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Un faro de fe: Una charla con Rav Jonathan Sacks

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29/10/2021 | por Rav Efrem Goldberg

Rav Sacks habló sobre la fe en Dios, cómo hacer que la plegaria sea significativa, música judía y otros temas.

En el año 2018 tuve la oportunidad de entrevistar a Rav Lord Jonathan Sacks cuando visitó nuestra comunidad en Boca Ratón. Para conmemorar su primer iortzait, aquí hay una versión condensada y editada de esa conversación.

Usted es un faro de fe: promueve la fe, enseña e inspira fe, no sólo entre la comunidad y el pueblo judío sino en todo el mundo. ¿Alguna vez tuvo conflictos de fe? ¿Alguna vez debió enfrentar alguna duda? Y en esos momentos de incertidumbre, ¿qué fue lo que hizo para superarlos?

Voy a ser muy franco contigo. Yo tuve muchas crisis de fe. Pero nunca tuve una crisis de fe en Dios. Tuve muchas crisis de fe en el hombre. Una crisis comenzó apenas empecé a comprender el Holocausto y a entender lo que ocurrió en el corazón de la Europa civilizada, no en un país del tercer mundo en algún momento del medioevo.

Nunca tuve una crisis de fe en Dios. Tuve muchas crisis de fe en el hombre.

El mayor cuestionamiento de fe que tuve fue: si Dios sabía que todo eso iba a pasar, ¿cómo pudo tener fe en nosotros? Pero nunca me faltó fe en Dios porque nunca esperé de Él lo imposible. Sé perfectamente bien que Él nos colocó aquí a cada uno para un propósito y se supone que nosotros debemos discernir cuál es ese propósito y dirigirnos al mismo.

Para mí, el momento crítico que definió mi fe tuvo lugar cuando estudié la porción de la Torá de Jaiei Sará. Esta comienza con la muerte de Sará. Allí está Abraham, tras perder a su compañera de vida a los 137 años. En ese punto, había recibido de Dios tres promesas. La primera: Te daré la tierra. Dios se lo prometió siete veces. La segunda: Te daré descendientes. Dios se lo prometió a Abraham cuatro veces. Te convertiré en una gran nación, serán tantos como las estrellas en el cielo y como la arena en la costa del mar. Y, finalmente, Yo te convertiré no en una sino en muchas naciones.

Pero Abraham sólo tenía un hijo.

¿Adónde estaba el padre de muchas naciones? ¿Dónde estaban sus infinitos descendientes? ¿Qué fue lo que hizo Abraham en ese momento, cuando debería haber tenido una crisis de fe?

Él entendió que Dios le dijo: "Camina delante de Mí". Por eso fue y compró el primer terreno en la tierra. Se aseguro de que su hijo se casara para tener nietos judíos. Luego, en un extraño episodio, tomó otra esposa llamada Ketura y tuvo otros seis hijos, que se convirtieron en los padres de muchas naciones.

En otras palabras, en vez de esperar que Dios haga algo para él, Abraham comprendió que Dios esperaba que él mismo hiciera el trabajo difícil. Una vez que entendí eso, nunca tuve una crisis de fe.

¿Qué hace cuando se encuentra en un momento difícil en el que le cuesta conectarse con la plegaria, cuando se siente alejado, cuando no fluye y no siente tanto la presencia de Dios?

Hay varias cosas que uno puede hacer. En primer lugar, trato de escucharme mientras rezo y sorprenderme por una frase en el libro de plegarias. Esa será mi meditación durante ese día. Me enfoco en eso. Eso puede acompañarme durante una semana.

Rav Sacks z"l con Rav Efrem Goldberg

Por ejemplo, cada día decimos: "Dios crea el cosmos y conoce el nombre de cada estrella". Ese es Dios el Creador. Luego dice: "Dios construye Jerusalem y reúne a los dispersos en los exilios". Ese es Dios que da forma a la historia. Pero en medio de estos dos versículos hay otro: "Quien cura al de corazón quebrantado, administra sus heridas". Allí está el Rey David, el autor, diciéndonos que a veces curar el corazón quebrado de una persona es tan importante como crear un universo o darle forma a la historia. Uno puede vivir nutriéndose de esa frase durante un año.

