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Islandia y los judíos

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19/05/2022 | por Yvette Alt Miller

Las sorprendentes conexiones judías con Islandia.

Islandia, un país nórdico increíblemente bello y escasamente habitado en el Atlántico Norte, cuenta con sólo 360.000 habitantes y sólo estuvo habitada durante poco más de mil años. Podríamos pensar que en Islandia no hay judíos, pero en realidad los judíos vivieron en Islandia durante varias generaciones. Aquí hay 9 datos poco conocidos sobre los judíos e Islandia.

"La Saga de los judíos"

Durante la Edad Media, los escritores y poetas islandeses escribieron largas y emotivas historias relatando los detalles de la historia de Islandia. Algunos son relatos realistas; otros son de naturaleza fantástica y claramente destinados a entretener más que a educar. En conjunto, todas esas largas historias son conocidas como las "sagas". De hecho, la palabra "saga" proviene del antiguo idioma nórdico que se hablaba en Islandia. Las sagas de Islandia siguen siendo populares. Durante generaciones fueron estudiadas y leídas por placer.

Escrita en la Edad media, la Gyoinga Saga, "la historia de los judíos", narra la historia de Janucá.

Una de las sagas resulta conocida a los judíos: la Gyoinga Saga, que significa "la historia de los judíos". Ella narra la historia de Janucá, explicando en una prosa atractiva y con muchos detalles una versión islandesa de uno de los eventos claves de la historia judía.

Escrita por un sacerdote islandés llamado Brandr Jónsson, la Gyoinga Saga fue su forma de comentar sobre la política de Islandia durante la Edad Media. "Él vivió en un momento muy interesante de la historia de Islandia", explicó el Dr. Richard Cole, profesor asistente de historia medieval europea en la Universidad de Aarhus en Dinamarca. A comienzos del siglo XIII, Islandia estaba gobernada por un grupo de clanes regionales que competían por el poder. Para entonces, "este sistema comenzaba a quebrarse de forma dramática", lo que llevó a Islandia bajo el control de la corona noruega. Aparentemente, escribir la Gyoinga Saga fue una forma de comentar oblicuamente sobre la importancia de mantenerse leales a un rey.

Aunque la mayor parte de la Gyoinga Saga sigue las descripciones clásicas de la historia de Janucá, Jónsson agregó algunos detalles adicionales a su saga. En un pasaje imaginario, describe a un aliado de los macabeos que es emboscado en el camino y asesinado por bandidos. El Dr. Cole señala que la descripción sangrienta de la Gyongia Saga sobre su asesinato se parece mucho a las muertes en el mundo real de los sobrinos de Brandr Jónsson, quienes fueron emboscados y decapitados durante las guerras civiles de Islandia.

Los mercaderes judíos llevaban mercancías a Islandia

Durante la Edad Media, Islandia permaneció poco habitada. Los judíos eran conocidos como Gyðinga, un término derivado de la palabra céltica para Dios, Guð. Aparentemente ningún judío vivió en el país hasta después de 1523, cuando Islandia entró bajo la jurisdicción de una antigua alianza liderada por los daneses. Los judíos llevaban mucho tiempo establecidos en Dinamarca, y con el tiempo, los comerciantes judíos ayudaron a transformar a Islandia en una nación más moderna donde estaban disponibles los artículos comerciales.

Jacob Franco es el primer judío que se sabe que se estableció en Islandia. Él era un judío sefaradí que creció en los Países Bajos y se instaló en Copenhague. En 1704, Franco fue designado encargado del nuevo comercio del tabaco en Islandia y en las Islas Faroe. En 1710, otros dos comerciantes judíos de Dinamarca, Abraham Cantor y Abraham Levi, se hicieron cargo del comercio de importación de tabaco de Islandia. En 1731, Isaac, el hijo de Abraham Cantor, asumió la responsabilidad por las importaciones de tabaco de Islandia.

