3 desafíos urgentes que los judíos debemos enfrentar este año


5 min de lectura
Marty Supreme, el orgullo judío y el sueño americano.
Una de las películas más refrescantes que celebran la herencia judía es la historia de transformación de Marty Supreme. El judaísmo está hábilmente entretejido en el ambicioso mundo de Marty Mauser, un soñador seguro de sí mismo y locuaz, interpretado por Timothée Chalamet (quien previamente protagonizó al músico judío Bob Dylan en Un completo desconocido).
Ya nominada a numerosos premios de Hollywood, la película está inspirada libremente en la intrépida vida de la leyenda judía del ping-pong Marty Reisman, quien ganó numerosos títulos de tenis de mesa a lo largo de su carrera. La película cuenta con varios actores judíos en el elenco.
El guionista y director judío Josh Safdie (Diamantes en bruto) coescribió el largometraje original con su colaborador de siempre, Ronald Bronstein. El dúo se sintió atraído por la idea de usar al resiliente Mauser como una vía para explorar el orgullo pos-Holocausto; cómo ganar la Segunda Guerra Mundial encendió la idea del sueño americano.
Timothée Chalamet, con una Estrella de David, y Josh Safdie en el set.
“Él viene de un lugar muy provincial, el Lower East Side de mediados del siglo XX, que era un crisol, pero con una alta concentración de inmigrantes judíos”, dijo Safdie durante una entrevista reciente con Radio Pública Nacional (NPR).
“Después de la guerra, el concepto del orgullo judío florece de alguna manera. Y la supervivencia del Holocausto fue algo de lo que sentirse orgulloso”.
Una de las muchas escenas que ilustran la fanfarronería y la fortaleza mental de Marty lo muestra diciéndole a un grupo de periodistas que él es “la peor pesadilla de Hitler… Mírenme. Estoy en la cima. Lo logré. Estoy aquí”.
En una entrevista con AishLatino, Safdie comentó: “Creo que la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto en particular fueron como gasolina sobre el fuego del orgullo judío: no pudieron matarnos y sobrevivimos. Así que creo que ahí es donde el verdadero orgullo judío en verdad empezó a existir en el mundo”.
Marty Reisman
Una impactante escena de flashback del Holocausto en la película está basada en una historia real. El amigo de Marty, el jugador de ping-pong Béla (Géza Röhrig, de El hijo de Saúl), le cuenta que mientras desactivaba bombas en el bosque encontró un panal. Buscando dar sustento a sus compañeros prisioneros, se frotó la miel por todo el cuerpo y luego, en secreto, permitió que ellos la lamieran.
“Esa es una secuencia muy especial tanto para Ronnie como para mí”, dijo Safdie a AishLatino. “La encuentro más evocadora y reveladora que algunas películas del Holocausto que he visto en su totalidad. A veces podemos comprender el panorama general a través de una historia pequeña. Y eso es exactamente lo que ocurrió cuando me topé con ella en mi investigación sobre la escena internacional del tenis de mesa de mediados del siglo XX”.
El suceso real ocurrió con el jugador húngaro Alojzy Ehrlich.
“Él era un campeón a fines de los años 30 y comienzos de los 40. Era judío y fue llevado a un campo. Era Dachau y se dirigía a las duchas cuando un oficial, que era aficionado al tenis de mesa, lo reconoció, lo que habla de su popularidad en Europa. El oficial había estado en el campeonato de 1939, que tuvo un punto de duración récord, y le dijo que iba a ir a trabajar para él, ya que algunos judíos que recibían trato especial terminaban trabajando directamente para algunos de los oficiales nazis”.
Como muchos jugadores de tenis de mesa, Ehrlich era muy inteligente, dijo Safdie.
“Tenían coeficientes intelectuales altos, pero les iba muy mal en la escuela. Y lo tuvieron a él; usaron su cerebro y su cuerpo para básicamente desactivar y desmantelar bombas o minas estadounidenses que encontraban. Lo enviaban al bosque, en medio de la nada, para que, si la bomba detonaba, él fuera el único afectado y pudiera desactivarla en 5 o 10 minutos. Para él era un trabajo fácil”.
Ehrlich les decía a los oficiales de las SS que le llevaría unas horas y luego simplemente pasaba el tiempo moviéndose por el bosque.
“Fue entonces cuando vio la abeja”, dijo Safdie. “Así que Ronnie y yo ampliamos un poco la historia. No encontró una abeja, encontró un panal abandonado. Pero en verdad él se untó la miel por el cuerpo y la compartió, como nutrientes, con sus compañeros prisioneros. Para nosotros fue una historia muy hermosa porque creo que habla del compañerismo y de la unidad comunitaria. Y de cómo los judíos, particularmente durante el Holocausto, se unieron para sobrevivir”.
Bronstein y Safdie describen a Marty Supreme como una historia de “experiencia judía”.

“Eso fue lo que nos atrajo de este mundo, de esta historia y de este período de tiempo, este momento de la generación silenciosa, en particular de los judíos estadounidenses que estaban lejos del conflicto”, reconoció Safdie. “Mi abuela, que cuando tenía 10 años vio en la ciudad de Nueva York a Hitler invadiendo París, le preguntó a su madre: ‘¿Después va a venir aquí?’ Había cierta distancia, pero una conexión total con el pueblo nómada en todo el mundo, el pueblo judío”.
Ese miedo se manifestó en una especie de “ansiedad generalizada” que existe en ella hasta el día de hoy.
“Implica comprender que el mundo entero puede hacer la vista gorda ante una experiencia colectiva del Holocausto, o ignorar colectivamente la ingenuidad colectiva sobre lo que estaba sucediendo a un tipo muy específico de personas. Eso se remonta a un contexto mucho más sutil, a la Edad Media”.
Ese nivel de ansiedad es un cimiento en la vida de Marty, dijo Safdie.
“Pero la perseverancia, la supervivencia del Holocausto para un judío, en la posguerra, cuando Ronnie y yo escribimos desde la perspectiva de un personaje en su entorno actual, todo lo que podemos hacer es investigar lo más posible y aplicarnos desde un punto de vista emocional para ver el mundo a través de ese personaje. Entender cómo es ser un joven que era demasiado joven para combatir en la guerra, pero que vio a su pueblo sobrevivir, crea algo”.
“Fue el primer momento en la cultura judía asimilada en el que se vio el concepto de lo que el orgullo judío siquiera podía ser, porque había una sensación de: ‘Oh, sobrevivimos’. Por lo tanto, hay una sensación de estar… pavoneándose un poco. No pavoneándose, sino orgullosos”.
El tráiler de la película ya ha generado comentarios positivos entre el público judío. Chalamet tiene varias escenas en las que lleva un collar con una Estrella de David.
La activista e influencer Naz Hashem dijo en su Instagram: “Es un guiño a la identidad judía de Reisman, y resuena aún más sabiendo que la madre de Chalamet es judía. Un recordatorio sutil pero poderoso del orgullo tejido en esta historia de tenacidad, talento y herencia”.
Nuestro newsletter está repleto de ideas interesantes y relevantes sobre historia judía, recetas judías, filosofía, actualidad, festividades y más.