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Cómo la abuela de mi esposo sobrevivió el Holocausto

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04/08/2022 | por Ann Golberg

Ochenta años después, descubrimos cómo sobrevivió al Holocausto la abuela de mi esposo.

La abuela de mi esposo sobrevivió el Holocausto

Hasta el mes pasado, lo único que sabíamos sobre cómo sobrevivieron el Holocausto en Lituania la abuela de mi esposo, Musia, y su nuera, Esther, era la frase que ella siempre repetía cuando se le preguntaban:

Musia Blecher

“No todos los no judíos eran malos”. Ni una palabra más.

Ahora sabemos que los judíos de Lituania no sufrieron sólo a manos de los Nazis, sino también de sus amigos y vecinos.

Presintiendo el peligro que se acercaba, los abuelos maternos de mi esposo, Musia y Zeev Blecher, enviaron a sus tres hijas a Inglaterra un poco antes de la guerra. Ellos se quedaron con sus dos hijos, con la intención de irse antes de que fuera muy tarde. Pero esperaron demasiado.

El 15 de julio de 1941, Zeev y sus hijos fueron acorralados con todos los hombres en la aldea llamada Luke. Los llevaron a un campo en donde los nazis les dispararon.

Musia sobrevivió y después de la guerra se fue a Inglaterra. Ella vivió en Birmingham, con la familia de su hija (la familia de mi esposo) hasta su muerte, en 1969.

Musia nunca habló sobre lo que le pasó a ella ni cómo había sobrevivido.

Musia nunca habló sobre lo que le pasó a ella ni cómo había sobrevivido, pero tenía las fechas del iortzait de su esposo e hijos. Ella explicó que uno de sus hijos, Mordejai Iaacov, que se había casado poco tiempo antes, intentó escapar cuando los nazis rodearon a todos los hombres y le dispararon de inmediato. Esto explicaba por qué su iortzait era un día antes que el de su padre Zeev y de su hermano Jaikel.

Nosotros asumimos que si los nazis atraparon a todos los hombres y los mataron, sin duda no dejaron que las mujeres continuaran su vida normal. Pero nunca supimos qué había pasado con las mujeres y Musia nunca nos contó nada.

Musia Blecher parada, a la derecha, con su hermana y sus padres

En esa época, muchos sobrevivientes del Holocausto permanecían en silencio respecto a sus experiencias y nadie se atrevía a presionarlos por detalles. Cuando Adolf Eichmann fue capturado y juzgado en Jerusalem en 1961, muchos sobrevivientes se abrieron y comenzaron a hablar sobres sus experiencias. Musia nunca lo hizo.

Después de su muerte, su bisnieta decidió hacer un libro de raíces familiares para su proyecto de Bat Mitzvá. Ahora Internet da acceso a información que de otra forma nunca hubiéramos visto. Ella descubrió qué había ocurrido en la aldea a partir de un artículo en Jewishgen.org.

El 15 de julio de 1941 dos hombres de la SS en motocicletas aparecieron en el campo y les ordenaron a los judíos llevar todas sus pertenencias al patio y entregar su dinero y cosas de valor. Las mujeres y niños fueron llevados al granero y los hombres fueron obligados a pararse en fila. Los hombres fueron obligados a correr y al escuchar el chiflido de un hombre de la SS, tenían que arrojarse al piso y luego levantarse y seguir corriendo. Algunos que no eran suficientemente rápidos fueron golpeados gravemente. Aunque estaban heridos, se les ordenó correr al granero y acostarse allí. Esa misma noche, sacaron del granero a los hombres fuertes y sanos, supuestamente para trabajar en campos de turba. Pero en verdad los llevaron a un kilómetro de distancia del granero y allí les dispararon. Uno o dos días después los hombres que quedaban fueron asesinados en el mismo lugar. 

Esta fecha coincidía con las fechas de iortzait que Musia había escrito.

