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La historia de Janucá que no te enseñaron en la escuela

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15/12/2022 | por Rav Pinjas Landis

Te invito a sumergirte en la historia de Janucá para entender el significado profundo de la festividad.

¿Por qué Janucá superó la prueba del tiempo? En nuestro calendario no nos faltan días en los que trataron de matarnos y milagrosamente ganamos. Y la salvación que lograron en el momento de Janucá fue muy breve. Entonces… ¿por qué esta festividad eterna?

Vamos a sumergirnos en la historia de Janucá para entender el significado profundo de la festividad. En el año 313 AEC, Alejandro Magno había solidificado su dominio sobre el imperio persa. Los disturbios políticos en Judea llamaron su atención.(1) Desde que los judíos retornaron en el año 350 AEC, su soberanía había sido continuamente desafiada por los (no tan buenos) samaritanos, que habían ocupado la tierra de Israel cuando los judíos estaban exiliados en Babilonia.

Como una señal de valoración hacia el emperador griego, cada niño judío que nació ese año fue llamado Alejandro.

Con el triunfo de Alejandro sobre los persas, que habían patrocinado el retorno de los judíos a Israel, los samaritanos vieron su oportunidad de recuperar la tierra. Después de permitirles originalmente a los samaritanos destruir el Templo sagrado en Jerusalem, Alejandro derogó su orden tras encontrarse con Shimón HaTzadik, el líder de la comunidad judía en ese momento, y permitió que la población de Judea continuara con su vida judía. Como una señal de valoración hacia el emperador griego, cada niño judío que nació ese año fue llamado Alejandro.(2) Bueno, si uno puede llamar a su hijo Alejandro, también puede llamarlo Antignos, Hircano, Aritóbulo, etc. Así fue como la cultura griega comenzó a filtrarse en Israel.

Adelantemos hasta la muerte prematura de Alejandro Magno cuando tenía 33 años, en el año 307 AEC, sin ningún plan de sucesión. El vacío de liderazgo provocó luchas, enfrentamientos y una guerra absoluta entre sus principales generales. Para nuestro propósito, nos enfocaremos en Ptolomeo, el líder de la porción egipcia del imperio, y Seleuco, el líder de la porción de la Mesopotamia. El punto de enfrentamiento entre ellos fue ni más ni menos que la tierra de Israel.(3)

Asimilar a los judíos

Inicialmente, el imperio Ptolomeo tenía el control de Judea, y en general continuó con la política de Alejandro de dar libertad religiosa a los judíos. En el año 246 AEC, el rey Ptolomeo comisionó a 72 Sabios para que escribieran una traducción al griego de la Torá, conocida como la Septuaginta. Si bien hubo muchos milagros alrededor de este evento, en definitiva se lo recuerda como un momento oscuro de la historia judía.(4) El objetivo final de los griegos era asimilar a los judíos a su imperio. A través de la traducción de la Torá, sutilmente les estaban diciendo que no había nada especial en esta sabiduría; que era igual a cualquier otro texto griego. Podían agregarlo a sus vastas bibliotecas y olvidarse de ella. Todavía más, la Septuaginta sirvió como un catalizador para la asimilación de los judíos que buscaban helenizarse. Ellos podían usar el texto griego para aprender el idioma, acercando un paso más la cultura helenista.

El helenismo continuó influyendo lenta y constantemente sobre Israel. Para el año 161 AEC, los griegos seléucidas, con base en Siria, habían ganado el dominio sobre Israel y se dispusieron a conquistar la parte egipcia del imperio griego.(5) Ellos montaron su conquista de Israel, obligando a los judíos a albergar a sus soldados y a financiar la guerra a través de los impuestos. Los seléucidas eran más fuertes y numerosos que sus rivales egipcios, por lo que la guerra debería haber sido fácil. Pero la victoria los eludía.

Culpar a los judíos

Cuando los generales seléucidas comenzaron a idear estrategias y a buscar una razón para su conquista fallida, naturalmente sus ojos se posaron en los judíos. Esta no fue la primera vez en la historia que el pueblo judío se convirtió en el chivo expiatorio, ni sería la última. Los griegos llegaron a la conclusión de que la razón por la que seguían perdiendo era porque los dioses griegos estaban furiosos con ellos. Ellos estaban luchando una guerra en una tierra donde el pueblo los rechazaba a ellos y a su cultura. Si lograban que los judíos aceptaran la cultura griega, incluyendo a sus dioses, entonces tendrían el éxito asegurado.

Si lograban que los judíos aceptaran la cultura griega, incluyendo a sus dioses, entonces tendrían el éxito asegurado.