Los productos extranjeros seguían siendo tan escasos en Islandia, que los relatos históricos recuerdan la llegada de un barco llamado Ulrich en 1815. Conocido por los lugareños como "el barco judío", el Ulrich había sido alquilado por un comerciante judío de Copenhague llamado Rubén Moshé Henriques. Él envió una valiosa carga de sombreros importados, papel y material para la confección de vestidos, y estableció una pequeña tienda al norte del país.

No querían a los judíos

Para mediados del siglo XIX, ya vivían varios comerciantes judíos en Islandia. A pesar de que casi no había una presencia judía en el país, el antisemitismo era muy fuerte. Un ejemplo fue el destacado erudito islandés profesor Bjorn M. Olsen, quien escribió un mordaz artículo antijudío en el primer periódico de Islandia, el Thyotholfer. En su artículo, se quejó de una "congregación de comerciantes judíos" que operaban secretamente en el condado del norte de Hunavatnssysla. De acuerdo con el profesor, "los judíos irradian de todas sus actividades".

A pesar de que casi no había una presencia judía en el país, el antisemitismo era muy fuerte.

El investigador danés, Dr. Vihjalmur Orn Vilhjalsson señala que es muy poco probable que existiera esa empresa judía, sin embargo él describe la febril atmósfera de histeria antijudía que existía en ese momento en algunas partes de Islandia. (Cita de "Iceland, The Jews, and Anti-Semitism, 1625-2004" del Prof. Vilhjalmsson en "Jewish Political Studies Review" Vol. 16, No. 3 / 4 (Otoño del 2004), págs. 131-156).

A pesar de su antisemitismo extremo, el profesor Olsen se convirtió en el primer presidente de la Universidad de Islandia.

Dinamarca controló Islandia en el siglo XIX, y en 1850 le pidió a Islandia que aprobara una ley permitiendo la inmigración judía. La nueva ley finalmente fue suprimida en el Althing, el parlamento de Islandia. Sin embargo, los legisladores islandeses cambiaron de opinión en 1855 y finalmente permitieron legalmente que los judíos se establecieran en el país. Unos pocos judíos aprovecharon la oportunidad.

Un judío danés trató de irse a vivir a Islandia en 1906. En 1913, Fritz Heymann Nathan (1883-1942) fundó con otro danés una popular empresa comercial, Nathan & Olsen, en Reykjavik, la capital e Islandia. La empresa floreció y construyeron el edificio más alto de Islandia, un edificio de oficinas de cinco pisos en la famosa calle Austurstraety en el centro histórico de la capital. Después de casarse en 1917, Nathan comprendió que era imposible llevar un estilo de vida completamente judío en Islandia y regresó a Dinamarca, dirigiendo Nathan & Olsen desde el exterior.

No había lugar para los judíos

Con el ascenso del nazismo en Alemania, en 1933 se formó en Islandia un pequeño partido nazi, aunque este nunca ganó asientos en el parlamento islandés. Algunos judíos alemanes lograron huir a Islandia a finales de 1930, pero fueron recibidos con mucha frialdad.

Un judío alemán que llegó a Islandia fue Hans Rottberger, quien se instaló con su familia y entró a la industria de los cueros. Cuando un comerciante de cueros islandés acusó a Rottberger de competir con él por sus clientes, las autoridades de Islandia amenazaron con deportarlo y Rottberger acudió a un representante político de Dinamarca en Reykjavik, C. A. C. Brun, quien ya había tratado de ayudar a otros refugiados judíos en el país. Brun invitó a cenar al Primer Ministro de Islandia, Hermann Jonasson, junto con otros oficiales daneses, y en su diario registró lo que ocurrió a continuación:

