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Condenado

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02/03/2009 | por Rav Yaakov Salomon

A veces tocar fondo no es suficiente

Te escribo con vergüenza y humillación

Tú no me conoces pero yo te conozco a ti. Por ahora, tendré que continuar así. Espero que entiendas.

Escribo porque estoy en un estado de desesperación. Mi vida, una vez un oasis de belleza, está ahora en caos. No puedo, en este momento discutir o revelar los detalles de cuan bajo he llegado o hasta que profundidades he sucumbido. Sólo tienes que saber que mi situación es insoportable.

Acudo a ti para preguntarte si estarías dispuesto a verme y si estarías dispuesto a aconsejarme. Escojo el correo electrónico como mi vehículo para esta petición debido a mi extrema vergüenza y a mi necesidad de anonimato. Temo llamarte por miedo al rechazo. Necesito saber, incluso antes de acercarme directamente, si estás dispuesto a escuchar sin prejuicios y sin desaprobación.

Agradezco de antemano tu consideración.

Por favor responde rápidamente. Mi vida está en juego.

Firma: El Condenado

Leí este correo electrónico varias veces. No era una broma o una puesta en escena. Era claro para mí que Condenado era una persona real en un problema muy profundo. Contesté con prontitud – tratando de animarlo y de consolarlo. Pero pasaron más de tres semanas antes de que yo recibiera respuesta de Condenado. La correspondencia fue corta y directa al punto.

Se que ha pasado un tiempo y te agradezco por tu respuesta. Yo no estaba preparado entonces. Pensé que lo estaba, pero estaba equivocado.

Creo que estoy listo ahora. ¿Cuándo podemos vernos?

Firma: Aún Condenado

Él vino en la noche, cubierto por la manta de la oscuridad. Sorpresivamente, él no parecía especialmente nervioso o desesperado. Había una calma casi inquietante en su modo de andar y en su forma de hablar. Aparentemente, el dolor y el miedo eran tan grandes que había caído en un estado de negación – como una barrera de protección ante la grave realidad de su situación.

El relató detalladamente la trágica odisea de cómo se había sumergido en el abismo de las apuestas compulsivas. Comenzó con juegos locales de póquer con pequeñas apuestas en sótanos de amigos y con la ocasional "excursión de placer" a Atlantic City. "Nada serio", dijo él. "Perdí unos cuantos cientos de dólares aquí y unos cuantos por allá. Nada con lo que no pudiera vivir".

La mentira comenzó. Los cientos se transformaron en miles y Atlantic City se transformó en Las Vegas.

Pero luego la mentira comenzó. "Es un viaje de negocios amor. Regresaré en dos días. Me encantaría que pudieras ir conmigo". La verdad estaba muy lejos de aquello. Los cientos se transformaron en miles y Atlantic City se transformó en Las Vegas...y todo ocurrió en unos pocos meses. El hecho de ser el único dueño de un negocio de plásticos muy exitoso, con personal de administración calificado para cubrir sus ausencias, le permitió a Condenado "escaparse" por períodos más largos de tiempo con un montón de excusas para dar.

No pasó mucho tiempo antes de que Condenado hubiera perdido varios cientos miles de dólares en las mesas de Black-jack y de Ruleta, él estaba arriesgando el equipamiento de su planta para procurar prestamos bancarios significativos que le permitieran cubrir sus perdidas. Era el típico cuento trágico, sacado de los archivos de adicción que están rebosantes de victimas cuyas vidas nunca se recuperan. Pero quizás peor que sus debacles financieros era el deterioro de su relación con su esposa y sus tres hijos. Papá parecía casi no estar nunca en casa, y cuando estaba, era curiosamente irritable e impaciente.

"Está todo relacionado con los negocios", le mentía a Rebeca. "Solamente necesito enderezar el barco y luego todo estará bien. Ya verás".

