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Explorando la Plegaria de Al-Jet

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Iom Kipur (Levítico ch. 16 )

por Rav Shraga Simmons

Cuando uno comienza a analizar la labor de la teshuvá (arrepentimiento), puede ser intimidante. Hemos cometido tantos errores durante el año que es difícil saber por donde comenzar. Claramente, si no tenemos un excelente sistema para enfrentar este proyecto, será extenuante y consumirá todo nuestro tiempo.

En el judaísmo decimos que si puedes llegar a la raíz del problema, entonces, puedes eliminarlo por completo. Ese es el objetivo de la plegaria de “Al-Jet” que repetimos numerosas veces durante el servicio de Iom Kipur. Las 44 declaraciones comprendidas en la plegaria de “Al-Jet” no son una lista de errores que cometimos, sino una manera de identificar la raíz de aquellos problemas.

A continuación examinaremos la plegaria de “Al-Jet”, una declaración a la vez. Pero recuerda: El “cambio” es un proceso que no ocurre de inmediato. No intentes conquistar demasiadas cosas a la vez; puede ser imposible. En cambio, elige áreas que se relacionen con la raíz de tus problemas. Esto maximizará tu éxito en el proceso de teshuvá.

1. Por los errores que hemos cometido ante Ti involuntariamente y voluntariamente.

¿Cómo podemos ser responsables por los errores que cometimos involuntariamente? La respuesta es que a veces, nos involucramos en situaciones comprometedoras porque no somos cuidadosos. Muchos de estos supuestos “errores accidentales” pueden evitarse estableciendo limitaciones para evitar la tentación.

Pregúntate a ti mismo:

Involuntariamente:

¿Me puse a mí mismo en situaciones comprometedoras, y luego, cuando me metí en problemas, racionalicé diciendo que eran “inevitables” o “accidentales”?

¿He tratado de establecer límites para no transgredir?

¿He considerado establecer un sistema de multas para evitar cometer ciertos errores?

Cuando legítimamente me he visto envuelto en una situación inevitable, ¿me detuve a considerar por qué Dios quiso que yo experimentara ese desafío particular?

Voluntariamente:

¿Cometí errores porque fui perezoso, o porque mis bajos y animalísticos deseos se apoderaron de mí?

2. Por los errores que hemos cometido ante Ti por tener un corazón duro.

El endurecimiento del corazón significa que me he cerrado a mí mismo de profundas emociones humanas como la compasión y la preocupación. Los medios de comunicación y los periódicos están tan llenos de historias trágicas, que nos hemos desensibilizado totalmente del sufrimiento humano.

Pregúntate a ti mismo:

¿He ignorado a los pobres e indefensos?

Cuando he dado caridad, ¿lo he hecho entusiastamente o quejándome?

¿He sido bueno, compasivo y bondadoso cuando mi familia me ha necesitado?

¿Siento el dolor de los judíos que están asimilándose y el dolor de como eso impacta al pueblo judío como un todo?

3. Por los errores que hemos cometido ante Ti sin pensar (o sin saber)

Cada día, un judío le reza a Dios por la habilidad de pensar y razonar. Una mente clara es esencial para nuestro crecimiento y desarrollo. Si vamos en un bus y lo único que hacemos es contemplar el paisaje a través de la ventana, entonces, durante esos preciosos momentos somos solamente zombis.

Pregúntate a ti mismo:

¿Examino cuidadosamente mi sociedad y mi entorno, evaluando lo que está bien y lo que está mal?

¿Reevalúo constantemente mis metas en la vida?

¿Lucho constantemente para tener conciencia de la presencia de Dios en todo momento?

¿Ser un individuo “pensante” es una de las metas en mi vida?

4. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través de cosas que hemos expresado inconcientemente con nuestra boca

Un hombre sabio dijo una vez, “No tienes que decir todo lo que piensas”. El Talmud dice que cuando hablamos, nuestra boca tiene que actuar como una “compuerta”, controlando todo lo que fluye.

Pregúntate a ti mismo:

¿Pienso antes de hablar?

¿Tiendo a hablar rápidamente sin pensar?

¿Hago promesas que probablemente no cumpliré?

5. Por los errores que hemos cometido ante Ti en público o en privado.

Pregúntate a ti mismo:

En público:

¿Actúo torpemente o hago cosas degradantes para atraer la atención de los demás y recibir aprobación?