"Después de la cena, me acerqué al Primer Ministro. Él mostró extraordinaria comprensión hacia mis argumentos y me autorizó a anunciarle a ese judío que definitivamente tenía que irse del país. Ese era un principio en Islandia, que siempre había sido un país nórdico puro, libre de judíos, y los que habían entrado en los últimos años debían irse…". Brun se sorprendió de esa crueldad. Él, como muchos daneses, pareció haber sido tolerante con el nazismo durante la década de 1930. (De hecho, Dinamarca se mantuvo neutral cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, y hasta 1943 fue oficialmente un protectorado alemán). Sin embargo, al ver de cerca el odio a los judíos, eso lo perturbó. "Aunque la política judía de los nazis en principio puede ser necesaria (SIC), uno se escandaliza al enfrentar casos reales, y los países nórdicos no deberían ser inhumanos". ("Iceland, The Jews, and Anti-Semitism, 1625-2004" por el Prof. Vilhjalmsson, en "Jewish Political Studies Review" Vol. 16, No. 3 / 4 (Otoño 2004), págs. 131-156.).

Islandia negó la entrada a los refugiados judíos e incluso expulsó a muchos de ellos.

En 1938, cuando Austria se volvió parte de la Alemania nazi, Dinamarca cerró oficialmente sus puertas a los desesperados refugiados judíos que trataban de escapar. Islandia hizo lo mismo. Cuando se volvía evidente que los judíos no podían seguir viviendo a salvo en Europa, Islandia negó la entrada a los refugiados judíos e incluso expulsó a muchos de los que estaban en el país. Islandia incluso pagó para que los judíos fueran enviados específicamente a Alemania, donde enfrentarían condiciones más difíciles que en cualquier otro lugar de Europa.

Uno de esos judíos fue Alfred Kempner, un refugiado de Alemania. Kempner huyó primero a Dinamarca y luego se fue a Islandia, donde tenía parientes. Él no logró ganar mucho dinero y en 1938 quien le alquilaba su departamento lo denunció a la policía y fue arrestado por el "delito" de ser pobre. Después de haber languidecido en una prisión de Reykjavik, el director de la división de inmigración y el jefe de la policía de Reykjavik tramaron un plan escalofriante: pusieron a Kempner en un barco a vapor que viajaba a Copenhague (donde Kempner planeaba solicitar permiso de residencia), pero entre sus papeles incluyeron una carta secreta escrita en alemán. "Me tomo la libertad de solicitar a la autoridad policial que se ocupe de su posterior traslado a Alemania…" instruyó la policía de Islandia. "Por supuesto que todos los gastos ocasionados serán cubiertos por las autoridades de Islandia". Es probable que Albert Kempner, tras haber estado tan cerca de la libertad en Islandia, haya fallecido en Alemania.

Los primeros servicios de plegarias judías en 1.000 años

Cuando Islandia se negó a unirse a los Aliados en su lucha contra Hitler, Gran Bretaña invadió el país en 1940, estableciendo la supervisión de la defensa de Islandia. Esto fue transferido al control de los Estadios Unidos en 1941. Con las tropas militares británicas y norteamericanas estacionadas en el país, de repente Islandia se convirtió en un hogar temporal para más judíos que nunca antes en su historia.

Aunque en Islandia no había ninguna sinagoga, en el país había un Rollo de la Torá. Los soldados británicos y canadienses lo tomaron prestado a finales de 1940 para un servicio de Iom Kipur en Reykjavik. La congregación de 25 personas era una mezcla de soldados y refugiados. Los historiadores especulan que este fue el primer servicio religioso no cristiano en casi mil años.

El ejército de los Estados Unidos envió un Rabino a Islandia en 1941, y para el año 1944 había unos 2.000 judíos en el país (de un total de 70.000 soldados). Ese año, el ejército de los Estados Unidos celebró los servicios de Rosh Hashaná en una base naval norteamericana en la ciudad de Keflavik. Un Séfer Torá especial fue trasladado desde los Estados Unidos para la festividad y al servicio asistieron 500 soldados judíos y algunos refugiados.