Los griegos tenían aliados en Judea. Para ese entonces, el helenismo había entrado en el país judío. Los gimnasios y teatros griegos habían aparecido por todo Jerusalem. A medida que se iban implementando las políticas griegas antijudías, encontraron un grupo de judíos helenizados que estaban más que dispuestos a ayudarlos. Un hombre llamado Menelaus sirvió como Gran Sacerdote en el Templo y estaba alineado con los griegos.(6) Él puso en vigor políticas que al principio limitaron los servicios del Templo y finalmente los cancelaron por completo. Un líder griego llamado Apustomus quemó un rollo de la Torá y erigió una estatua del dios griego Zeus en el recinto del Templo. Para mostrar la supremacía griega, construyeron una ciudadela con vistas al Templo, conocida como Acra.

Decretos nefastos

Los griegos y sus colaboradores judíos sabían que estrangular la religión desde arriba no sería suficiente para aplastar el espíritu judío, por lo que implementaron leyes que hacían ilegal la observancia del judaísmo. El Shabat, Rosh Jodesh (el nuevo mes), Brit Milá (la circuncisión) eran punibles con la muerte. Estaba prohibido el estudio de la Torá. Probablemente la más nefasta de estas leyes fue el decreto de que toda joven judía antes de estar con su esposo el día de su boda, debía estar con un miembro del gobierno griego local, como diciendo que no había nada especial entre ella y su esposo, ni en el pueblo del cual formaba parte.(7)

Este fue el ambiente en Israel durante más de una década. Quienes se mantuvieron fieles y comprometidos con el judaísmo pasaron a la clandestinidad. Se escondían en las colinas de Judea para estudiar Torá y practicar el judaísmo. Finalmente, la situación se volvió abrumadora. Una familia de descendientes del Gran Sacerdote observó la situación y concluyó que debía hacer algo.

El momento de actuar

Sí, la sabiduría convencional, en especial en un momento de tanta inestabilidad política en el mundo, diría: "Esperen, quédense escondidos, también esto pasará". Pero esta familia, a quien conocemos como los jashmonaim, lo vio de otra forma. Allí estaban ellos, en la patria judía, practicando el judaísmo en la clandestinidad, mientras que el Templo de Jerusalem estaba frío y destruido, con una estatua de Zeus en su interior. La profanación del Todopoderoso era de proporciones monumentales y no podía continuar de esa manera. Los macabeos, como se hicieron conocidos, sabían que no tenían ninguna posibilidad contra los poderosos griegos, pero tenían que enviar un mensaje al mundo, incluso si tenían que pagar con sus vidas. Todavía había algunos judíos a quienes les importaba, y lo que estaba pasando estaba muy lejos de estar bien.

Los macabeos, como se hicieron conocidos, sabían que no tenían ninguna posibilidad contra los poderosos griegos, pero tenían que enviar un mensaje al mundo, incluso si tenían que pagar con sus vidas.

Los macabeos no podían esperar vencer a los griegos mediante tácticas militares tradicionales. Su éxito provino de una táctica de guerrilla. Por mucho que la amenaza del ejercito griego era real, la guerra civil de judíos contra judíos era una gran amenaza, porque cada lado luchaba por su forma de vida. Los macabeos luchaban por el derecho a practicar el judaísmo abierta y libremente en la Tierra de Israel. Los judíos helenizados luchaban por el derecho a ser griegos e ignorar su herencia judía.

Entrar al Templo

Los jashmonaim ganaron una batalla tras otra a pesar de tener la expectativa de ser completamente eliminados en cada una de ellas. Con su éxito, su número comenzó a incrementar. Sólo un año después de haber comenzado la guerra, ya habían luchado todo el camino hasta llegar a la ciudad sagrada, conquistaron Jerusalem, dominaron la ciudad y llegaron al Monte del Templo. Después de una batalla sangrienta, el grupo de rebeldes tomó la ciudadela de Acra, y con ella el Monte del Templo. Destrozaron la estatua de Zeus y finalmente llegó el momento de volver a introducir el servicio del Templo después de más de una década de inactividad.

Los macabeos se esforzaron arduamente para purificar el Templo lo más rápido posible. En verdad, eso no era completamente necesario. Las leyes de pureza son indulgentes cuando todo el pueblo judío se encuentra en un estado de impureza, y el servicio del Templo puede llevarse a cabo sin purificación. Después de las batallas, esa era la situación en Judea. Pero los jashmonaim consideraron que acababan de luchar una guerra que nunca deberían haber luchado, y acababan de ganar una guerra que nunca deberían haber ganado. ¿Acaso ahora debían buscar atajos? ¡Absolutamente no! Ellos insistieron en purificar por completo el Templo antes de la nueva inauguración.

