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El color del tzitzit

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Shlaj (Números 13-15 )

por Rav Dr. Mordejai Schiffman

Dentro de la psicología hay un pequeño campo de estudio en desarrollo llamado psicología del color. Los investigadores de este campo se interesan en cómo las personas perciben, se relacionan y responden de forma diferente a los diversos colores. Algunas reacciones que tenemos ante los colores pueden basarse en la biología. Por ejemplo, dado que la sangre se junta en el rostro cuando alguien se vuelve agresivo, el color rojo (tanto para los humanos como para los animales) es una señal de dominio. Otras reacciones a los colores pueden basarse en una asociación aprendida entre el color y otro objeto. Por ejemplo, un fanático de fútbol puede sentirse feliz al ver los colores de su equipo favorito.

Hacia el final de la porción de la Torá de esta semana, nos informan sobre la mitzvá de tzitzit. Se nos ordena colocar flecos en nuestras prendas, incluyendo un hilo que es tejelet. El versículo explicita el propósito de esto: para recordarnos los mandamientos de Dios y que no nos desviemos detrás de nuestros corazones y de nuestros ojos. Las autoridades posteriores discutieron respecto a cuál es el color exacto del tejelet. Algunos dicen que es azul, otros dicen que es violeta y otros, verde. También debaten respecto a cuántos hilos deben ser tejelet y cuántos blancos.

¿De qué manera usar una prenda con flecos nos recuerda las mitzvot y evita que nos desviemos detrás de nuestro corazón y de nuestros ojos? Se han dado numerosas explicaciones, algunas enfocadas en diversos simbolismos, otras en el significado de las prendas, y otras sobre la importancia del color. Ahora nos enfocaremos en esta última categoría, lo que lleva a que la pregunta sea más específica: ¿de qué manera el hecho de vestir hilos azules/violetas/verdes mezclados con hilos blancos nos recuerda que no debemos pecar?

Rabí Meir (Menajot 43b) nos dije que al observar el tejelet surge una serie de asociaciones que nos mantiene lejos del pecado. El tejelet (que él considera que es azul), es similar al color del océano, que es similar al color del cielo, que es similar al color del Trono de Gloria de Dios. El Rambán agrega que dentro de la palabra tejelet se encuentran las palabras kol (todo) y tajlit (propósito). Esto significa que el tejelet nos recuerda nuestra misión en este mudo, que es servir a Dios cumpliendo mitzvot y evitando pecar.

En el siglo XV, Rabí Isaac Arama sugirió que hay otro importante significado moral dentro del tejelet. El mensaje depende de la teoría del color medieval, algo que ya no seguimos en los tiempos modernos. La asunción era que había siete colores que fluían en un espectro: blanco, amarillo, rojo, verde, azul, violeta y negro. En los extremos del espectro estaban el blanco y el negro, en el medio estaba el verde. Rabí Arama, presumiblemente entendiendo que el tejelet era verde, argumentó que el simbolismo del tejelet es que es la línea media entre los extremos. Esto sirve de modelo respecto a que en las cualidades personales debemos tratar de encontrarnos en la senda media.

Utilizando el precedente de Rabí Arama para interpretar el mensaje del tejelet basado en la ciencia del color de su época, quizás hay otro nivel del tejelet que podemos agregar al verlo a través del prisma de la moderna psicología del color. En un artículo fascinante que investiga cómo impactan los colores sobre la estrategia de marketing, Lauren Labrecque y George Milne resumen los descubrimientos previos sobre el significado psicológico de diferentes colores. El blanco, el reflejo total de todos los otros colores, se asocia con la sinceridad, la pureza y la paz. El azul, que junto al violeta representan la longitud de onda más corta de todos los colores, se asocia con la inteligencia, la confianza y la obligación. En contraste, los colores en la longitud de onda más larga del espectro (como rojo, naranja y amarillo) estimulan estados de excitación y pasión, emociones a menudo relacionadas con el pecado.

Ta como lo indica el versículo, la función del tzitzit es contrarrestar el pecado. Presuponiendo que el tejelet era azul, quizás la obligación y la lealtad que se invoca al ver el color azul, unido con la pureza asociada con el color blanco, tienen la función de contrarrestar y calmar la excitación representada por el rojo del pecado. Además de las asociaciones que nos llevan a pensar en el Trono Divino, el mismo simbolismo psicológico de los colores puede servir como una intervención para contrarrestar el deseo de pecar y recordarnos que debemos ser leales a Dios.




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