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La nariz "judía" falsa de Bradley Cooper en la película 'Maestro'

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06/06/2022 | por Yvette Alt Miller

La sorprendente y larga historia de la calumnia contra las "narices judías".

Cuando Netflix publicó las primeras imágenes de su nueva película "Maestro", sobre el gran director de orquesta norteamericano de origen judío, Leonard Bernstein, las primeras tomas de la película causaron un gran revuelo. Para representar al famoso músico, Bradley Cooper se puso una gran prótesis en la nariz.

Cooper, quien no es judío, fue acusado de exagerar los rasgos característicos judíos en actores no judíos (jewface), acudiendo a estereotipos que pueden llegar peligrosamente cerca de tropos antisemitas. Como señaló James Hirsh en el podcast Menschwarmers: "Esta es la tercera vez que Cooper representa en la pantalla a una figura histórica. No usó ninguna prótesis para representar a Chris Kyle en American Sniper, ni a Jon Peters en Licorice Pizza. No usó prótesis para interpretar al Hombre elefante en Broadway. ¿Por qué de repente ahora era necesario ponerse una nariz falsa?".

Si comparamos fotos de la película de Netflix con fotos verdaderas de Leonard Bernstein, el contraste entre las dos imágenes es notable: la nariz de Cooper es mucho más grande que la de Bernstein. (Cuando le mostré a mi hijo adolescente las dos imágenes, al ver la nariz gigante de Cooper se rió y dijo: "es como los blancos que se disfrazan de negros").

Bradley Cooper como Leonard BernsteinBradley Cooper como Leonard Bernstein

Entiendo que actuar se trata de crear una ilusión. Algunos de los personajes judíos más conocidos fueron representados en la pantalla por no judíos (el actor británico Ben Kingsley representó a Itzjak Stern en La Lista de Schindler, el actor italiano Robert Benigni interpretó a Guido Orefice en La vida es bella, y Hellen Mirren interpretó a Golda Meir en una película a punto de estrenarse). Estoy segura que Bradley Cooper puede representar hábilmente a Leonard Bernstein… ¿pero por qué ponerse esa enorme nariz?

Lamentablemente, hay una larga e infame historia de representar a los judíos con narices enormes. "Las fuentes visuales y el significado fundamental de estos rasgos no son ningún misterio", observó la doctora Sara Lipton, profesora de historia medieval en la universidad de Stonybrook, en Nueva York, y autora de Dark Mirror: The Medieval Origins of Anti-Jewish Iconography (2014).

En la Edad Media, era habitual que los artistas cristianos representaran al Diablo como una criatura casi animal, con una nariz grotesca y animal. "Larga o grande, curvada hacia abajo, en forma de hocico o pico, especialmente combinadas con expresiones brutales y barbas desgreñadas, estas imágenes sirvieron durante mucho tiempo como indicadores visuales de bestialidad, brutalidad, irracionalidad y maldad", señala la Dra. Lipton. Hacia el siglo XIII, los artistas cristianos comenzaron a representar a los judíos con esos rasgos exagerados, dibujando en los sujetos judíos narices enormes que marcaban su supuesta maldad. La idea de la "nariz judía" quedó firmemente arraigada en el imaginario colectivo occidental.

Dejemos algo claro: las narices judías no son más grandes que las de los no judíos.

Si no me creen, pueden consultar la investigación del antropólogo Dr. Maurice Fishberg. Él nació en Rusia en 1872 (hoy en día Ucrania) y se fue a vivir a Nueva York en 1889, donde estudió medicina y se convirtió en un médico destacado.

¿Acaso sus narices no son casi idénticas sin la prótesis?

En esa época, el floreciente estudio de la eugenesia postulaba que algunas razas eran superiores a otras. El Dr. Fishberg se preguntó si las calumnias contra los judíos, entre ellas que sus supuestas narices más grandes reflejaban una moral turbia, tenían alguna base científica. En 1911, el Dr. Fishberg se propuso averiguar si realmente las narices judías eran mucho más grandes que la probóscide (una forma elegante de decir nariz) promedio de los no judíos. Él midió meticulosamente las narices de 4.000 judíos y las comparó con las de otras personas.

¿Su conclusión? Estadísticamente, las narices de los judíos, como grupo, no son más grandes que la de cualquier otro grupo.

Sus descubrimientos no lograron hacer desaparecer el persistente mito de que las narices judías son inusualmente grandes. Veintisiete años más tarde, el propagandista nazi Julius Streicher publicó su famoso e influyente libro infantil Der Giftpilz (El hongo venenoso), en el que de forma ominosa enseñó a una generación de niños alemanes: "Lo más fácil es reconocer a un judío por su nariz. La nariz judía está doblada en su punta. Se parece al número seis... Muchos gentiles también tienen la nariz doblada. Pero sus narices se doblan hacia arriba, no hacia abajo. Esta es una nariz de gancho o una nariz de águila. No se parece en nada a una nariz judía."