Por otra parte, ¿hago buenas acciones en público - que de otra manera no habría hecho - simplemente para que otros me vean?

En privado:

¿Actúo en privado de una manera que me avergonzaría si alguien se enterara?

¿Considero como Dios está observándome incluso en los momentos más privados?

¿Me convenzo a mí mismo de que si nadie me ve, de alguna manera los errores no cuentan?

6. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través de la inmoralidad.

Cuando la Torá habla de inmoralidad, usualmente se refiere a inmoralidad sexual. Ya que la sexualidad es la tendencia humana más fuerte (incluso comparable a la supervivencia), puede utilizarse para alcanzar el máximo grado de santidad, o - como atestiguamos comúnmente - el máximo grado de decadencia.

Pregúntate a ti mismo:

¿Hablé o actué de cierta manera que descalifica a la sexualidad como un vehículo para la conexión espiritual?

¿Acaso entiendo como la inmoralidad sexual reduce el potencial espiritual de futuras relaciones emocionales?

7. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través de hablar negativamente.

El habla es una facultad exclusivamente humana, es la manera en la que creamos puentes de conexión entre nosotros, y a través de la plegaria, con Dios. Por eso el abuso del habla es considerada una de las trasgresiones más graves posibles.

Pregúntate a ti mismo:

¿Le hable a alguien de manera cruel y agresiva?

¿Hablo chismes?

¿Me he involucrado en charlas sin sentido que me hacen perder mi tiempo y el tiempo de los demás?

¿He buscado oportunidades de elevar a otros con palabras de aliento?

8. Por los errores que hemos cometido ante Ti con el conocimiento y con el ocultamiento de la verdad.

Como todos sabemos, el conocimiento es una poderosa herramienta - y es muy peligrosa cuando es mal utilizada.

Pregúntate a ti mismo:

¿Utilicé el conocimiento de cierta situación para engañar a otros?

¿Utilicé el conocimiento para engañarme a mí mismo - es decir, he racionalizado mis malas acciones?

¿Acaso he utilizado el conocimiento para evadir el espíritu de la ley?

¿Acaso he utilizado el conocimiento para bravuconear e impresionar a otros?

9. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través de nuestros pensamientos

El Talmud dice que “Los malos pensamientos son (de cierta manera) incluso peores que las acciones”. Esto es ya que desde una perspectiva espiritual, “los pensamientos” representan una dimensión más elevada de la actividad humana. (Los “pensamientos” están enraizados en el mundo espiritual; las “acciones” en el mundo material)

Pregúntate a ti mismo:

¿He pensado negativamente acerca de otras personas, o les he deseado mal?

¿He fantaseado acerca de realizar malas acciones?

10. Por los errores que hemos cometido ante Ti siendo malos amigos.

La “amistad” es una de las actividades humanas más elevadas. Cuando nos conectamos con otros, experimentamos la unidad del universo de Dios y perfeccionamos el mundo.

Pregúntate a ti mismo:

¿Me he desviado de mis preocupaciones diarias para ayudar a un amigo, basándome en el compromiso de la amistad?

¿He sido insensible frente a las necesidades de mis amigos, o acaso he herido sus sentimientos?

¿Me he aprovechado de alguien que ha confiado en mí?

¿He realizado un esfuerzo conciente para aprender a ser un mejor amigo?

11. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través de confesión hipócrita.

En Iom Kipur cuando decimos cada línea de la plegaria de “Al-Jet”, nos golpeamos suavemente el pecho (nuestro corazón) con nuestro puño - como para demostrar que la “pasión y el deseo” nos llevaron a cometer estos errores. ¿Realmente lo sentimos?

Pregúntate a ti mismo:

¿Me he disculpado sin ser sincero?

¿Me he comprometido a “cambiar” sin querer hacerlo realmente?

12. Por los errores que hemos cometido ante Ti juntándonos con los demás (para actuar negativamente).

Involucrarse en el mal como un individuo es suficientemente malo. Pero así como las cortes seculares tratan los casos de “conspiración” de manera más severa, así mismo Dios desprecia la institucionalización de los malos hábitos.

Pregúntate a ti mismo:

¿Soy parte de un grupo regular que habla acerca de cosas negativas?

¿He participado en reuniones que conducen a actividades negativas?