El articulo continuaba…

El 17 de julio de 1941, las mujeres y niños fueron sacados del granero y transportados en carros al campo Viesvenai en donde ya habían reunido a mujeres y niños de Riteve (Rituva) y otros pueblos. Después de aproximadamente una semana, todas las mujeres y los niños fueron transferidos a un campo de concentración más grande en Geruliai, a unos diez kilómetros de Telz (Telsiai). Allí ya habían concentrado a muchas mujeres y niños de muchos otros pueblos. Todos fueron asesinados en ese lugar junto con las mujeres de Telz. Sólo unos pocos sobrevivieron, escondidos con la ayuda de campesinos lituanos.

Esta fue la primera pista que tuvimos sobre la supervivencia de la abuela Musia. Presumiblemente, ella y Esther estuvieron entre las personas que escondieron los campesinos lituanos.

Sólo podemos tratar de imaginar el trauma que debe haber experimentado al ver a tantos de sus amigos y vecinos agrupados para una muerte certera y la valentía que debe haber requerido intentar escapar, especialmente sabiendo lo que le había ocurrido a su hijo cuando trató de hacer lo mismo.

Esto fue todo lo que descubrió mi sobrina, pero una vez más se había despertado nuestra curiosidad respecto a cómo había logrado sobrevivir Musia.

Usando mis propias habilidades de Internet y escribiendo de diferentes maneras su nombre y el de la aldea en la que vivían, mis búsquedas no obtuvieron ningún resultado.

Pero entonces recibí un mensaje de mi sobrino con un enlace a un artículo en el sitio web de Yad Vashem. Era Iom Hashoá, el día de rememoración del Holocausto. La sincronización de los eventos me produce escalofríos. El mensaje no podía haber sido más claro.

Estremecido por la actitud de sus compatriotas hacia sus vecinos judíos, el Dr. Petras Girbudas hizo todo lo que pudo para ayudar a salvar judíos.

En la sección de los “Justos de las Naciones” había un artículo sobre un Dr. Petras Girbudas, que vivió en el pueblo de Uzventis, Lituania. Desde el comienzo de la ocupación nazi, él había hecho todo lo posible para ayudar a salvar judíos, estremecido por la actitud de sus compatriotas hacia sus vecinos judíos. Él escondió personalmente a muchas mujeres judías que habían sobrevivido a los asesinatos en masa, y convenció a otras familias para que también las ocultaran.

Dr. Petras Girbudas, cortesía de Los Justos de las Naciones, Yad Vashem, Jerusalem

Su trabajo fue apoyado por su amigo Polikarpas Macijauskas, un sacerdote católico que dirigía un monasterio de mujeres. El articulo dice:

En cada sermón, el sacerdote les hablaba a sus feligreses sobre su deber cristiano de ayudar a los perseguidos y hablaba abiertamente sobre ayudar a los judíos. En el sótano de su casa, adyacente al monasterio, los judíos siempre podían encontrar descanso y refugio. Las sobrevivientes relataron después que el sacerdote solía decir Kadish, el rezo judío por los muertos, les recordaba a las sobrevivientes sobre sus festividades judías y no aprobaba a aquellos de sus correligionarios que ayudaban sólo a judíos bautizados. 

Leímos el articulo sintiendo gratitud y admiración por esos hombres que arriesgaron sus carreras, sus vidas y las de sus familias al ayudar abiertamente a sus vecinos judíos. Hayan o no ayudado directamente a nuestra familia, ellos arriesgaron sus vidas por el pueblo judío cuando el mundo nos dio la espalda.

Entonces, justo antes del final del artículo, leí:

Entre las personas que recibieron ayuda del Dr. Girbudas y del Padre Macijauskas están… Esther Blecher (luego Kreingel) y su suegra Musia Blecher.

Nuestra búsqueda había acabado. Descubrimos cómo había sobrevivido nuestra abuela. La salvó un doctor lituano con la ayuda de un sacerdote. Ella tenía tanta razón. Aunque hubo mucha maldad y horror en Europa, también hubo personas increíblemente valientes y buenas.



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