La propaganda nazi rutinariamente representó a los judíos con narices grotescas y exageradas. Cuando Otto Dietrich, el jefe de prensa del Reich nazi entre 1937 y 1945 fue convicto por crímenes de guerra después del Holocausto, el juez remarcó en su decisión que "es evidente que el departamento de prensa y su jefe de prensa fomentaron y dirigieron una campaña bien pensada, repetitiva y persistente para despertar el odio del pueblo alemán contra los judíos…" Una parte clave de esta propaganda era la impresión rutinaria de imágenes distorsionadas de judíos con narices grotescas" (Citado en The Jewish Enemy: Nazi Propaganda During World War II and the Holocaust, Jeffrey Herf, 2006).

Incluso la profesión médica ignoró durante mucho tiempo el hecho de que las narices judías en término promedio no sean más grandes que las de otras personas. "Durante más de un siglo, el término 'nariz judía' se utilizó en la literatura científica para describir un conjunto de rasgos físicos que se consideraba que constituían una deformidad distintiva basada en la raza", señala la Dra. Beth Preminger, cirujana plástica.

Ella subraya que en 1850, el famoso antropólogo Robert Knox escribió que los rostros de los judíos están marcados por "una gran nariz ganchuda, maciza, en forma de garrote, tres o cuatro veces más grande de lo que es adecuado al tamaño de la cara… Por eso el rostro judío nunca puede (ser) y nunca es, perfectamente hermoso". Vaya el valor de la objetividad científica…

Las revistas y los libros de texto médicos durante mucho tiempo defendieron abiertamente la "reparación" quirúrgica de las narices "judías". En 1930, el Dr. William Wesley Carter escribió que "la modificación de características familiares o raciales acentuadas, como las que a veces se observan especialmente en sujetos semitas… frecuentemente tienen gran importancia para el individuo". Incluso relativamente reciente, en el año 1996, un manual quirúrgico describía cómo "corregir" una "nariz judía". Otro libro de texto de 1998 al hablar de rinoplastia (cirugía de nariz), describe los pacientes que se someten al procedimiento como de "descendencia judía" o de "ancestros judíos".

Estas actitudes llevaron a una generación entera de mujeres judías que se sometieron al bisturí para "corregir" sus "narices judías". Una actriz que se resistió a la atracción de una cirugía de nariz es Bárbara Streisand, y a menudo le preguntaron sobre esta inusual decisión. En una entrevista de 1985 con Barbara Walters, Barbara Streisand sintió la necesidad de justificar su decisión de mantener su nariz natural: "Bueno, en primer lugar no tenía el dinero para corregir mi nariz, incluso si hubiera pensado en hacerlo, y sí pensé hacerlo. La verdadera razón es que no confiaba en los médicos para arreglar mi nariz… Pensé que mi nariz era adecuada con mi cara, ya sabes, todo es bastante extraño".

Algunos estereotipos sobre la "nariz judía" parecen estar desapareciendo. Por ejemplo, desde el año 2000 la cantidad de cirugías de nariz realizadas en los Estados Unidos ha disminuido en un 43%. Ya en 1999, el Dr. H. George Brennan, un cirujano plástico, notó un resurgimiento de orgullo entre los judíos que amaban sus narices naturales. El Dr. Brennan le dijo a The New York Times que en el pasado "arreglar una nariz judía era lo que se debía hacer. Uno hacía el bar mitzvá y se operaba la nariz". Pero esto es cada vez menos habitual hoy en día.

Eso no significa que el mito de la gran nariz judía haya desaparecido.

Recientemente, la Fundación Amadeu Antonio, una organización alemana antinazi, señaló que continúan circulando imágenes dañinas que representan a los judíos con narices exageradas, a menudo en publicaciones y sitios web antisemitas de ultraderecha. La mayoría de las imágenes antisemitas del "judío" incluyen "una nariz grande, una mirada codiciosa y peot (bucles al costado de la cabeza)". Frecuentemente se trata de representaciones de hombres con trajes caros y grandes anteojos, frotándose las manos. Estas presentan la idea de una persona rica que acapara dinero. La apariencia exterior que se le atribuye al "judío" lo convierte en un otro, en alguien diferente. Esta representación se puede encontrar con frecuencia como un meme en internet en las subculturas terroristas y de extrema derecha…"

Cuando las tasas de sentimientos y crímenes antisemitas en el mundo llegan a niveles récord, llegó la hora de examinar nuestros propios prejuicios antijudíos, incluyendo el falso estereotipo de que los judíos tienen narices inusualmente grandes. Esta antigua y dañina calumnia no puede tener lugar en Netflix.

Espero con ansias ver "Maestro" cuando salga al aire, y estoy segura de que Bradley Cooper hará un maravilloso trabajo representando a Leonard Bernstein. Sólo espero que deje caer su nariz falsa.




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