¿Soy cuidadoso en asociarme sólo con personas morales y éticas?

13. Por los errores que hemos cometido ante Ti con intención y sin intención.

Pregúntate a ti mismo:

Con intención:

¿Me he “rebelado” para demostrar mi independencia de Dios?

Sin intención:

¿He cometido errores por despreocupación? ¿Podrían haber sido evitados?

14. Por los errores que hemos cometido ante Ti deshonrando a padres y maestros.

Padres y maestros son nuestra primera figura de autoridad en la vida, y por asociación ellos nos enseñan a ser respetuosos con Dios y sus mitzvot. La falta de respeto a padres y maestros corroe el núcleo moral de la sociedad.

Pregúntate a ti mismo:

Padres:

¿Pienso en algunas ocasiones mal de mis padres?

¿Comunico algún resentimiento hacia ellos?

¿Hago algún esfuerzo por apreciar cuánto han hecho mis padres por mí?

Si yo fuera padre, ¿que querría de mis hijos? ¿Les estoy dando esto a mis padres actualmente?

Maestros:

¿Presto atención especial a las necesidades de personas mayores?

¿He maximizado las oportunidades de aprender de rabinos y maestros?

¿He buscado activamente la guía y consejo de gente sabia?

15. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través de ejercer poder.

Dios le da a cada uno lo que necesita: ya sea riqueza, inteligencia, buena fortuna, etc. Solamente cuando sentimos que somos independientes de Dios es que buscamos dominar a otros para nuestro beneficio.

Pregúntate a ti mismo:

¿Tomo ventaja de personas débiles - ya sea física, económica o políticamente?

¿He manipulado o intimidado a alguien para que haga algo incorrecto?

16. Por los errores que hemos cometido ante Ti profanando Tu santo nombre.

Como una “luz para las naciones”, cada judío es un mensajero de Dios en este mundo, y es responsable de proyectar una imagen positiva en todo momento.

Pregúntate a ti mismo:

¿He actuado de maneras irrespetuosas que deshonran a Dios?

¿He actuado de maneras que den una mala impresión de lo que significa ser judío?

¿He aprovechado cada oportunidad para inspirar a otros acerca de la belleza de la Torá?

17. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través de hablar cosas sin sentido.

Las personas tienen el hábito de hablar por hablar. Cuando estamos aburridos, nos colgamos al teléfono y “hablamos y hablamos y hablamos”. No hables sin propósito. En cualquier conversación pregúntate a ti mismo: “¿Esta conversación tiene algún sentido? ¿Estoy aprendiendo algo? ¿Estoy creciendo?”. Si no puedes identificar el sentido de la conversación, probablemente no tiene ninguno.

Pregúntate a ti mismo:

¿Pierdo mi tiempo hablando de cosas triviales?

¿Busco compartir palabras de Torá en cada momento?

18. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través de hablar cosas vulgares.

¿Te has encontrado a ti mismo en la mitad de una broma de mal gusto? Puede ser insidioso, pero de pronto te encuentras a ti mismo en una discusión que ha dado un giro negativo. Aprende a cambiar de dirección. Monitorea tus conversaciones, y cuando notes algún giro negativo, vuelve al carril correcto, gentil y sutilmente.

Pregúntate a ti mismo:

¿He contaminado mi boca con vulgaridades?

¿He escuchado a otros hablando vulgarmente o me he reído con bromas ofensivas?

¿He protestado cuando he escuchado cosas vulgares?

¿Intento expresarme siempre de la mejor manera posible?

19. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través del Ietzer Hará (inclinación hacia el mal).

El Ietzer Hará es esa pequeña voz dentro de cada uno de nosotros que nos convence de buscar comodidad y placer de manera inmediata, a expensas de otros placeres espirituales mucho más elevados.

Pregúntate a ti mismo:

¿He perseguido placeres mundanos para satisfacer mis deseos físicos - sin involucrar ninguna dimensión espiritual?

¿Utilizo la excusa de que “no pude evitarlo”?

¿He estudiado técnicas de la Torá para canalizar los deseos físicos y utilizarlos para la santidad?

20. Por los errores que hemos cometido ante Ti en contra de aquellos que conocemos y en contra de aquellos que no conocemos.

Pregúntate a ti mismo:

¿He actuado mal a espaldas de algunas personas?

