Qué haría si yo fuera judío


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Regine Monavar Tessone y su familia huyeron justo antes de que fuera demasiado tarde. Milagrosamente lograron subir al último avión que salió de Irán. Sólo más tarde ella descubriría las acciones heroicas de su padre.
Regine Monavar Tessone creció en Teherán a principios de los años 70 y vivió una vida idílica.
Provenía de un hogar judío tradicional y asistía a la escuela con miembros de la realeza, entre ellos el hijo del Sha de Irán, Reza Pahlavi, el príncipe heredero.
La escuela mantenía los más altos estándares y ofrecía la mejor educación posible en Irán. Cada materia se enseñaba tanto en francés como en farsi. Traían maestros de todo el mundo.
"De niña, no sabía que ser una judía de Teherán y asistir al Lycée Razi con el hijo del Sha me colocaba en una categoría diferente", dice Regine.
La educación era sumamente importante en su familia. "Mi padre sentía que cuando se embrutece a una sociedad, se la puede controlar, y que para salir adelante se necesita una educación de alto nivel".
La familia de Regine, aunque no muy observante, era judía tradicionalista y celebraban el Shabat y las festividades. Practicaban el judaísmo libremente hasta 1979, cuando la vida de Regine dio un giro drástico.
Regine
Unos pocos meses antes, cuando Regine tenía ocho años, ella y su familia realizaron un viaje de verano a Israel. Aunque antes del viaje Teherán parecía seguro, otras zonas de Irán ya eran consideradas peligrosas para la comunidad judía.
"Antes de ir a Israel, no veíamos señales de la revolución en Teherán. Mis padres habían oído que en otras zonas, como Isfahán y Mashad, había movimientos con tanques intentando bloquear la rebelión. Pero en Teherán aún no veíamos grafitis en las paredes con frases como ‘Muerte al Sha’ o ‘Muerte a los judíos’".
Al regresar en septiembre, le preguntaron al taxista qué estaba ocurriendo en la ciudad.
El conductor les dijo: "Unos matones quemaron la biblioteca local y el cine en Teherán".
Regine explicó que esos "matones" eran los precursores de la Guardia Revolucionaria Islámica, formada por delincuentes del Medio Oriente y exconvictos iraníes.
El padre de Regine miró a su madre y dijo: "Es hora de irnos. Esto pasó en Alemania antes del Holocausto. Primero queman los libros, luego queman a las personas". Sus padres prepararon de inmediato la documentación necesaria y comenzaron a planear su escape.
"La revolución comenzó a desarrollarse ante nuestros ojos. A mediados de enero de 1979, después de que el Sha se exiliara a París, se impuso un toque de queda, hubo apagones y racionamiento de alimentos".
El Sha de Irán
Regine explicó que si te encontraban en la calle después del toque de queda, te mataban. "Escuchaba los disparos. Una noche, cuando mi hermano salió a comprar leche, lo retuvieron y sólo por milagro fue liberado. Las estaciones de radio fueron tomadas y los sermones de Khomeini se escuchaban en cada rincón del país. Todo pasó de mal a peor".
Los judíos comenzaron a desaparecer, siendo secuestrados, torturados y ejecutados.
"Muchas personas no querían irse porque poseían muchas propiedades. Pero mi padre creía que las condiciones empeorarían rápidamente. Las familias que no hicieron caso a las advertencias finalmente no pudieron salir".
El padre de Regine pidió a los niños que empacaran una maleta y la mantuvieran debajo de la cama, preparados para salir en cualquier momento. La madre de Regine trataba de mantener una apariencia de normalidad y los mantenía en la escuela, pero la situación se deterioraba velozmente.
Tras una amenaza de bomba en la escuela de Regine, su madre la retiró y no volvió nunca más.
Regine y su familia
Muchas personas que conocían bien de repente estaban del “otro lado”. Ya no sabían en quién podían confiar. Su madre le advirtió a Regine: "Si recibes una llamada de la escuela, no hables con nadie, aunque sea un maestro". Los maestros llamaban diciendo que querían darle clases particulares a Regine, incluso sin cobrar. De repente, su madre se volvía muy dura y agresiva: "¡Yo puedo darle clases a mi propia hija!", bramaba por teléfono. Y luego colgaba de inmediato.
"Se volvió muy fuerte, autoritaria y grosera. No lo entendía en ese momento, pero después supe que sólo estaba tratando de protegernos".
Una mañana temprano, el padre de Regine despertó a toda la familia. Gritó: "¡Todos al auto! ¡Nos estamos quedando sin tiempo!"
Mientras los niños se desperezaban, lo vieron cargar frenéticamente maletas dentro y sobre el coche. "Teníamos 12 maletas para seis personas. Era una mañana fría de invierno, pero él estaba sudando".
Regine exclamó: "¡Papá, no desayunamos!"
Él rugió: "¡A quién le importa el desayuno! ¡Vístanse rápido y suban al coche!"
La madre de Regine corría dentro y fuera de la casa preguntando si podían llevar más cosas.
"Mi padre dijo ‘no’ y seguía insistiendo en que debíamos irnos de inmediato".
