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Esperando a que Llegue la Pasión

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10/07/2012 | por Emuna Braverman

Hay tantas buenas causas. Escoge una y lánzate a ella.

Sabes que estás viejo cuando frases cliché como “Persigue tu felicidad” te dan vergüenza ajena. Pero no creo que esa sea la única razón por la que me intimida la idea. Incluso si es reemplazada por una frase un poco más sobria como “Persigue tu pasión”, de todas maneras me parece una idea preocupante. He visto a muchas personas desperdiciar demasiado tiempo porque no han encontrado esa “causa perfecta” que enciende su chispa interna de excitación. He observado como en vez de eso, terminan sin hacer nada.

Con todas las necesidades que existen en el mundo, es doloroso cuando la energía o los recursos son desperdiciados, o ni siquiera son utilizados.

Así que yo tengo una consigna diferente, "Just do it" es decir, ¡sólo hazlo! (ups, me parece que esa ya está tomada). Pero entienden la idea. Hay tantas buenas causas – la lista es casi interminable – tan sólo escoge una y lánzate a ella. Podrías sorprenderte de descubrir que la pasión viene después.

Como vemos en casi cualquier contexto imaginable, la idea de la Torá de que “cuando das te importa” suena verdadera. Si donas dinero o tiempo a una organización, dicha institución y los receptores de sus esfuerzos se transforman en importantes para ti. Su bienestar se transforma en una prioridad. Tu compromiso hacia ellos se profundizará y crecerá.

Como consecuencia, desarrollarás un sentido más profundo de autoestima.  A mí me suena como una situación en la que todos ganan. Mucho mejor que esperar por el momento perfecto de felicidad o por el momento ideal de inspiración.

En los discursos de ceremonias de graduación a lo largo del país, generalmente se les da a los licenciados este mal consejo relacionado con la felicidad. Se les insta a perseguir sus pasiones, en vez de que encuentren algo que valga la pena y se lancen de forma apasionada a ello.

Las emociones pueden ser apasionadas, pero el trabajo constante y la diligencia rinden frutos – tanto externa como internamente. Los compromisos a largo plazo son la marca de la adultez en oposición a una experiencia de voluntariado de verano.

La felicidad no es una meta. La pasión no es una meta. Pero si te involucras en cuerpo y alma en ayudar a otros – porque hay una necesidad, porque te importa, o simplemente porque quieres entregar – te prometo que la felicidad y la pasión llegarán a continuación. Esta es en realidad la única forma de conseguirlas. ¿Alguna universidad quiere que me dirija a los licenciados de este año?




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