Cuando Islandia se independizó en 1944, 9 judíos fueron registrados como viviendo de forma permanente en el país. Pero a ellos se unieron muchos soldados extranjeros y a finales de la década de 1940 y comienzos de 1950 existían dos sinagogas en Islandia, una en Reykjavik y la otra en Keflavik, y el ejército norteamericano mantuvo a un rabino estacionado en Keflavik durante muchos años.

Votar a favor de Israel

En 1947, el embajador de Islandia en las Naciones Unidas, Thor Thors, tuvo un rol fundamental para ayudar a establecer el estado judío. El embajador Thors fue el vocero del Comité Especial sobre Palestina en 1947, y con su ayuda el comité recomendó la partición del Mandato de Palestina bajo gobierno británico en dos estados, uno árabe y uno judío.

Thor Thors

El estadista israelí Abba Evan recordó que el embajador Thors fue "magnífico" y presentó la votación a la Asamblea General, donde la mayoría de las naciones, incluyendo a Islandia, votaron a favor de establecer el estado judío.

Antisemitismo virulento

Los actos del embajador Thor no se tradujeron en su país en una perspectiva favorable hacia los judíos e Israel. El Dr. Vihjalmur Orn Vilhjalmsson señala que en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, "el pueblo quiso mantener a Islandia 'racialmente pura'". En los años 60, varios gobiernos islandeses, liderados por diferentes partidos políticos, incluso pidieron al ejército de los Estados Unidos que no enviaron soldados negros a las bases de la OTAN en Islandia. (Hasta mediados de la década del 60 el ejército norteamericano cumplió con esta demanda escandalosa). Islandia era igualmente hostil respecto a los judíos.

Un ejemplo infame fue lo ocurrido con el criminal de guerra nazi Evald Mikson, quien después del Holocausto encontró refugio en Islandia. Mikson había ocupado un cargo importante en una fuerza policial nazi de elite en Estonia. Además de ser un criminal asesino que envió a la muerte a miles de judíos, Mikson era un destacado jugador de fútbol, y en Islandia sus dos hijos también se convirtieron en populares estrellas del fútbol. Aparentemente, eso facilitó que Islandia aceptara al ex criminal nazi, incluso después de haber descubierto sus terribles crímenes.

Cuando la oficina israelí del Centro Simon Wiesenthal con sede en Los Ángeles solicitó que Islandia abriera una investigación sobre Mikson a fines de 1980, hubo una fuerte reacción en contra de Israel. Los legisladores del parlamento de Islandia insultaron al estado judío; el alcalde de Reykjavik, Ingibjorg Solrun Gisladottir, y el futuro presidente de Islandia, Dr. Olafur Ragnar Grimsson, se encontraron entre los legisladores de primer nivel que furiosos, y sin ningún fundamento, acusaron a Israel de crímenes de guerra. La prensa de Islandia declaró que Efraim Zuroff, el aclamado cazador de nazis que dirigía la ofina del Centro Simon Wiesenthal en Jerusalem, era en cierta manera un "enemigo" de Islandia. (El fiscal del estado de Islandia finalmente accedió a investigar los crímenes de guerra de Evald Mikson, pero él murió poco después de haber abierto el caso, en 1993).

Algunos políticos islandeses lanzaron ataques abiertos contra Israel. En el 2011, la diputada islandesa Birgitta Jonsdottir se convirtió en la primera parlamentaria que visitó un barco de carga que intentaba abiertamente introducir de contrabando armas en Gaza. Entusiasmada ante la perspectiva de armar a los habitantes de Gaza para que pudieran matar a los israelíes, Jonsdottir alentó a otros legisladores del mundo a seguir sus actos irresponsables. En el 2011, Islandia se convirtió en la primera nación de Europa occidental que reconoció un estado palestino. Cuatro años después, el ayuntamiento de Rejkjavik, la capital de Islandia, votó a favor del boicot de todos los productos israelíes. (Posteriormente la decisión fue modificada).