Regine reflexiona: "Desde ese momento perdí el interés por lo material. Mis padres tenían objetos hermosos. Cubiertos de plata, platos de cobre preciosos. Habían acumulado muchas riquezas, pero no podían llevarse nada. Decidí que no quería apegarme a ningún objeto. Ver a mis padres tan frenéticos y angustiados me marcó profundamente".
Disturbios en Irán
Todos se subieron al coche y comenzaron a viajar. Su padre dijo: "Cuando les diga que bajen las ventanillas, háganlo".
Los niños se quejaron: "¡Papá, hace mucho frío!"
Él respondió nervioso: "No me cuestionen y no me hablen mientras conduzco".
La familia se acercó a la Plaza Azadi, donde había multitudes de personas.
"Papá, ¿es el cumpleaños de Khomeini o algo así? ¿Qué está pasando?", preguntaron.
En lugar de responder, les ordenó bajar las ventanillas. La multitud lanzaba caramelos con tanta fuerza que podían romper el vidrio.
La revolución iraní había comenzado, derrocando al Sha y dando paso a la República Islámica teocrática dirigida por el ayatolá Ruhollah Khomeini.
La turba comenzó a saltar sobre el capó del auto y a rodear el vehículo. El coche se sacudía de lado a lado.
"Un hombre metió la cabeza por la ventanilla. Tenía una mirada llena de odio. Un rostro que no parecía persa".
ÉL exigió que Regine gritara: "¡Muerte al Sha! ¡Viva Khomeini!"
Regine, que era una niña traviesa, respondió: "¡Muerte a Khomeini! ¡Viva el Sha!"
El hombre, furioso, gritó: "¿Qué dijiste?"
Ella lo repitió.
El hombre los amenazó: "No irán a ningún lado hasta que ella diga lo que le dije".
El padre de Regine intentó salvar a la familia: "Ella es estúpida. Ignórenla. No está bien de la cabeza. No sabe lo que dice".
"No me importa si es estúpida. Ninguno de ustedes se va".
Protestas masivas en Irán
Finalmente, el padre le lanzó a Regine una mirada severa. Ella cedió: "'Muerte al Sha', dije y empecé a llorar. Había visto una vez al Sha. Había venido a visitar nuestra escuela con el primer ministro de Francia".
El hombre les permitió pasar lentamente entre la multitud. Llegaron a la autopista y el padre de Regine aceleró.
Por la carretera avanzaban multitudes en la dirección contraria.
Su padre explicó: "Khomeini llega hoy. El régimen del Sha ha terminado".
La llegada de Khomeini significaba que nadie podría salir y que todos los hombres de cierta edad serían reclutados por el ejército. Fue el fin de la monarquía persa y el comienzo de la república islámica bajo el mando de una ideología chiita radical. Antes, las mujeres podían elegir cubrirse o no el cabello y el cuerpo con una hijab. Después, fue obligatorio. Regine sostiene que aunque el régimen más secular del Sha no era perfecto, él fomentaba los derechos y la libertad de las mujeres, exigía que todos los niños asistieran a la escuela, abrió universidades en todo Irán para empoderar a la población y elevar el nivel económico del país.
"Tomaron el control de la radio, la televisión y la prensa antes de su llegada, y describieron exactamente qué tipo de mundo iba a ser. Él dijo exactamente lo que iba a hacer, y lo cumplió al pie de la letra. Aun así, todos parecían sorprendidos".
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Mientras la familia de Regine escapaba, el coche se quedó varado por cuatro llantas ponchadas. "Es posible que alguien las cortara, pero creo que fue por el peso del equipaje", explicó Regine.
"Papá, a quien nunca había visto llorar, levantó la cabeza hacia el cielo y, con las lágrimas corriendo por su rostro, rezó en farsi: ‘¡Dios, ayúdame, estoy en Tus manos!’ Yo pensé que ese día íbamos a morir en Irán".
En ese preciso momento, pasó por allí un coche y dijo: "Señor, ¿puedo ayudarlo?"
Su padre estaba dispuesto a darle todo el dinero para llegar al aeropuerto, pero el hombre se negó y los llevó sin cobrarles.
La firme fe de Regine en Dios comenzó ese día.
Una vez en el aire, el piloto anunció: "Ustedes son los afortunados, este es el último vuelo que sale de Irán. El aeropuerto de Mehrabad está oficialmente cerrado. Khomeini ha llegado".
La madre de Regine dijo a los niños: "Miren atrás, porque nunca volverán a pisar este país mientras vivan".
La familia de Regine escapó a París. El mismo día en que aterrizaron, escucharon en la radio del taxi que los llevaba desde el aeropuerto que un líder de la comunidad judía iraní había sido ahorcado.
"Él era uno de los más importantes. Una vez que lo atraparon a él, todos los demás líderes judíos estaban en peligro. Lo escuchamos en la radio del taxi después de aterrizar en París. Mi padre también era un líder muy respetado, así que nos fuimos justo a tiempo".
Poco después de llegar a París, su familia se mudó a Nueva York, donde Regine asistió a una escuela primaria judía y comenzó su camino espiritual.
