Un plan para crecer en este nuevo año judío

25/09/2025

3 min de lectura

Una guía práctica de tres pasos para el cambio.

Con Iom Kipur a la vuelta de la esquina, aquí tienes una breve guía para reflexionar sobre tus metas y qué cambiar para impulsar el nuevo año con conexión y crecimiento.

Busca un tiempo y espacio donde puedas desconectarte de tu rutina, respirar profundamente y relajarte. Abraham Lincoln dijo: “Dame seis horas para cortar un árbol y pasaré las primeras cuatro afilando el hacha”.

En ese mismo sentido, no te apresures en esto. Tómate unos minutos para respirar y relajarte. Disfruta el momento. Para este ejercicio es fundamental estar en el estado mental adecuado.

Paso #1. Autoevaluación

Cuando abres Waze para poner una dirección, el paso más importante es asegurarte de que sepa dónde estás. Sin tu punto de partida correcto, no importa a dónde quieras ir, no podrás llegar. De manera similar, en lo que respecta al crecimiento personal, antes de pensar en dónde quieres estar, es esencial aceptar desde dónde estás comenzando.

Pregúntate:

  • ¿Cuáles son dos cosas que has hecho o estás haciendo de las que te sientes orgulloso este año? ¿Cómo puedes continuar?
  • ¿Cuáles son dos cosas que has hecho o estás haciendo que no reflejan quién eres? ¿Qué puedes hacer para dejarlas atrás?
  • ¿Estás priorizando lo que realmente es importante para ti?

Paso #2. ¿Dónde quieres estar?

Para pensar en dónde quieres estar, hazte las siguientes preguntas:

  • ¿Qué es realmente importante para mí?
  • La vida es corta. ¿Por qué quiero que se me recuerde?
  • En una escala del 1 al 10, ¿qué tan feliz estoy con la forma en que paso mi tiempo? ¿Qué podría hacer para aumentar ese número en +1?

Paso #3. Un plan de acción

Estas son preguntas grandes, y la suposición común es que requieren acciones enormes. Esto no es cierto, y esa suposición puede ser perjudicial para lograr tus objetivos.

Hasta ahora, ya trazaste dónde estás y dónde te gustaría estar. El siguiente paso es identificar metas y micro metas que lentamente te lleven a tu destino. Son los pequeños pasos, dados lentamente a lo largo del tiempo, los que realmente te llevan a donde quieres llegar.

Aquí algunos principios para maximizar tus probabilidades de éxito:

  1. Cuanto más pequeño, mejor.

Las grandes metas son intimidantes y abrumadoras. Empieza escogiendo sólo una meta de tu lista. Una vez que la tengas, divídela en micro metas. Si quieres cambiar todo en una semana, no es realista. Pero si tienes un año entero, hay tiempo suficiente para avanzar lentamente hacia tus objetivos. Por ejemplo: ser un mejor oyente en una semana es muy difícil; pero escuchar con más atención en una conversación diaria durante un año es muy alcanzable y con el tiempo te convertirá en un mejor oyente.

  1. La responsabilidad es la clave. (Aquí es donde la mayoría fracasa).

La responsabilidad es el paso más difícil. Una cosa es entusiasmarse, otra es crear un sistema que no te permita dejarlo a medias. Las estadísticas muestran que tener un compañero de responsabilidad eleva la probabilidad de alcanzar tus metas hasta un 95%. Eso sí, sólo si realmente estás comprometido con el cambio. Si lo quieres, tendrás que trabajar por ello. Es simple, pero no fácil. Tener un amigo, un cónyuge, un compañero de trabajo o un entrenador que te acompañe y te haga rendir cuentas es uno de los pasos más importantes para cumplir tus metas. No es cómodo tener que rendir cuentas ante alguien, pero quizá sea la única forma de garantizar que llegues a donde quieres.

  1. Identifica prioridades y empieza con una.

Piensa profundamente en un área específica en la que quieras ver un cambio este año. Concéntrate en un rasgo de carácter o comportamiento dentro de ese tema más amplio y haz de ello una prioridad. Si intentas cambiar todo, podrías quedarte con las manos vacías. Pero si te enfocas en una sola cosa, el próximo año quizás descubras que las luchas con ese desafío específico han disminuido enormemente.

Te deseo la mejor de las suertes, y un año nuevo maravilloso y lleno de bendiciones. Y no pierdas de vista tu grandeza interior, la cual Dios te ha concedido. El proceso de teshuvá debe ser positivo y edificante, no un momento para castigarte ni desanimarte.

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