El odio mundial en Eurovisión

El odio antijudío de Islandia también se manifestó en Eurovisión, el concurso de la canción.

En el año 2019, Islandia envió en su representación al concurso Eurovisión a la banda Hatari. Ese año el concurso se realizó en Israel. Esta banda habla abiertamente sobre su odio hacia el estado judío y antes del concurso efectuó declaraciones provocativas apoyando la violencia contra Israel e insinuando que podrían tratar de fomentar la violencia en Israel después del concurso. (Al final, el grupo Hatari perdió y se limitó a hacer flamear banderas palestinas durante el momento de la puntuación. En respuesta, la emisora pública islandesa RUV fue multada en lugar de Hatari, porque las declaraciones políticas no están permitidas en Eurovisión).

La renovación de la vida judía

En los últimos años hubo un gran resurgimiento de la vida judía en Islandia. "Siempre hubo grupos de judíos" en Islandia, explicó la Rabanit Mushky Feldman, codirectora de Jabad de Islandia, que fue establecido por ella y su esposo, Rav Abi Feldman, en el 2018. Durante generaciones, los judíos de Islandia pasaron desapercibidos. Pero eso está cambiando ahora, afirmó Mushky.

Los Feldman en Islandia

"La gente se acerca y me dije: '¿Eres judía? ¡Dios mío, pensé que yo era el único judío en Islandia!'". Durante los últimos 4 años, Mushky identificó a más de 300 judíos que viven en Islandia. En una entrevista con Aishlatino.com, ella dijo que "los números siguen cambiando" y que sólo una semana antes encontró a otro judío islandés. "La comunidad local necesitaba y deseaba demasiadas cosas. Los judíos de Islandia anhelaban una sinagoga, un rabino, alguna clase de comunidad, y es maravilloso poder llenar ese vacío".

En el 2020 los Feldman recibieron la donación de un nuevo Séfer Torá por parte de una familia generosa de Zúrich. Hasta donde ellos saben, ese es el único Séfer Torá en todo el país. Los Feldman y sus amigos organizaron una enorme marcha por el centro de Reykjavik para llevar al nuevo Séfer Torá a su hogar. La gente los alentaba en las calles. Una mujer judía que se mudó a Islandia en 1984 dijo que no podía creer lo que veían sus ojos. Ni en sus sueños más descabellados se había imaginado que en Islandia pudiera existir una sinagoga con un Séfer Torá.

Los Feldman abrieron una Casa de Jabad en el centro de Reykjavik en el 2020. En el 2021 el judaísmo fue registrado por priemra vez como una religión oficial del estado. Ahora las bodas judías y otros eventos tienen un reconocimiento legal en Islandia con el mismo estatus que los mismos eventos oficiales no judíos.

Mushky y su esposo también están trabajando mucho para educar a los islandeses y combatir el antisemitismo. Ellos dan conferencias en universidades y aparecieron en programas de radio y en periódicos nacionales. "Tratamos de hacer un Kidush Hashem", declaró Mushky. Ella también señaló que en vez de un odio abierto contra los judíos, el antismeitismo a menudo se manigiesta en términos de desagrado hacia Israel.

Ella piensa que las cosas mejoraron un poco en los años que han vivido en Islandia. "Definitivamente hemos visto un cambio en el comportamiento. La gente lo piensa dos veces antes de decir algo derogatorio contra los judíos", afirmó Mushky.

Durante la pandemia, Mushky observó un incremento en el número de judíos que hay en Islandia, lo cual ella lo atribuye al hecho de que el país permaneciera abierto y sin grandes cierres generales. Ella también piensa que hubo un incremento en el orgullo judío. "El hecho de que ahora haya una comunidad judía le da a los judíos la confianza de hablar respecto a cómo se sienten. Le da a la gente la oportunidad de defenderse".




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