El punto cúlmine fue una amarga noche a las 2:30 am. Él estaba conduciendo de regreso de otra devastadora experiencia de pérdida, cuando, mientras iba a 140 kilómetros por hora, su auto se salió bruscamente fuera del camino, rompiendo una barrera de contención y una señal de tránsito y terminando en la vía de dirección contraria en la carretera. Solamente un milagro le permitió evitar el tráfico que venia en dirección opuesta y escapar con vida. Aquel primer correo electrónico que recibí, fue enviado a la mañana siguiente.

¿Rehabilitado?

En los meses que siguieron, vi a Condenado una vez por semana, a veces dos, y desarrollamos una relación de cariño y de confianza. Yo había visto a adictos antes, pero Condenado era diferente. Su espiral de baja era severa, pero él había enfrentado los problemas directamente. "No quiero perderlo todo", decía frecuentemente. "Amo a mi esposa muchísimo y amo a mis hijos. Supongo que al único que no amo es a mi mismo". Y luego lloraba profundamente, dolorosamente – a veces incontrolablemente.

No podía haber tenido más razón. Se odiaba a si mismo. Y a pesar de todos los logros que había acumulado, en los negocios, en su casa, como líder comunitario, etc., nada cambiaba el profundo sentimiento de que él no servía para nada. Pasamos horas hurgando en el daño que había sido causado por su crítica madre y su padre ausente. Y analizamos cada giro de una vida sin amigos y sin esperanza. Pero no fue suficiente.

Al principio, las apuestas se detuvieron. Esto usualmente ocurre cuando un adicto ha tocado fondo. Le expliqué a Condenado que a pesar de su rehabilitación, su abstinencia probablemente no duraría mucho tiempo. El azote regresaría, le advertí, y su batalla sería probablemente para toda la vida. Ese es el destino del jugador, del alcohólico, del drogadicto, del comedor compulsivo, y de cualquier adicto que conocemos. Eran palabras duras, pero él debía escucharlas.

De hecho, a pesar de que mantenía su promesa de no regresar a los casinos de juego, sus apuestas regresaron – esta vez en forma de apuestas deportivas – disponibles mayormente en Internet. Se escondía en su oficina (en casa y en el trabajo), en la computadora, a puerta cerrada, y pasaba horas y horas apostado al básquetbol o a juegos de fútbol. Esto continuó por varias semanas sin que yo lo supiera, hasta que una noche, después de haber perdido $35.000 en una semana, se quebró y admitió que la enfermedad había regresado.

Él había resistido mi sugerencia de acudir a JA (Jugadores Anónimos) debido a su estatus de alto perfil en la comunidad.

En ese momento, mis súplicas para que asistiera a reuniones de JA (Jugadores Anónimos) finalmente fueron acogidas. Él se había resistido a esta sugerencia debido a su estatus de alto perfil en la comunidad. Estaba aterrorizado de ser reconocido, especialmente debido a que aún mantenía la adicción en secreto para su esposa y su familia. Pero luego de ver que todos los esfuerzos racionales del mundo no eran suficientes para provocar un cambio real y duradero, él cedió. Escogió una ubicación remota, lejos de los ojos vigilantes de sus vecinos, y comenzó su incursión en el mundo del 'Programa de los 12 Pasos'.

Ambos teníamos muchas esperanzas. Él había dado un gran paso al admitir su incapacidad de derrotar esta odiosa enfermedad, al revelarse a si mismo ante otros jugadores. Y no fue fácil. Pero nuevamente él estaba "limpio", y la motivación de recibir el aliento de sus compañeros de grupo parecía estar funcionando.

Recuerdo lo desalentado que estaba cuando me relató acerca de la discusión del grupo acerca de la palabra de cuatro letras, C U R A.

"Todos dijeron que "la cura" tiene que desaparecer de nuestro vocabulario y de nuestras mentes. Es una trampa. Es como arenas movedizas. Te pones displicente. Piensas que estás rehabilitado, y lo próximo que ocurre es que estás vendiendo tu reloj para comprar fichas. Y cada vez, la caída es peor. No puedo creer que voy a estar peleando con esto por el resto de mi vida".