¿He actuado mal frente a ellas?

21. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través de corrupción.

La corrupción es subversiva, ya que generalmente no somos concientes de cómo afecta nuestras decisiones. En las palabras de la Torá, la corrupción es “cegadora”.

Pregúntate a ti mismo:

¿He comprometido mi honestidad e integridad por dinero?

¿Me he comprometido a mí mismo por honor y arrogancia?

¿He actuado incorrectamente por buscar aprobación?

22. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través de la negación y las falsas promesas.

La marca registrada de una gran persona, es su compromiso meticuloso con la verdad - a pesar de las dificultades, vergüenzas o perdidas financieras que puedan estar involucradas en el proceso.

Pregúntate a ti mismo:

¿Me he mentido a mí mismo?

¿Le he mentido a otros?

¿Mi trabajo involucra mentir en algunas ocasiones?

¿He racionalizado la validez de una “mentira inofensiva”?

23. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través de Lashón Hará (hablar chismes).

Se dice que las grandes personas hablan de ideas, las personas medianas hablan de lugares y cosas, y las personas bajas hablan de otras personas. Los chismes causan disputa y división entre las personas - y destruye relaciones, familias e incluso comunidades enteras. Como dijo el Rey Salomón: “La vida y la muerte están en manos de la lengua” (Proverbios 18:21).

Pregúntate a ti mismo:

¿Disfruto hablar chismes?

Cuando escucho chismes, ¿los acepto como una verdad, o reservo mi juicio?

¿He destinado un tiempo especial para estudiar las halajot de lashón hará?

24. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través de la soberbia.

Pregúntate a ti mismo:

¿Me he burlado y he ridiculizado asuntos serios?

¿Me he burlado de alguien que considero menos inteligente o menos atractivo?

¿He desechado la crítica constructiva considerándola sin sentido?

25. Por los errores que hemos cometido ante Ti en los negocios.

La integridad es la marca distintiva de una gran persona. El Talmud dice que la primera pregunta que se le hace a una persona cuando llega al cielo es: “¿Te comportaste honestamente en los negocios?”.

Pregúntate a ti mismo:

¿He sido escrupulosamente honesto en todas mis transacciones financieras?

¿Fui cruel al tratar de derrotar a la competencia, o busqué métodos para que ambos tuviéramos éxito?

¿Elegí una carrera que me da la libertad necesaria para perseguir mis metas personales y espirituales?

Cuando he tenido éxito en los negocios, ¿he demostrado mi aprecio por Dios con respecto a ese éxito?

26. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través de la comida y la bebida.

Comer es una actividad humana tan esencial, que nuestros rabinos dicen que todas las cualidades de carácter de una persona se revelan en una cena.

Pregúntate a ti mismo:

¿He comido para tener energía para hacer mitzvot, o he comido para satisfacer mis necesidades animalísticas?

¿Qué actividad secundaria realizo mientras como? ¿Leo el periódico y veo televisión, o me involucro en conversaciones significativas?

¿He hecho todo mi esfuerzo para comer comida Casher?

¿Le expreso mi gratitud a Dios por proveerme alimento?

¿He comido de más?

¿He comido comidas dañinas para la salud?

¿He desperdiciado comida?

27. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través de interés y extorsión.

Obtener ventaja financiera de una situación porque alguien está desbancado, es una bajeza muy grande. Por esta razón la Torá prohíbe la usura con otro judío.

Pregúntate a ti mismo:

¿He ganado dinero como resultado del infortunio de otra persona?

¿Soy codicioso?

¿Soy tacaño?

¿Me siento responsable por ayudar a los demás?

¿Aprecio la prohibición de la Torá en contra de la usura? ¿He estudiado estas leyes?

28. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través de la arrogancia.

La característica con que la Torá describe a Moisés es: “El hombre más humilde”. La humildad es clave en el crecimiento espiritual, porque nos permite aceptar a otros en nuestra vida - y a Dios.

Pregúntate a ti mismo:

¿He hecho sentir mal a otros para hacerme sentir mejor a mí mismo?

¿Me visto y hablo de maneras que atraen atención extra sobre mí?

¿Cuando atravieso una puerta, me apresuro para entrar, o dejo que otros entren primero?

29. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través del movimiento de nuestros ojos.

