Vivir en "modo avión"

28/06/2026

4 min de lectura

Analiza con honestidad cómo tu teléfono impacta sobre tu vida y tus relaciones.

Cuando me reúno con gente en mi oficina, dejo mi teléfono en el escritorio, detrás de nosotros y fuera de mi alcance. Esta semana, durante una reunión, sonó mi teléfono. Mientras me disculpaba y me apresuraba a ponerlo en silencio, una de las personas con las que estaba reunido compartió que había dejado su teléfono en casa para esa reunión. Me quedé asombrado.

No le bastó con poner su teléfono en modo avión o dejarlo en el coche. La disciplina, el autocontrol y el coraje para dejarlo en casa me impresionaron. Lo hizo para poder estar completamente presente, involucrado en nuestra conversación, y eso significó mucho para mí.

En mayo del 2023, el autor de best-sellers Simon Sinek estaba dando una presentación en la Convención Nacional de Banca Mediolanum, frente a una audiencia de miles de personas. En medio de la charla, alguien subió al escenario y le entregó su teléfono móvil, que él simplemente sostuvo en su mano. Un momento después, dijo:

"Solo quiero mostrarles algo. Este es el poder psicológico del dispositivo. ¿Qué pasaría si estuviera aquí sentado, hablándoles, mientras sostengo mi teléfono? No está vibrando, no está sonando, nadie me llama… Sólo lo estoy sosteniendo. ¿Sienten que son lo más importante para mí en este momento?
No, no lo sienten. Esa es la asociación que genera. Por lo tanto, cuando llegamos a una reunión o nos sentamos a cenar con nuestras familias y ponemos el teléfono sobre la mesa, estamos enviando un mensaje psicológico a todos los presentes: 'No son lo más importante para mí en este momento'. Y poner el teléfono boca abajo no es más cortés. Ponlo en modo avión para eliminar la tentación de que algo pueda llegar. Y guárdalo en una bolsa o en un estante, fuera de la vista.
Así es como deberíamos interactuar con las personas, dándoles toda nuestra atención, porque la idea no es sólo escuchar las palabras que dicen, sino que se sientan escuchadas, y este es uno de los trucos para lograrlo.
Si te despiertas por la mañana y revisas tu teléfono antes de decirle buenos días a la persona que tienes al lado, probablemente tienes un problema. Si necesitas llevar tu teléfono de habitación en habitación, sin importar a dónde vayas, probablemente tienes un problema. Y como con cualquier droga recreativa, cuanto más practiques dejarlo lejos, por ejemplo, si sales a cenar, no necesitas cuatro teléfonos. Deja uno en casa, uno en el coche, con que uno lo tenga tu pareja es suficiente. Si tienes una reunión con un cliente, déjalo en el coche, déjalo en la bolsa, nunca lo saques, y se vuelve cada vez más fácil. También encontrarás más fácil no dejarte arrastrar por el alarmismo constante. Como con cualquier adicción, sólo requiere un poco de trabajo".

Es difícil competir con un teléfono que suena o con una persona que está deslizando la pantalla mientras le hablamos, pero resulta que incluso alguien que simplemente sostiene su teléfono ya nos envía la señal de que estamos compitiendo por su atención y concentración.

Moshé, no mires tus emails

Aunque la proliferación de la tecnología y las distracciones que trae consigo son fenómenos bastante recientes, la lucha por estar plenamente presente no es algo nuevo.

La Torá describe cómo Dios invitó a Moshé a subir al Monte Sinaí: “Alé elai hehará veeié sham”, "Asciende a Mí a la montaña y permanece allí" (Éxodo 24:12). Los comentaristas se preguntan por qué esta frase aparentemente redundante en la invitación de Dios a Moshé.
Después de haberle instruido a Moshé subir al monte, ¿realmente era necesario decirle también "veeié sham", "y permanece allí"? ¡Obviamente, una vez que subiera, estaría allí!

Rashi, fiel a su estilo, explica que Dios quería que Moshé supiera que no iba a ser una visita rápida, subir y bajar enseguida del monte. Estaría allí durante 40 días.

Pero quizás el versículo también nos transmite la siguiente lección:
Dios, por así decirlo, llama a Moshé a subir al monte. “Ven Moshé. Yo soy el Ser infinito, omnipotente y eterno. Quiero compartir contigo la verdad y los misterios del universo”. Moshé sube como se le indica, y Dios entonces le dice: “Moshé, reconozco cuántos congregantes, discípulos y seguidores te están enviando emails y mensajes. Sé cuántas responsabilidades requieren tu atención inmediata. Sin embargo, cuando estés Conmigo, espero que te desconectes por completo y realmente estés Conmigo”.

"Veeié sham", “permanece allí”, significa: "Está en el presente".
No te distraigas, no interrumpas, no pierdas la concentración. Dios le está diciendo a Moshé que no quiere competir por su atención, ni siquiera con las más nobles de las distracciones, como cuidar al pueblo judío.
“Déjalos a un lado cuando estés Conmigo, y está Conmigo”.

La tecnología introduce una distracción constante y persistente que nos aleja de vivir una vida de presencia plena, espiritual, en cualquier conversación, actividad, evento, rezo o estudio en el que supuestamente estamos involucrados. Estamos ahí, pero no completamente. Este estado de desconexión daña todas nuestras relaciones, ya sea con tu pareja, tus hijos o tus compañeros de trabajo.

Es fundamental que siempre mantengamos la capacidad de desconectarnos de la tecnología cuando lo deseemos. Sólo aquellos que pueden desconectarse a voluntad son verdaderos dueños de su tecnología, en lugar de ser esclavos de ella. No debemos vivir una vida carente de atención plena, conciencia y presencia.

Nuestras relaciones familiares requieren esfuerzo y concentración. A menudo, las parejas intentan pasar tiempo de calidad juntas, pero en realidad sólo están físicamente cerca mientras sus mentes están en quien sea o lo que sea que están atendiendo en sus dispositivos. A las familias les haría bien introducir una regla inviolable: que no se puedan llevar dispositivos electrónicos a la mesa durante la cena familiar. Al hacerlo, tanto padres como hijos estarían mucho más presentes. De manera similar, las relaciones sin duda se beneficiarían de la práctica de dejar los dispositivos en el coche o colocarlos en el centro de la mesa.

Sólo podremos escalar las montañas de nuestra vida para disfrutar y apreciar los momentos altos de cada día, si estamos preparados para estar realmente presentes

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