Tres secretos para un matrimonio feliz

10/11/2025

6 min de lectura

No lo tires, arréglalo. Este consejo ayudará a cualquier relación.

Los terapeutas de pareja de renombre mundial, Harville Hendrix y Helen LaKelly Hunt, fueron pareja en la vida y en el trabajo. Escribieron varios libros best-sellers sobre el matrimonio. Pero, tras bambalinas, su propio matrimonio se estaba desmoronando.

La pareja buscó ayuda y los llamaron "la pareja del infierno". Llegaron a un punto humillante cuando anunciaron su divorcio a sus hijos y a la comunidad terapéutica.

Entonces, Henry sugirió que lo intentaran una vez más.

Durante este último intento, descubrieron tres técnicas que transformaron su matrimonio. Sus hallazgos, llamados Terapia Imago, han ayudado a millones de parejas a encontrar la armonía.

Aquí están los tres secretos para un matrimonio feliz que les tomó años descubrir e implementar. ¡No lo tires, arréglalo!

1. Es hora de escuchar realmente

Pocas personas escuchan sinceramente. Los cónyuges se conectan a su teléfono y fingen participar en la conversación. Tu cónyuge puede gruñir o levantar una ceja, pero sigue mirando la pantalla. Escuchar es un arte perdido, pero si deseas un matrimonio exitoso, tienes que cambiar ese patrón y comenzar a escuchar activamente.

Nuestra sociedad premia el hablar. La habilidad para dar una presentación efectiva, entablar una conversación o estar a gusto frente a grandes audiencias nos consigue grandes trabajos. Nos compensan monetaria y socialmente por ser capaces de hablar. ¿Pero por escuchar? No tanto.

El judaísmo cree que escuchar es el aspecto más importante para crear una conversación conectada. La palabra hebrea Shemá, que significa "escuchar", es una de las más importantes en el judaísmo. Sólo en el Libro de Deuteronomio aparece 92 veces. Rav Jonathan Sacks dice: “El judaísmo es una religión de escuchar, y esta es una de sus contribuciones más originales a la civilización”.

Escuchar también es una gran contribución al matrimonio. Si puedes aprender a escuchar sin juzgar, todas las conversaciones, incluso las más delicadas, pueden transformarse en una modalidad de conexión.

Escuchar no significa esperar pacientemente a que la otra persona haga una pausa para poder responder o contraatacar. Se trata de escuchar con el fin de entender a tu pareja, de preocuparte genuinamente por lo que la otra persona tiene que decir, incluso durante conversaciones incómodas o desacuerdos.

Una noche, Harville y Helen estaban peleando en su sala de estar cuando ella dijo: “¿Por qué no nos detenemos? Uno de nosotros debe hablar y el otro debe escuchar”.

Este fue el comienzo de una técnica innovadora llamada el Proceso de Diálogo. La probaron y, cuando vieron lo exitosa que era, la introdujeron a otras parejas.

Harville explicó: “La mayoría pensamos que sabemos cómo hablar. Al igual que pensamos que sabemos cómo ser padres. Las parejas venían a terapia a hablar, pero si las dejábamos, se hacían daño”.

Escuchar necesita convertirse en la prioridad.

La mayoría de las parejas pueden manejar el reflejo, que consiste en que una persona hable mientras la otra lo refleja. Esa es la parte fácil. La magia sucede cuando, en lugar de tomar tu turno para hablar, preguntas con curiosidad: “¿Hay algo más que te gustaría compartir?”

Aquí está la razón por la cual funciona.

El cerebro necesita previsibilidad para sentirse seguro y funcionar al nivel más alto posible. Cuando tienes una conversación y sabes que tu cónyuge está escuchando sin juzgar (y también tiene curiosidad por escuchar más) esa previsibilidad permite el pensamiento y la expresión creativos, lo que finalmente conectará a ambos.

Cuando ambos se escuchan de esta manera, la mayoría de los problemas de comunicación se desvanecen. Muchos sólo queremos ser escuchados y comprendidos. Comienza con escuchar.

2. Súbete al tren y cierra la puerta

Por haber crecido en Atlanta, que tiene el aeropuerto más grande del mundo, recuerdo que necesitaba tomar un tren para ir de una terminal a otra. Cada vez que las puertas del tren estaban a punto de cerrarse, se escuchaba la misma voz icónica por el altavoz: “Cuidado, las puertas se cierran y no se volverán a abrir”.

Lo mismo pasa con el matrimonio. La razón por la que la gente le teme al matrimonio es porque, en el fondo, saben que una vez que se suben al tren, la puerta se cierra y no puedes exactamente abrirla para bajarte. Pero lo que más tememos, el compromiso, en realidad es un regalo precioso.

Algo mágico sucede cuando no tenemos una estrategia fácil para escapar. Harville explica: “Cuando no tienes una salida, tu cerebro se vuelve creativo. Esa es la ventaja de cerrar la puerta: si no hay forma de salir de este tren excepto haciéndolo seguro aquí dentro, entonces toda tu creatividad se dirige hacia el bienestar del cerebro. Y encuentras una solución en un espacio que quizás no habías considerado antes”.

Aprender a amar a alguien puede ser un proceso difícil. Ambos cónyuges deben acordar subir al tren de la vida juntos y comprometerse plenamente para crear un matrimonio feliz y duradero. A lo largo del matrimonio, ambos cometerán errores, pero en lugar de decir "me largo de aquí", debes encontrar la fuerza para decir "intentémoslo de nuevo".

