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Una lección de compasión de Lior Raz, el actor de Fauda

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03/11/2021 | por Rav Eljanan Poupko

¿Qué podía hacer por un amigo que estaba a punto de morir? A Len le encantaba Raz, así que decidí pedirle un favor al actor israelí.

El 15 de octubre recibí un llamado que nunca olvidaré. Me llamó Len, mi querido amigo, quien estaba en las últimas etapas de su lucha contra la leucemia. Sabía que no eran buenas noticias. Después de luchar con todas sus fuerzas para recuperarse, la leucemia había regresado. Me sentí destruido. Recordé que sólo siete años antes de esa llamada había asistido al funeral de su hijo de 11 años, Alexander. Len había tenido suficiente sufrimiento en su vida. Su padre sobrevivió al Holocausto saltando del tren que lo llevaba a Auschwitz y escondiéndose en el bosque. Corrí a la casa de Len. Nos sentamos juntos y lloramos. Fue como asistir a la shivá de una persona cuando todavía estaba viva. No sabía qué podía hacer por alguien que sabía que le quedaba poco tiempo de vida. Sabía que a Len le encantaba Fauda y Lior Raz, así que decidí intentarlo.

Me puse en contacto con el escritor de Fauda, Avi Issacharoff, y le pedí si era posible que hicieran un video para Len, quien realmente amaba la serie. No había mucho más que pudiera hacer para aliviar el dolor de un amigo. Me entristecía verlo marchitarse, así que lo hice. A la mañana siguiente, tenía un video con el mensaje más cálido y cariñoso de Lior Raz, alguien a quien estaba acostumbrado a ver en escenas con disparos, autos a toda velocidad o practicando artes marciales. De repente, me sentí abrumado por la fuerza de ese video. Allí había personas que viven del otro lado del mundo, que nunca conocieron a Len ni a mí, quienes con poco tiempo de preaviso sólo quisieron ayudar a aliviar el dolor de otra persona.

Mi última foto con mi amigo Len

Envié el video a Len y a su esposa y lo llamé al día siguiente. Cuando lo llamé esa noche, pude sentir la sonrisa en su voz al decirme que lo había recibido. Esa fue la última vez que hablé con Len. La siguiente vez que fui a visitarlo estaba consciente, pero ya no podía hablar. Cantamos para él, lo rodeamos de amor y una vez más le mostré el video y le dije que Lior Raz le enviaba su cariño. Una semana más tarde, Len partió a otro mundo. Todavía me siento destruido por la perdida de alguien que era como un hermano. Alguien que me recibía con sus abrazos de oso cada mañana de Rosh Hashaná y de Iom Kipur, mientras conducía el servicio; alguien cuya genuina bondad estaba siempre al alcance de todo el mundo. Es una pérdida de la cual cuesta mucho recuperarse. Con Len a menudo conversábamos de cuánto le gustaba Fauda y las películas de Lior Raz.

o importa quién eres, cuáles sean tus logros, ni cuál sea la lucha que debas llevar adelante, siempre debes estar presente para los demás.

Sin embargo, en medio de todo este dolor y esta pérdida, también aprendí una lección de humanidad y compasión. En un mundo que parece estar repleto de adversidad, disparos y drama, hay muchísimo lugar para la bondad y la humanidad. No importa quién eres, cuáles sean tus logros ni cuál sea la lucha que debas llevar adelante, siempre debes estar presente para los demás. Conozcas o no a alguien (especialmente si no lo conoces), los actos de bondad al azar hacen que este mundo valga la pena por todo el ruido que lo rodea.

Descansa en paz, Len. Siempre te amaré. Lior Raz y Avi Issacharoff, muchísimas gracias por recordarme que no importa lo que ocurra, siempre debemos encontrar el tiempo en medio de nuestros ocupados cronogramas para estar presentes para los demás, y hacer que este mundo sea un lugar más compasivo. Me siento en deuda con ustedes y me aseguraré de seguir adelante con este acto de bondad.


Este artículo apareció originalmente en "The Times of Israel".
 



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