Concéntrate en una sola cosa a la vez.

Concéntrate en una sola cosa a la vez. El segundo punto es que la plegaria se debe cantar. Yo dije muchas veces que cuando el lenguaje busca liberarse de la atracción gravitacional de la tierra, se modula de voz a canción. Como Gran Rabino pasé mucho tiempo alentando a los jazanim a escribir nueva música litúrgica, a usar canciones para que haya más participación en el servicio y alenté los coros en las sinagogas. No soy un experto en música, pero para mí es un elemento clave. Usamos mucha creatividad musical. Yo pienso que la música libera el espíritu y si alguna vez no tienes suficiente fuerza y concentración para meditar, debes tener una canción para poder rezar.

En tercer lugar, es posible que algo llegue a atraparte si creas en tu alma silencio para escuchar. Cuando me encuentro en un punto crítico de mi vida, lo que ocurre prácticamente todos los días, simplemente escucho: Dios, ¿qué es lo que me estás diciendo? De alguna manera la plegaria te orienta. Yo llamo a la plegaria la "teoría cognitiva conductista judía". Ella cambia la forma en que vez el mundo; cambia la manera en que te sientes respecto al mundo.

Siempre estamos promoviendo más estudio de Torá y más oportunidades de hacer actos de bondad. Algunos están involucrados en acción social y justicia social. ¿Piensa que la comunidad judía podría dedicar su tiempo de forma más productiva invirtiendo en algún aspecto que por lo general se deja de lado? ¿Hay algunas iniciativas y énfasis en los que deberíamos enfocarnos y en los que somos negligentes?

Pienso que se descuida todo lo relacionado con la dimensión afectiva del judaísmo, la vida emocional. Hay un poco de buena música judía, pero la mayoría de la música popular en verdad es música pop no judía a la que le ponen palabras judías, o a capela, lo cual es maravilloso. A mí me encanta. Soy un gran fanático de los Maccabeats. Pero me gusta ver la música que surge del alma judía. Pienso que no hemos hecho lo suficiente con la dimensión afectiva, y probablemente lo más importante es la música.

Escribimos música para los demás. Irving Berlin escribió: "Sueño con una navidad blanca"; la octava sinfonía de Mahler es una misa católica. ¿Dónde escribimos nuestra música? Creo que nos falta la estética, y la música es el ejemplo más obvio.

Cuando se trata de un bien espiritual, mientras mas lo compartes más tienes.

Tampoco el cine se usó lo suficiente en este sentido. Creo que no lo aprovechamos lo suficiente para decirle a la gente lo que una vida de fe hace por ella. Tengo muchas historias que me parece que deberían convertirse en una película. Historias de personas comunes y corrientes que conozco que han hecho cosas extraordinarias.

También pienso que debemos hacer más kiruv, acercar a los demás a la Torá. La diferencia entre los bienes materiales y los bienes espirituales es que mientras más compartes tus bienes materiales, menos tienes. Pero en lo que respecta a los bienes espirituales, mientras más los compartes, más tienes. Cuando no das a los demás, algo en tu espíritu muere.

Una pregunta personal: cuando observamos su vida y su productividad, ya sea en la trayectoria hasta llegar a ser Gran Rrabino, publicar 30 libros, tener 17 títulos honorarios, ser nombrado Lord, etc., parece que hubiera tenido un éxito tras otros, un triunfo tras otro. ¿Alguna vez experimentó un fracaso? ¿Alguna vez tuvo algún desafío que no pudo superar y qué fue lo que le dio la tenacidad para perseverar?

¡Ja! ¿Qué yo nunca experimenté el fracaso? ¡Vaya! ¡Ohhh! [risas].

Casi fracasé en mi primer año en la universidad. Casi fracasé el segundo año en la universidad. Me rechazaron prácticamente en todos los trabajos a los que me presenté. Desde que era un niño, quería escribir un libro. Comencé cuando tenía 20 años y le dediqué cada minuto libre que tenía. Incluso cuando iba con Elaine a un concierto escribía notas durante los intervalos o entre los movimientos de una sinfonía. Sin embargo, ¡fracasé durante 20 años!. De los 20 a los 40 tuve un mueble repleto de libros que comencé y nunca terminé.

