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Vuelo 370: Sin dejar rastro

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12/03/2014 | por Yvette Alt Miller

La agonía de no saber.

Unos días después de la desaparición, cerca de tres docenas de aviones y cuarenta barcos de diez países distintos siguen revisando un área de cientos de kilómetros para intentar encontrar el vuelo de Malaysia Airlines número 370.

Las autoridades han creído una y otra vez que encontraron pistas del avión sólo para darse cuenta posteriormente que en realidad estaban equivocados. Los rescatistas que pensaron que habían divisado una balsa salvavidas flotando en el Golfo de Tailandia se dieron cuenta que sólo se trataba en realidad de la tapa de una caja de gran tamaño. Una supuesta puerta de avión resulto ser un pedazo de escombro cubierto de moho, y lo que las autoridades pensaron que era una cola de avión finalmente no era más que un tronco con cuerdas a su alrededor; una mancha de petróleo que encontraron cerca de Malasia no contenía ningún rastro de combustible de avión como se había pensado inicialmente.

Hay decenas de teorías sobre qué ocurrió con el desaparecido avión. La tripulación a bordo no realizó ningún llamado de socorro y desde su desaparición no ha sido detectada ninguna señal por radar. Las investigaciones se han enfocado en la posibilidad de que haya sido un acto terrorista: dos pasajeros del desaparecido vuelo estaban viajando con pasaportes robados y ambos compraron sus boletos en Malasia por medio de un intermediario Iraní. Sin embargo, ante la falta de cualquier tipo de evidencia, las autoridades también están considerando que puede haberse tratado de un error del piloto, de una falla mecánica catastrófica o de un secuestro.

Mientras tanto, las familias de los 239 pasajeros desaparecidos esperan por noticias —cualquier tipo de noticias— sobre el destino de sus seres queridos. Mientras los periodistas, familiares y amigos de los pasajeros se reunían en Beijing, una mujer que esperaba a su amado gritó: "¿Por qué no nos dicen algo?", antes de derrumbarse en sollozos y lágrimas.

Cuando leí las palabras de aquella pobre mujer, mis primeros pensamientos fueron sobre una pregunta que le hice a mi abuela antes que falleciera. Ella y mi abuelo escaparon de Viena justo antes de la Segunda Guerra Mundial y mi padre nació en Estados Unidos tres años después. ¿Cómo —le pregunté en ese entonces— eligieron un nombre para mi padre? ¿Fue nombrado en honor a algún pariente? Siempre recordaré la reacción de mi abuela. Por lo general ella era una mujer retraída y poco expresiva, pero en esta ocasión se alteró muchísimo. "¡No sabía en honor a quién ponerle nombre!", exclamó. "¡No sabía quién seguía con vida y quién no!".

Mi abuela me confesó que sospechaba lo que había ocurrido, pero que durante toda la guerra —y por muchos años después— aún tenía la esperanza de que, milagrosamente, sus amigos y familiares aún estuvieran con vida. Nunca podría estar completamente tranquila mientras no supiera cuál había sido el destino de sus seres queridos.

Por muy mala que sea la situación, no saber la verdad puede ser mucho más estresante. Como dicen nuestros sabios, "no hay alegría como la resolución de las dudas". En las audiencias del Tribunal Criminal Internacional en la antigua Yugoslavia, un sicólogo resumió este tipo de agonía emocional que sentían los seres queridos de aquellas personas que habían desaparecido en el conflicto: "Incluso la peor verdad sería mejor para ellos que esta incertidumbre, esta constante y perpetua incertidumbre sobre qué ocurrió con sus seres queridos, ya que ellos siguen esperando por algo. No pueden retomar sus vidas, no pueden enfrentarse a la realidad de la muerte de una persona desaparecida".

Mientras esperamos por noticias sobre el avión desaparecido, pareciera que no hay muchas maneras prácticas en las que podemos ayudar. Pero la tradición judía nos da una guía de cómo reaccionar durante tiempos difíciles y de qué maneras podemos apaciguar en parte el dolor de otros. Acá hay cinco formas para ayudar en esta crisis:

  1. Reza. Mientras los rescatistas revisan el Golfo de Tailandia y otras áreas, tomate un momento para pedir que tengan éxito y para rezar por los parientes de los pasajeros desaparecidos, quienes están sufriendo enormemente en esta dura agonía.

Puedes intentar recitar un rezo formal como los Salmos, los cuales se dicen tradicionalmente en tiempos problemáticos, o puedes intentar rezar con tus propias palabras.

  1. El judaísmo enseña que toda buena acción que realizamos —sin importar dónde estemos— trae más santidad al mundo y nos beneficia a todos. Por lo tanto puedes comenzar ayudando a la gente de tu comunidad local.

Incluso si vivimos muy lejos como para ofrecer apoyo a quienes están esperando noticias sobre el destino de sus seres queridos, de todas formas podemos encontrar maneras en las que podemos ayudar a quienes nos necesitan cerca de casa.

  1. Sé sensible ante el dolor ajeno. Al leer sobre la agónica espera de los parientes de los pasajeros desaparecidos del vuelo 370, podemos transformar nuestra preocupación en acciones concretas.

Piensa en personas que conozcas que puedan estar atravesando tiempos difíciles y trata de ser un poco más sensible con sus necesidades. ¿Les serviría un poco de ayuda con una comida o con un aventón a algún lugar? ¿Puedes ayudar a apaciguar un poco el dolor si visitas o llamas para conversar? Es muy fácil enfrascarnos en nuestras propias rutinas; a veces las crisis como esta nos recuerdan que debemos hacernos el tiempo para conectarnos con otros y tratar de ayudar.

  1. Haz un compromiso. Una costumbre judía en tiempos de emergencia es hacer una promesa de hacer algo concreto, ya sea en memoria de alguien que ha fallecido o como mérito para ayudar a quienes están atravesando una situación difícil. Especialmente cuando nos sentimos sobrecogidos y no estamos seguros de qué hacer, tomar una tarea específica puede ayudarnos a enfocarnos y a comenzar a pensar en formas de ayudar.

Considera por ejemplo recolectar dinero para caridad, o leer un libro judío o un artículo en mérito de la gente del vuelo de Malaysia Airlines.

  1. Haz una mitzvá que no hayas hecho antes. Hacer una nueva mitzvá es una forma de fortalecernos en tiempos de crisis y también agrega una dosis de luz espiritual al mundo.

Y en caso de que estés pensando ¿qué tiene que ver esto conmigo?, ve este poderoso video sobre salvar niños sirios (video en inglés). Su mensaje principal es: No porque no esté ocurriendo aquí quiere decir que no está ocurriendo.




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