Antisemitas escupieron a mi nieto de 4 años en Miami
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¡Saludos desde la sagrada ciudad de Jerusalem!
El Talmud (Taanit 4a) enseña que, aunque el pueblo judío hizo una petición inapropiada, de todos modos, Dios les respondió de manera correcta. Su petición se deriva de un versículo bíblico donde el pueblo dice: “Conozcamos y esforcémonos por conocer a Dios; Su salida es tan cierta como el amanecer. Él vendrá a nosotros como la lluvia”. (Hoshea 6:3)
Según el Talmud, Dios responde a esta petición con una oferta más apropiada. Dado que la lluvia no siempre es deseable, Dios contesta basándose en otro versículo: “Seré como el rocío para Israel”. (Hoshea 14:6)
Vemos en este diálogo que el pueblo desea que Dios sea como la lluvia, mientras que Dios propone ser como el rocío. ¿Cuál es el significado de este intercambio? ¿En qué se diferencian la lluvia y el rocío?
El Shem MiShmuel ofrece una hermosa explicación de este pasaje basada en las cualidades únicas de la lluvia y del rocío. Cuando la lluvia cae sobre los cultivos, empapa por completo la tierra. El rocío, en cambio, tiene una influencia más suave. El rocío proporciona una capa ligera de humedad como un "estímulo", permitiendo que las plantas se hidraten por sí mismas.
Basados en esta idea, podemos entender el diálogo talmúdico. Cuando el pueblo judío aspira a crecer espiritualmente, clama a Dios: “¡Haznos santos! ¡Haznos todo lo que podemos llegar a ser!” Pero Dios redirige ese deseo. En lugar de actuar como la lluvia y saturar al pueblo con demandas impuestas desde fuera, Dios actúa como el rocío, alentándolos a su propio proceso interno de desarrollo espiritual. Con el rocío, Dios muestra con suavidad las reservas interiores de fuerza espiritual, permitiendo que las personas se eleven por sí mismas a niveles que jamás imaginaron.
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El Midrash que comenta el primer versículo de la parashá de esta semana, aborda la misma idea (Bereshit Rabá 39:3 sobre Génesis 12:1). El Midrash cita a Rabí Berajia, quien encuentra una referencia a Abraham en el versículo del Cantar de los Cantares (8:8): “Tenemos una hermana pequeña (ajot)”. Este es un comentario extraño. ¿Por qué se considera a Abraham una “hermana”? Rabí Berajia explica que la palabra hebrea ajot puede entenderse también como she-ija, “que unió”, es decir, que unió y conectó a todas las personas del mundo.
Esto se refiere a que Abraham “conectó” a la humanidad con el servicio Divino. Al final del Midrash, Bar Kapara añade que unir a las personas con Dios se asemeja a quien une los dos lados de una prenda rasgada. ¿Cómo debemos entender este último comentario? ¿De qué manera el hecho de que Abraham uniera a las personas con Dios es similar a unir una prenda rasgada? ¿Y de qué manera unir una pieza rasgada se diferencia de unir dos pedazos de tela que no han sido rasgados?
Podemos resolver estas preguntas con la enseñanza del Shem MiShmuel antes mencionada. El Midrash no dice explícitamente que Abraham unió a las personas con Dios, sino que “unió a todas las personas del mundo”. Por tanto, podemos sugerir que Abraham ayudó a las personas a conectarse consigo mismas, haciéndolas conscientes de la chispa de santidad que tenían dentro. El primer paso para alcanzar nuestro potencial espiritual es reconocer que poseemos un tesoro interior inmenso. Una vez conscientes de la chispa divina en nuestro interior, podemos acceder a ella y crecer hasta alturas espirituales inimaginables.
El Tiferet Shmuel usa esta idea para explicar cómo Abraham logró convertir a tantas personas al monoteísmo. Su genialidad consistía en mostrar a las personas lo extraordinarias que ya eran. Al reconocer la chispa interior de bondad y belleza en los demás, Abraham les mostraba que actuar de manera negativa no era coherente con su verdadero ser. Así los inspiraba a regresar a su esencia pura.
Esto explica la metáfora de Bar Kapara sobre la prenda rasgada. Abraham veía que todos habían sido creados originalmente completos y santos, del mismo modo que los dos lados de una prenda fueron originalmente uno. Su éxito al unir a la humanidad radicaba en que veía con claridad el potencial de totalidad en cada persona. Por eso podía alentarlos a reconectarse con quienes habían sido antes de rasgarse, a regresar a su yo interior auténtico.
¡Que todos tengamos el mérito de beber el rocío del éxito al despertar la pureza y la grandeza de nuestro potencial más profundo!
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