Poder Superior

Condenado continuó con nuestras sesiones y con reuniones en la JA. Eventualmente, el día del juicio final llegó. Dejó de esconderse y le contó a su esposa. Fue la cosa más dolorosa que tuvo que hacer en su vida. Pero su mundo sobrevivió. Ella lloró y se quejó, pero al menos ahora estaban llorando juntos. Él tuvo suerte. Ella también lo amaba y le prometió su apoyo para hacer lo que fuese necesario para ayudarlo. Pero ambos sabían que él tenia que hacer esto solo. Era la única manera.

Un día él regresó de una reunión en la que habían hablado acerca del Paso número 7:

Pedirle humildemente a un Poder Superior (Dios) que remueva nuestros defectos.

Discutimos lo que había entendido acerca de esto y como podía funcionar para él. No era la primera vez que habíamos hablado de religión. A pesar de sus defectos, Condenadoera realmente un judío profundamente religioso que rezaba regularmente, estudiaba Torá, y creía profundamente en Dios. En esa crucial sesión, él descubrió la idea que cambiaría su vida.

"Ellos siempre hablan acerca del apadrinamiento en las reuniones y de lo crucial que es". (Un padrino es definido como una persona en recuperación, más experimentada, que guía a una persona menos experimentada a través del mismo programa).

"De alguna manera, nunca funcionó para mí. Quizás aún estaba muy avergonzado. No lo sé".

¿Qué pasaría si comienzo a usar a Dios no solamente en mis momentos de problema y tentación, sino como una compañía constante?

¿Qué pasaría si convierto a Dios en mi padrino? ¿Qué pasaría si comienzo a buscarlo no solamente en los momentos de problema y de tentación, sino como una compañía constante? ¿Qué pasaría si comenzara a "conversar" con Dios, para traerlo completamente a mi vida diaria – a todo lo que hago?"

Miré a Condenado con una extraña mezcla entre confianza y resignación. Yo era su mayor apoyo. Él sabía esto. Yo rezaba por él. Yo creía en él. Él era un luchador y yo admiraba eso. ¿Pero podía realmente funcionar esta idea? No quería conducirlo a una nueva desilusión, pero quizás, después de todo, había encontrando algo. Yo simplemente no sabía que pensar.

Condenado dejó mi oficina ese día con una sensación de descubrimiento. Finalmente había encontrado algo que le daba esperanza. Yo estaba contento de eso.

Cuando nos encontramos nuevamente había algo diferente en él.

"Lo hice", dijo él. "He pasado una semana completa con Dios. Lo llevé conmigo a todas partes donde fui. Y hablé con Él – ¡en voz alta! Le dije como me sentía. Pedí su consejo. Compartí mis dilemas con Él. Le agradecí por todo lo que me ha dado. Discutí con Él. Me reí con Él. Me desperté hablándole y me dormí de la misma forma. Me maravillé de su completa genialidad. Me quejé cuando me sentí engañado. Fue... increíble".

Puede ser que esa haya sido la primera vez que lo vi feliz.

En las semanas que siguieron, su convicción se hizo cada vez más y más fuerte. Estaba manteniendo una conversación fluida con el Creador y juraba que nunca pararía. La única forma en que podría ganarle a esta odiosa enfermedad era si nunca se permitía a si mismo estar solo nuevamente. Y solamente Dios podía servir en ese sentido.

"Voy a probarles que están equivocados", declaró. "Yo voy a curarme. Mi padrino se asegurará de que eso ocurra".

El tratamiento con Condenado terminó no mucho después. Yo no estaba convencido de que él estuviera rehabilitado, pero se mantuvo "limpio" por un largo tiempo. Y yo estaba asombrado.

Ya habían pasado dos años y llegó un nuevo correo electrónico.

Pensé que te gustaría saber. No he parado de hablar. Y Él no para de escuchar. Mi padrino nunca me deja, pero el juego si lo ha hecho. Estoy eternamente agradecido. Nunca sabré si estoy realmente rehabilitado, pero si sé que nunca he estado más feliz. La conversación nunca se acaba.

Gracias.

 




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