A veces, podemos dañar a otros sin siquiera decir una palabra. Por ejemplo, el Talmud discute la ilegalidad de observar la propiedad de otra persona.

Pregúntate a ti mismo:

¿He observado las pertenencias privadas de otras personas cuando no me incumbía?

¿He observado atentamente la escena de un accidente en la carretera?

¿He observado fijamente al sexo opuesto de una manera no apropiada o irrespetuosa?

¿He demostrado desprecio por otra persona haciendo movimientos con mis ojos?

30. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través de hablar sin parar.

Generalmente nos sentimos incómodos con el silencio, por lo tanto, llenamos el espacio con charlas interminables. La Torá nos dice sin embargo, que más que en ninguna otra parte, Dios se encuentra en el silencio.

Pregúntate a ti mismo:

¿He participado en conversaciones interminables sin contenido?

¿Pienso antes de hablar y mido mis palabras cuidadosamente?

¿Soy cuidadoso en concentrarme para recitar plegarias y bendiciones?

31. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través de mirada arrogante.

El Talmud dice que los ojos de una persona son “la ventana de su alma”. Por lo tanto, nos referimos a una persona arrogante como una persona con “mirada arrogante”.

Pregúntate a ti mismo:

¿He comunicado calidez y cariño hacia otros con mi mirada?

¿He evitado hacer contacto visual con ciertas personas porque sentí que no eran tan importantes para mí?

¿Mi carrera y mis relaciones personales sufren porque mi ego está inflado?

32. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través de la desfachatez.

El Talmud dice que hay tres características de personalidad que caracterizan a un judío: bondad, compasión y vergüenza. “Vergonzoso” significa que un judío se siente mal y siente remordimientos cuando hace algo mal.

Pregúntate a ti mismo:

¿Acaso examino las consecuencias morales de mis actos antes de tomar decisiones difíciles?

¿Acaso aprecio como mi comportamiento moral me define como ser humano?

¿He estudiado lo que el judaísmo dice acerca de la conciencia y la moralidad?

33. Por los errores que hemos cometido ante Ti negándonos a aceptar responsabilidad.

El judaísmo define la grandeza como “poseer un alto grado de responsabilidad”. En el fondo esto es lo que cada ser humano desea - por esta razón uno siente una gran excitación frente a una promoción en el trabajo o frente a la responsabilidad de formar una familia.

Pregúntate a ti mismo:

¿He aceptado las responsabilidades familiares, y he respondido alegremente a cualquier necesidad?

¿He sido comprometido con mis amigos?

¿Llego a tiempo a los lugares, o siempre llego atrasado?

¿Mis colegas me describirían como alguien “confiable”?

¿He tomado responsabilidad por los problemas en mi comunidad?

¿He aceptado mis responsabilidades únicas en el mundo en mi rol de judío?

34. Por los errores de juicio que hemos cometido ante Ti.

La Torá nos dice que es una mitzvá juzgar le-kaf-zejut (juzgar favorablemente). Esto significa, por ejemplo, que cuando alguien llega tarde una hora, en vez de asumir que es un irresponsable, deberíamos tratar de recopilar toda la información antes de emitir un juicio, y mientras tanto, deberíamos suponer que se atrasó por circunstancias que estaban fuera de su control.

Pregúntate a ti mismo:

¿Tengo el hábito de juzgar a la gente favorablemente?

¿Espero hasta tener toda la información necesaria para tomar una determinación?

¿He juzgado en ocasiones a Dios desfavorablemente?

35. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través de traicionar a un amigo.

Pregúntate a ti mismo:

¿He violado la confianza de personas que confiaron en mí?

¿He divulgado información confidencial?

¿He obtenido ventaja de mis amigos manipulándolos para que me hagan favores?

36. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través de los celos.

Alguien que tiene un “buen ojo” celebrará sinceramente los logros de los demás, mientras que alguien que tiene un “mal ojo” envidiará el éxito de los demás.

Pregúntate a ti mismo:

¿Siento resentimiento frente al éxito de otros, o siento alegría?

¿Siento que hay personas que no merecen su éxito?

¿Deseo secretamente poseer cosas de los demás?

37. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través de la ligereza en nuestra manera de actuar.

A veces tendemos a olvidar que la vida es un asunto serio. Nacemos, y luego morimos. ¿Qué hemos hecho en nuestras vidas? ¿Nos hemos enfocado en metas significativas, o nos hemos quedado atascados en búsquedas triviales?

