Home » Filosofía

Sonríe, el universo tiene una causa

.
19/05/2022 | por Rav Adam Jacobs

¿Puede probarse que el universo tuvo un comienzo? A través de los milenios se propusieron muchas afirmaciones filosóficas, pero ¿tienen alguna validez?

Durante mi tiempo en la universidad, muchas veces discutí de forma muy rudimentaria sobre teología. En retrospectiva, las conversaciones parecían tener la misma claridad que tienen muchos de estos fórums iluminados. En ese tiempo, me resultaba imposible superar la aparentemente obvia lógica de las declaraciones como "en un universo infinito, las posibilidades también son infinitas". Esto significaba que cualquier opinión que alguien tuviera podría ser válida, porque como el universo es infinito, lógicamente también lo son las posibilidades que contiene. Desde entonces logré entender que, si bien el universo es inmensamente grande, no es infinito, y tampoco sería lógico que lo fuera. En consecuencia, no hay una cantidad infinita de posibilidades.

Durante mucho tiempo quise leer El argumento cosmológico Kalam, del famoso profesor de filosofía William Lane Craig, y finalmente lo conseguí. Parcializo bastante con el Argumento Cosmológico de la existencia de Dios en sus distintas formas y creo que la lógica es bastante convincente y directa. El libro del Dr. Craig fue escrito en 1979 pero, teniendo en cuenta que los pensadores que analiza (al-Kindi, Saadia Gaón y al-Ghazali) escribieron unos 1000 años antes, no creo que durante los años intermedios haya pasado algo que refute el argumento. Básicamente funciona así:

Premisa Uno: la existencia de todo lo que comienza a existir tiene una causa

Premisa Dos: el universo comenzó a existir

Conclusión: el universo tiene una causa

El Dr. Craig dedica sólo ocho páginas a la Premisa Uno. ¿Por qué? Porque la idea es obvia. Toda nuestra experiencia e intuición nos indican que todo lo que existe tiene una causa. Nadie, más allá de lo confundido que esté a nivel intelectual, respondería a una pregunta como: "¿De dónde salieron las galletas de fresas?" con una respuesta como: "¿Por qué tendrían que haber salido de algún lado? ¡Quizás no salieron de ningún lado!"

Sí, el filósofo escocés del siglo XVIII David Hume explicó famosamente esta misma idea. De todos modos, como destacó la filósofa inglesa Elizabeth Anscombe: "Puedo imaginar un conejo comenzando su existencia sin tener un papá conejo… pero desde ese punto en adelante, nada de lo pueda suponer, sin contradecirme a mí misma o pensar en algo absurdo, podría considerarse real".

Toda nuestra experiencia e intuición nos indican que todo lo que existe tiene una causa.

A la Premisa Dos le dedicó 75 páginas. Esta premisa es más difícil, por la dificultad para explicar cómo nada (literalmente nada, no "fluctuaciones cuánticas, leyes de la naturaleza, etc.") dio comienzo a algo. Presenta dos líneas de pensamiento, una filosófica y otra empírica. Ambas son un poco difíciles de entender para alguien que no es ni filósofo ni matemático, pero creo que los principios generales se pueden entender con facilidad. El argumento filosófico es el siguiente:

  1. Algo realmente infinito no puede existir
  2. Un retroceso infinito en el tiempo es un infinito
  3. Por lo tanto, un retroceso infinito en el tiempo no puede existir

Muchas personas creen erróneamente que el brillante matemático alemán Georg Cantor demostró en su obra Teoría de conjuntos la posibilidad de que exista algo infinito. Sin embargo, al igual que las reflexiones de Hume, sus ideas sólo tienen lugar en el mundo de la mente. Como lo expresó Abraham Robinson, otro grandioso matemático judío alemán: "Los infinitos de Cantor son abstractos y están divorciados del mundo físico". Lo que todo esto quiere decir es que, si bien podemos imaginar muchas ideas bonitas sobre cosas infinitas, ninguna existe en la realidad del mundo físico. En consecuencia, el universo no es infinito, tuvo un comienzo.

Continúa destacando que "incluso si pudiera existir algo infinito, la serie temporal (el flujo del tiempo) de los eventos no podría serlo, porque no se puede lograr algo infinito mediante la adición, como lo es la serie temporal de eventos". Lo que está diciendo es que, dado que siempre podemos agregar otro segundo, minuto u hora a la serie que ya pasó, el tiempo nunca podría ser infinito. Esto lleva a nuestra conclusión: el tiempo tuvo un comienzo.

Si el universo hubiera existido durante una cantidad infinita de tiempo, ya debería haber alcanzado un estado máximo de entropía y uniformidad.

El argumento empírico, que considero el más interesante, es el argumento de la termodinámica. En pocas palabras, la física enseña que todos los sistemas tienden a pasar de un estado más ordenado a uno menos ordenado, y de un estado de menor entropía a uno de mayor entropía. Con el tiempo, las cosas se vuelven más y más desordenadas y uniformes. Si el universo hubiera existido durante una cantidad infinita de tiempo, ya debería haber alcanzado un estado máximo de entropía y uniformidad. Sería lo mismo en todos lados y, esencialmente, no tendría vida. Dado que, obviamente no es así, podemos concluir nuevamente que el universo tuvo un comienzo.

¿A quién le importa? Podrías preguntar. ¿Cuál es la importancia de que pueda demostrarse que el universo tiene una razón de ser?

En las palabras del Dr. Craig:

Podemos meditar durante mucho tiempo sobre esta conclusión tan destacable, porque significa que hay una causa que trasciende todo el universo y que lo creó ex nihilo (a partir de la nada). Si nuestra discusión fuese más que un mero ejercicio académico, esta conclusión nos haría tambalear, nos llenaría con una sensación de sobrecogimiento y admiración al saber que todo el universo fue traído a la existencia por algo que lo trasciende y es más grande que él. Porque no es ningún secreto lo que implican los teístas cuando dicen que 'Dios' es el Creador de los cielos y la tierra.

Nota del autor: Si bien tengo un gran respeto por la inteligencia y la competencia del Dr. Craig en este tema, este artículo no debe malentenderse como un aval de toda su opinión teológica.


Crédito de la fotografía: Senjuti Kundu de Unsplash



linkedin facebook pinterest youtube rss twitter instagram facebook-blank rss-blank linkedin-blank pinterest youtube twitter instagram