Una historia para el día del Holocausto: Fred y el oso de peluche

27/01/2026

3 min de lectura

Bear, el oso de peluche, fue el único que acompañó a Fred de casa en casa y de familia en familia.

Fred Lessing tenía cuatro años cuando los alemanes invadieron Holanda. Dos años más tarde comenzaron las deportaciones.

Los padres de Fred sabían que en algún momento serían deportados, por lo que prepararon con antelación una bolsa para cada miembro de la familia. Estas bolsas estaban cerca de la entrada principal de su casa en Delft.

El 23 de octubre de 1942, llamó un amigo de la familia y les dijo a los padres de Fred que aparecían en una lista de judíos destinados a ser deportados en las próximas horas.

Fred estaba jugando arriba con su hermano mayor cuando su madre los llamó. Por la expresión de su rostro, Fred supo que algo terrible estaba a punto de suceder. Ella abrazó a sus hijos y les dijo: “Ustedes son niños judíos. Pero si alguien se entera de esto, los matarán. Ahora vamos a salir de la casa. No lleven nada con ustedes, sólo pónganse los abrigos y actuaremos como si estuviéramos saliendo a pasear. No queremos llamar la atención”.

Aunque las bolsas estaban junto a la puerta principal, antes de salir Fred tomó su oso de peluche, “Bear”. Durante los siguientes tres años, Fred estuvo oculto en varias casas de familias cristianas. Nunca permanecía mucho tiempo en el mismo lugar. En algún momento su madre regresaba y lo llevaba a otra casa.

“Mi trabajo era convertirme en un niño cristiano lo mejor que pudiera. Me quedaba con diferentes familias y mi madre siempre me decía: 'nunca digas nada sobre quién eres o sobre tu familia. Sólo trata de ser amable'. … Entendí que debía ser el más dulce, el más educado, el más considerado y siempre estar dispuesto a ayudar para que no me echaran”.

“Todo el tiempo hablaba con Bear, compartía con él mis sentimientos y lloraba con él”. Bear fue el único que acompañó a Fred de casa en casa y de familia en familia, aprendiendo cada vez cómo comportarse en cada hogar.

Un día, Fred se enfermó con fiebre alta. Su madre apareció de repente y se quedó con él un rato. Antes de irse, le preguntó si había algo que necesitara o quisiera. Fred levantó a Bear. Un perro le había arrancado la cabeza en una casa previa. “Me gustaría que Bear tuviera una nueva cabeza”, dijo. Cuando despertó a la mañana siguiente, su madre ya se había ido, pero Bear tenía una nueva cabeza, hecha con el forro de su abrigo.

Después de recibir una nueva cabeza de tela marrón y una cara bordada por la madre de Lessing, el oso de peluche adquirió una apariencia diferente, casi humana.

El oso de Fred (Yad Vashem)

Hacia el final de la guerra, Fred se reunió con su padre y sus hermanos en una cabaña rural que carecía de agua, electricidad y baño. Se suponía que debían quedarse allí dos semanas, pero terminaron pasando casi un año hasta que terminó la guerra. No sabían si la madre había sobrevivido. Ella había sido llevada al campo de concentración de Bergen-Belsen y finalmente terminó en Argelia antes de lograr regresar a Holanda al finalizar la guerra.

La familia Lessing emigró a los Estados Unidos a fines de la década de 1940. Después de recibir su doctorado en la Universidad de Yale, Fred Lessing se convirtió en profesor en la Universidad de Oakland en 1962 y formó su propia familia.

Fred con Bear en 1993 (Voice/Vision Holocaust Survivor Oral History Archive)

Después de la guerra, Fred guardó el oso de peluche hasta que Yad Vashem se conectó con él para preguntarle si estaba dispuesto a prestarlo para una exposición sobre juguetes y muñecas durante el Holocausto.

Fred solicitó varios días para pensar en la idea de enviar a su querido Bear tan lejos. Para él, Bear no era sólo un juguete.

Después de pensarlo cuidadosamente, respondió: “Hablé con mi oso de peluche y le expliqué que, por primera vez, tendríamos que separarnos. La razón que le di fue que él tiene una misión importante: ir a Israel para ser parte de una exposición con otros juguetes del Holocausto, y contar allí nuestra historia a los niños que vayan a ver la exposición”.

Fred Lessing falleció el año pasado a los 89 años. Que su recuerdo sea para bendición.


FOTO DEL TITULO: Fred Lessing (tercero desde la izquierda) con otros niños paseando en Ámsterdam (Yad Vashem)

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Mario
Mario
4 meses hace

Triste historia, pero con final feliz para Fred y su familia. Que su recuerdo sea de bendición.

Marlene Tovar
Marlene Tovar
4 meses hace

Me hizo llorar ...que ternura y a la vez que fuerza ! Es una gran lección de amor y ganas de vivir! AM ISRAEL JAI ♥️🇮🇱🦁🙏

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