No puedes generar cercanía si dudas sobre tu matrimonio, o si tu pareja duda sobre ti. Mientras no trates con un cónyuge tóxico (uno que sea adúltero, adicto o abusivo), tu lema debería ser: Súbete y cierra la puerta, porque no vamos a bajar de este tren, no importa lo difícil que sea.

El judaísmo ve el matrimonio como el compromiso supremo: es la fusión de dos almas en una. Tu cónyuge es parte de ti, como un miembro. La única vez que pensarías en deshacerte de un miembro es si estuviera gangrenado y fuera a matarte. El matrimonio es para siempre.

La palabra hebrea para matrimonio es nisuin, que comparte la raíz de la palabra nosé, cargar. Cuando estás bajo la jupá (el palio nupcial), básicamente estás diciendo: Te cargaré, sin importar cuán pesado se vuelva el peso de la vida o el matrimonio. Ese es el verdadero compromiso, y es cuando tu vida juntos puede comenzar de verdad.

3. Desafío de Cero Negatividad

Puedes pensar que “arréglalo, no lo tires” se refiere a “arreglar” a tu cónyuge.

Eso es lo que pensó Helen cuando era una mujer recién casada. Ella estaba en una misión para cambiar a Harville. Quería ayudarlo a mejorar su vestuario, y sentía que era su trabajo enseñarle cómo socializar dentro de la alta sociedad. Cuando llegaron los hijos, pensó que sus habilidades de crianza necesitaban algunos ajustes.

Ella estaba proporcionándole toda esta “ayuda” sin costo alguno. “Por alguna razón,” dijo con una sonrisa pícara, “él estaba triste”.

Con el tiempo, ella se dio cuenta de que no necesitaba ser quien lo criticara. “Alguien más le dirá si tiene espinaca entre los dientes”.

Los estudios han demostrado que las relaciones prosperan cuando hay una proporción de 4:1 de interacciones positivas a negativas. Eso significa que por cada interacción negativa, necesitas cuatro interacciones positivas para contrarrestarla.

Pero, aquí está el gran secreto: si alguien lanza una bomba (una mega interacción negativa), se necesitan 17 interacciones positivas para contrarrestar ese momento negativo.

La negatividad crea cortisol en el cerebro. El cortisol es una interesante hormona del estrés que actúa como un estimulante. Mientras que los humanos prefieren las endorfinas, las hormonas que nos hacen sentir bien, cuando se nos da la opción entre cortisol o la nada, elegimos un estimulante cada vez.

En otras palabras, tu cerebro desea las endorfinas, pero tomará cortisol si tiene que hacerlo. Utilizamos el cortisol porque nos ayuda a sentir las cosas. Pero necesitas endorfinas para conectarte con tu cónyuge, y el cortisol y las endorfinas no pueden coexistir. “Algunas personas prosperan con el cortisol porque es el único estimulante que reciben. Te sientes realmente vivo cuando estás buscando al tigre que está a punto de lanzarse sobre ti. O en la forma de tu pareja. Esto hace que el cortisol sea adictivo”.

Harville explica: “La negatividad activa el cerebro emocional, la amígdala. La amígdala comienza a inyectar cortisol al sistema, lo que te hace sentir cauteloso y alerta para encontrar a los depredadores. Cuando sientes esa avalancha de cortisol, entras en modo de alerta y te aíslas con una armadura protectora. Entonces no puedes conectarte ni relacionarte. Puedes ser táctico y estratégico, pero para relacionarte tienes que ser vulnerable. Y no puedes ser vulnerable si te estás defendiendo”.

La palabra hebrea para felicidad, sameaj, es una conjunción de dos palabras, sham moaj. Juntas se traducen como: “ahí está tu mente.” Cuando tu mente se inunda de cortisol, no puedes acceder a las endorfinas ni a la conexión emocional. Estás en un estado o en el otro, pero no en ambos. ¿Dónde está tu mente? Mantenla alejada de un estado de negatividad.

El Desafío de Cero Negatividad es una forma de rastrear las interacciones negativas en la relación. Requiere cambiar el enfoque de la crítica a la curiosidad. Cuando cortas la crítica, el cortisol disminuye y las endorfinas pueden fluir, lo que permite la conexión.

Helen creó un calendario para seguir su progreso. “Estás bromeando,” pensó Harville. Aunque él lo consideraba infantil, el gráfico les abrió los ojos a ambos sobre lo negativas que solían ser sus días.

Durante los primeros tres meses, sólo tuvieron dos días llenos de aspectos positivos. “Los otros 88 fueron negativos. ¡Pero conseguimos dos! Y somos expertos en matrimonio. No les pedimos a las parejas que hagan algo que no hayamos hecho nosotros, o algo que no funcione”.

De esos dos días positivos, crecieron y desarrollaron otra técnica para compartir con el mundo. Helen afirma: “Si piensas que tu matrimonio está mal, necesitas ver cómo lucía el nuestro. Si nosotros lo conseguimos, tú también puedes hacerlo”.

Si tienes dificultades en tu matrimonio, anímate. También hay esperanza para ti. Tu matrimonio, no importa cuán sombrío sea, puede transformarse si ambos están dispuestos a invertir el esfuerzo necesario para mejorarlo. Cuando aprendan a escucharse sinceramente, a comprometerse plenamente el uno con el otro y reducir la negatividad, su matrimonio puede prosperar y pueden alcanzar una verdadera conexión.

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