podría argumentar que, en definitiva, vivimos en una sociedad democrática y los museos son también foros de debate cultural y político. Lo que resulta problemático es la doble vara. Si se toleran consignas, exposiciones y símbolos que cuestionan abiertamente la política, e incluso el derecho mismo a la existencia, de Israel, ¿por qué la mera presencia de una bandera israelí habría de considerarse provocadora?

Lo que muchos críticos señalan no es la existencia de ese debate, sino la asimetría con que parece gestionarse. "Es una hipocresía que otras banderas y exhibiciones de desinformación se acepten sin problema en ese museo, mientras mi bandera se considera provocadora", declaró Dana Erlich, jefa de misión de la embajada de Israel en Madrid.

El incidente se produce en un momento de tensión creciente. España ha sido uno de los gobiernos europeos más críticos de la actuación israelí en Gaza. Al mismo tiempo, los datos del Ministerio del Interior revelan que en 2024 los delitos de odio antisemitas aumentaron un 60% en el país, aun cuando el total de delitos de odio descendió.

La reacción institucional fue rápida. La Federación de Comunidades Judías de España solicitó explicaciones al museo. El European Jewish Congress calificó lo ocurrido como "profundamente preocupante e inaceptable", subrayando que se retiró a las víctimas del acoso en lugar de a quienes las hostigaban. La organización ACOM anunció acciones legales, alegando un "patrón repetido de instrumentalización política y discriminación indirecta" desde una institución pública financiada por el conjunto de los contribuyentes.

El museo, dependiente del Ministerio de Cultura, anunció la apertura de una investigación interna. En un comunicado, afirmó su compromiso con la igualdad, la libertad religiosa y la tolerancia cero ante cualquier forma de antisemitismo.

Más allá de las conclusiones que arroje esa investigación, la imagen que deja el episodio es difícil de ignorar: tres mujeres mayores, una de ellas sobreviviente de la Shoá, obligadas a abandonar un espacio cultural europeo por exhibir símbolos de su identidad, mientras quienes las insultaban permanecían en el recinto.

Cuando el argumento para excluir a alguien es que "otros se molestan" con su identidad visible, el precedente es peligroso. Una bandera no es un arma ni un insulto. Si su sola presencia resulta intolerable para algunos, la pregunta relevante no es qué representa ese símbolo, sino qué se pretende que deje de representar.

Haz clic aquí para comentar sobre este artículo
guest
5 Comments
Más reciente
Más antiguo Más votado
Yael
Yael
6 meses hace

La verdad que es lamentable, soy española y en este país hay mucha ignorancia y mucho bruto suelto, las mentes aquí junto con el desconocimiento casi general, evolucionan pasito a pasito

Efraim Mendelovici
Efraim Mendelovici
6 meses hace

No se trata solamente del desalojo de las tres mujeres hebreas de este museo por portar la bandera de Israel, sino del doble rasero de los paises que apoyan la causa palestina.
Varias ciudades del occidente han sido invadidas periodicamente por hordas (financiadas) que no solo desfilan con banderas palestinas, sino que con sus odiosos actos provocan ataques terroristas contra las comunidades judias que viven en estas ciudades.

Josefa de egea
Josefa de egea
6 meses hace
Responder a  Efraim Mendelovici

La izquierda de España ha dejado que el islam se crea dueño de todo y con derecho a imponer sus creencias

Martín
Martín
6 meses hace

Lamentablemente Europa importó a miles de musulmanes habiendo rechazado hace 80 años a millones de judíos. La misma mentalidad continua y hay que saberlo. La única salida es volver a Israel. El espacio del judaísmo en Occidente es mínimo y no tenemos salida así. Es triste porque nadie desde la política hará alguna ves algo para cuidar y proteger a los judíos.

Oskar
Oskar
6 meses hace

Deberían expulsar a quienes insultan no a los insultados pero este país es así, anormal

EXPLORA
ESTUDIA
MÁS
Explora
Estudia
Más
Contacto
Lenguajes
Menu
Donar
Únete a nuestro newsletter
Redes sociales
.