Pregúntate a ti mismo:

¿Paso tiempo leyendo secciones irrelevantes del periódico, o escuchando frivolidades en la radio?

¿Paso tiempo discutiendo detalles insignificantes de deportes y espectáculos con amigos y colegas?

¿Actúo con reverencia apropiada cuando estoy en la sinagoga o estudiando Torá?

¿Hablo acerca de personajes bíblicos y sabios de nuestro pueblo con el respeto debido?

38. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través de la obstinación.

En la Torá, Dios se refiere al pueblo judío como un “pueblo obstinado”. Esto es un atributo positivo en el sentido que no son influenciables fácilmente por la moda y las tendencias. Sin embargo, por el lado negativo, podemos ser irracionalmente tercos.

Pregúntate a ti mismo:

Cuando estoy involucrado en un desacuerdo, ¿me pongo ansioso y enojado, en vez de calmado y racional?

¿Pienso que siempre estoy en lo correcto?

¿Dejo que otras personas hablen primero, o siempre hablo yo primero?

¿Escucho atentamente lo que otras personas tienen para decir?

¿He sido cerrado de mente y he perdido mi objetividad sólo porque he deseado conseguir algo?

39. Por los errores que hemos cometido ante Ti apresurándonos para hacer el mal.

Pregúntate a ti mismo:

Cuando he transgredido la Torá, ¿lo he hecho con entusiasmo?

¿Corro para hacer mitzvot con el mismo entusiasmo?

¿Bajo el ritmo cuando recito plegarias o bendiciones?

¿Después de cumplir con cierto precepto, me alejo de ahí lo más rápido posible?

40. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través de decirle a alguien lo que otros piensan de él.

Pregúntate a ti mismo:

¿He estimulado el desacuerdo, y he puesto a personas en contra?

¿He revelado secretos?

¿He estudiado las leyes del judaísmo que prohíben esto?

41. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través de utilizar Tu nombre en vano.

Uno de los diez mandamientos es “no tomar el nombre de Dios en vano”. Parte integral de nuestra relación con Dios es el grado en el que le demostramos respeto.

Pregúntate a ti mismo:

¿He sido cuidadoso de no mencionar el nombre de Dios en vano (o peor aún, decir: Te juro por Dios)?

Cuando utilizo el nombre de Dios en una bendición, ¿me concentro en el verdadero significado de su nombre?

¿He prometido falsamente y he invocado el nombre de Dios?

42. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través de odio infundado.

El Talmud nos dice que más que cualquier otro factor, el odio infundado entre judíos ha sido la causa de nuestro largo y amargo exilio. Por otra parte, la unidad y amor verdadero entre judíos es lo que traerá la redención.

Pregúntate a ti mismo:

¿He sido irrespetuoso con otro judío que no es como yo en términos de práctica o filosofía?

Cuando he estado en desacuerdo con alguien, ¿he dejado que esto se convierta en un sentimiento de desagrado hacia la persona en sí misma?

Cuando he visto a otro judío actuar mal, ¿he odiado sólo la acción, o este odio se extendió hacia la persona en sí misma?

Cuando alguien me ha engañado, ¿estuve deseoso de tomar venganza?

Cuando alguien me ha engañado, ¿guardé resentimiento?

43. Por los errores que hemos cometido ante Ti extendiendo nuestra mano.

Pregúntate a ti mismo:

¿Me he abstenido de tocar cosas que no me pertenecen?

¿He estirado la mano para ayudar al pobre y al necesitado?

¿He unido mis fuerzas con gente mala?

¿He extendido mi mano para ayudar en proyectos comunitarios?

44. Por los errores que hemos cometido ante Ti a través de la confusión del corazón.

Nuestros sabios nos dicen que, en última instancia, todos los errores provienen de la confusión del corazón. Por esta razón, en Iom Kipur nos golpeamos el pecho a medida que pasamos por toda esta plegaria de “Al-Jet”.

Pregúntate a ti mismo:

¿He dejado de trabajar en mis problemas internos por flojera?

¿He cometido errores porque emocionalmente no he querido aceptar lo que lógicamente sabía que era correcto?

¿He desarrollado apropiadamente mis prioridades y metas en la vida?




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