"La familia de mi madre insistió en que nos inscribiéramos en la Ieshivá Maguen David, donde aprendí hebreo y me volví observante. Mi padre regresó a Irán en un momento y quedó atrapado allí. Le prometí a Dios que guardaría el Shabat por el resto de mi vida si él lograba salir con vida. Así que asumí sobre mí misma el compromiso de guardar el Shabat".
Al principio, su padre se molestaba de que ella fuera observante del Shabat porque no podía unirse a las salidas familiares. Pero antes de fallecer, le pidió perdón y le dijo que creía que el camino que ella había elegido era el correcto. Regine nunca le contó que ella guardaba el Shabat por él.
El padre de Regine nunca le contó que cuando regresó a Irán supuestamente para "sacar dinero", en realidad estaba usando su poder y conexiones para salvar a numerosos judíos después de la Revolución. Ella sólo se enteró de su increíble heroísmo años después de su fallecimiento.
La primera pista que tuvo Regine del heroísmo de su padre llegó cuando ella y su esposo fueron invitados a hablar en una sinagoga en Great Neck. Un rabino local, anciano y muy conocido, miró a Regine y le dijo: "Quiero decirte algo. Conocí muy bien a tu padre y a su hermano. ¿De dónde crees que es tu familia?"
Ella respondió que su familia llevaba generaciones en Teherán.
Él la sorprendió diciendo: "No. Tu abuelo era de una ciudad en el norte de Irán, Golpayegan, y además sé de dónde venía cada judío de tu comunidad".
Ella bromeó: "Eso es imposible… a menos que sea un agente del Mosad".
Él respondió sencillamente: "Sí, fui un agente del Mosad". Resultó que el rabino había trabajado durante años con el Mosad y fue enviado a Irán a principios de los años 70. "Teníamos un expediente sobre cada judío persa. Tu padre salvó la vida de numerosas personas compartiendo información valiosa que necesitábamos para ayudar a sacar a los judíos".
Justo después del estallido de la Revolución, el régimen islámico comenzó a ir deliberadamente a oficinas y escuelas a arrestar hombres, mujeres y niños que tuvieran alguna conexión con el Sha. Cualquier persona que expresara algo positivo sobre el Sha o negativo sobre la República Islámica enfrentaba prisión, tortura o ejecución, a menudo en la horca.
Regine describió: "Las ejecuciones públicas en grúas eran horribles. Todo el infierno se desató con su llegada. La gente literalmente desaparecía. Siempre sentí que mi papá era un héroe, pero no lo entendí completamente en ese momento. Incluso años después de nuestra huida, cuando ya vivíamos en Nueva York, él estaba al teléfono a todas horas. Yo escuchaba a escondidas y lo oía dar instrucciones para enviar un helicóptero a recoger a ciertas personas en Pakistán. Yo le preguntaba: ‘¿Con quién hablabas en Pakistán?’"
"Él respondía que yo había escuchado mal, o que estaba soñando. Me decía que tenía mucha imaginación… Pero yo sabía lo que había oído y no tenía sentido".
Al dar una charla en Los Ángeles, una anciana se acercó a Regine y exclamó que su padre fue un héroe absoluto.
De adulta, Regine trabajó en ventas en una tienda de trajes de baño durante el día y por las noches asistía al FIT para convertirse en diseñadora de moda. Con el tiempo, se convirtió en una diseñadora reconocida y creó la línea de trajes de baño recatados llamada Aqua Modesta, combinando las dos cosas que más amaba: la moda y el recato.

Un día fue asaltada a punta de pistola en la tienda de trajes de baño y logró escapar con vida. Sus experiencias pasadas la ayudaron a desarrollar una piel gruesa y un alto nivel de resiliencia.
En sus momentos más difíciles, Regine dice que la plegaria fue su mayor herramienta. "Conectarme con Dios me permite hacer lo imposible porque Dios puede hacer lo imposible. Pide a Dios y Él abrirá el camino para ti".
Regine también cree que es importante no perder nunca la esperanza, sin importar qué tan mal estén las cosas. "Mientras hay vida, hay esperanza. Puedes llegar muy lejos con plegarias y esperanza de tu lado".
Regine continuó su camino espiritual y eventualmente se casó con un hombre que se convirtió en Rabino.
Una vez, mientras compartía su historia en una comunidad de Omaha, Nebraska, un caballero se acercó a ella y le dijo: "Soy un sobreviviente del Holocausto. Tienes que hacerme una promesa: que vas a escribir un libro. Tu historia es tan importante como la mía".

"Él se quedó allí parado y no se movió hasta que se lo prometí".
"Empecé a escribir, y todas estas emociones, sentimientos y recuerdos regresaron de golpe. Tenía pesadillas por ello. Fue un proceso de diez años, pero ahora mi memoria, Monavar’s Journey – Bridge to Hope, está terminada y está disponible para las generaciones futuras". A través de su viaje hacia la libertad, Regine ha emergido más fuerte, más resiliente, más cercana a Dios y llena de luz. Y es una inspiración para otros.
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