Recorrieron todo el Templo buscando aceite que no hubiera sido profanado.

Pero no tenían aceite puro, y llevaría ocho días producirlo. Recorrieron todo el Templo buscando aceite que no hubiera sido profanado.

No querían tomar atajos y usar aceite impuro, y no querían retrasar más el servicio. Finalmente, encontraron una vasija que estaba sellada y el aceite se había mantenido puro, pero sólo era suficiente para un día (aproximadamente 1,18 litros). Con el objetivo de continuar más allá de lo necesario, usaron todo ese aceite en la dedicación del Templo y siguieron buscando más aceite, además de comenzar con el proceso para obtener nuevo aceite. Pero he aquí que ocurrió un gran milagro y esa vasija de aceite duró durante los ocho días completos, hasta que lograron producir más aceite puro. Al año siguiente, Iojanán el Gran Sacerdote (uno de los hermanos de los jashmonaim), Rabí Iehoshúa ben Perajia y Nitai HaArbeli, quienes dirigían juntos el Sanedrín, establecieron que Janucá sería una festividad.(9)

El declive hacia la destrucción

Pero la guerra no había terminado, Continuaría durante otros 20 años. Al final, encontramos en Judea una situación no muy diferente de la que había al comienzo. Israel estaba una vez más al borde de una guerra civil. Los jashmonaim tenían el control del país, pero estaban más helenizados que aquellos contra quienes libraron la guerra en un primer momento. Todavía peor, el país estaba en un descenso implacable que conduciría a la destrucción del Segundo Templo. Por esta razón, nuestros Sabios dan poca importancia a los jashmonaim en la Mishná y en el Talmud.

Si es así, ¿por qué seguimos observando y amamos la festividad de Janucá?

La amada Menorá y no conformarse con lo que es suficientemente bueno

Creo que una respuesta se encuentra en la Menorá. El Talmud (10) nos enseña cómo se cumple la mitzvá de encender las velas en Janucá. El requisito mínimo es una vela por noche en cada familia. El Talmud sigue diciendo que si deseamos darle realce a la mitzvá, cada miembro de la familia puede encender una vela cada una de las ocho noches. Finalmente, el Talmud dice que si quieres cumplir la mitzvá de la mejor forma posible, se enciende una vela la primera noche, dos velas la segunda noche, tres la tercera, y así sucesivamente (según la escuela de Hilel).

Esto es muy raro. ¿Por qué el Talmud nos da esta clase de opciones? Todavía más, cuando se trata de encender la Menorá, ¡todos la encienden de la mejor forma posible! ¿Cuándo fue la última vez que entraste a una casa en la quinta noche de Janucá y viste que habían encendido sólo una vela?

Los macabeos se negaron a aceptar el status quo. Ellos fueron más allá de lo necesario, dispuestos a entregar sus vidas luchando por la libertad religiosa y los valores judíos eternos.

Janucá no se trata de una victoria militar ni de la soberanía nacional. La festividad celebra que en un momento de la historia hubo un grupo de judíos que hizo todo lo posible para enviar al mundo un mensaje claro y fuerte respecto a que vale la pena luchar por el judaísmo. Ese llamado de atención fue transmitido de generación en generación, inspirando a los judíos en las circunstancias más difíciles para ponerse de pie y defender al pueblo judío. Hoy nos encontramos en el mundo con un antisemitismo creciente y una asimilación desenfrenada. El macabeo que todos llevamos dentro debería tomar acción contra estas tendencias y no simplemente sentarse a esperar que las cosas mejoren.

Los macabeos se negaron a aceptar el status quo. Ellos fueron más allá de lo necesario, dispuestos a entregar sus vidas luchando por la libertad religiosa y los valores judíos eternos. Y debido a que ellos lucharon en contra de todas las probabilidades, ocurrieron cosas milagrosas.

Cuando encendemos la menorá en Janucá, no nos quedamos con lo que es suficientemente bueno (una vela por familia, cada noche). No nos quedamos con algo un poco más elevado (una vela por persona cada noche). No, vamos más allá de lo mínimo necesario (cada persona agrega una vela cada noche). Mostramos que deseamos ser como los macabeos de antaño, queremos ser judíos que van más allá de lo mínimo necesario.


Notas:

  1. Séder Olam
  2. Avodá Zará 9a
  3. Rashi, Daniel 11:4-17
  4. Meguilá 9a
  5. Dorot HaRishonim 1:176
  6. Dorot HaRishonim 2:374-376
  7. Sanedrín 32b
  8. Meguilat Taanit 6
  9. Rokeaj 225, Levush Hiljot Janucá 670
  10. Shabat 21b


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