El cambio tuvo lugar cuando leí el prefacio de "Plays Unpleasant" de George Bernard Shaw. Él comienza diciendo que siuvas a escribir un libro, debes escribirlo cuando tienes alrededor de 40 años o de lo contrario olvidarlo. Pensé que esa era una señal de Dios. Alguien me estaba diciendo algo porque no tenía idea por qué ocurrió que leí ese pasaje de ese autor en ese momento. Pensé que esa era mi última oportunidad. Así que escribí mi primer libro a los 40 y desde entonces escribí un libro cada año.

El éxito es pasar de un fracaso a otro sin perder el entusiasmo.

Winston Churchill lo dijo de forma muy bella: el éxito es pasar de un fracaso a otro sin perder el entusiasmo. El secreto es casarse con alguien que cree en ti y luego simplemente seguir adelante. ¡Nunca detenerse! Seguir día tras día.

Es absolutamente necesario anclar tu destino en tu sistema mental de navegación satelital. Porque si no sabes adónde intentas llegar, nunca podrás llegar allí. Yo quería escribir un libro. Me llevó 20 años de fracaso hasta que finalmente lo logré el vigésimo año.

¿Hay momentos específicos en los que sintió la Mano de Dios dirigiendo su vida? Como si las cosas hubieran podido marchar de otra forma, pero esos momentos específicos lo guiaron al lugar en el cual se encuentra ahora.

¡Siento eso la mayor parte del tiempo! En nuestra luna de miel casi me ahogo. No podía nadar y por quinta vez estaba debajo del agua. Estábamos en Italia y no había nadie cerca. Recuerdo que justo antes de estar por morir pensé: "vaya forma de comenzar una luna de miel. ¿Y cómo se dice "ayuda" en italiano?"

FOTO: Rav Sacks, z"l, con su esposa Elaine.

Cada día le agradezca a Dios por devolverme el alma. Dos veces sufrí condiciones médicas que pusieron en riesgo mi vida, dos formas de cáncer. En ambas oportunidades encontré a las personas que necesitaba encontrar en los momentos correctos. Mi padre a"h no pudo seguir estudiando, dejó la escuela cuando tenía 15 años. Pero tenía una fe simple. El simplemente creía que Dios lo llevaría a donde tenía que estar. Creo que eso lo aprendí de él. Debes confiar en Dios, Él entiende las cosas mejor que tú. Eso lo siento cada día, sin exagerar. Es un ejercicio mental. Constantemente me digo a mí mismo o a Elaine: ¿Por qué ocurrió eso?

Hay que formular una pregunta muy simple: ¿Qué puedo hacer o qué se espera que haga dado que esto ha ocurrido?

Te voy a dar un ejemplo muy extraño. En el 2010 recibí un premio del Seminario Teológico de Princeton llamado el Premio Abraham Kuyper, otorgado a alguien que efectuó una contribución significativa a la teología holandesa neo-calvinista. No sé cuántos rabinos recibieron un premio similar. Entonces pensé: ¿por qué Dios quiere que me den este premio?

Dos años más tarde el parlamento holandés prohibió la shejitá, el sacrificio ritual de los animales. La comunidad holandesa es muy pequeña, y ellos me pidieron que hablara ante el parlamento holandés. Abraham Kuyper, cuyo premio yo había recibido, fue primer ministro de Holanda hace un siglo. Él también fue ministro de culto. Así que comencé mi discurso diciendo que uno podía preguntarse qué hacía un miembro del parlamento británico dirigiéndose al parlamento holandés. Pero también era posible que yo fuera el único rabino que había recibido un premio por su contribución a la teología holandesa neo-calvinista. Eso me dio una especie de tarjeta de entrada. Entonces dije: "Gracias Dios, ahora entiendo por qué ocurrió". Pero se trata de una disciplina constante.

Hay que formularse una pregunta muy simple: ¿qué puedo hacer? o ¿qué se espera que haga dado que esto ha ocurrido?



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