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Hermanos: Un drama en cinco actos

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Tetzavé (Éxodo 27:20-30:10 )

por Rav Jonathan Sacks

Es interesante notar que Moshé está ausente en la parashá Tetzavé. Esta vez Moshé, el héroe, el liberador, quien entregó la ley, está fuera del escenario. Esta es la única instancia en la que el nombre de Moshé no se menciona en absoluto en toda la parashá desde la primera parashá del Libro de Shemot (en la que Moshé nació).

En cambio, el foco está sobre su hermano mayor, Aharón, quien por lo general ocupa un segundo plano. De hecho, virtualmente toda la parashá se dedica al rol que Moshé no ocupó, salvo por un breve momento, el de sacerdote en general y de Gran Sacerdote en particular.

Es importante tener una parashá dedicada al legado del rol del sacerdote en el judaísmo. Pero, ¿por qué era necesario sacar por completo a Moshé? ¿Acaso esta ausencia tiene un significado mayor? Los comentaristas ofrecen diversas sugerencias (1).

Una explciación que trae el Talmud se refiere a un evento al comienzo del liderazgo de Moshé: su encuentro con Dios en la zarza ardiente. Allí, Moshé repitió una y otra vez su negativa a aceptar la misión de liderar al pueblo y sacarlo de Egipto. Finalmente leemos:

Pero él [Moshé] dijo: "Por favor, Hashem, envía a otro a hacerlo". Entonces se encendió la ira de Dios contra Moshé, y dijo: "¿No es Aharón tu hermano, el levita? Yo sé que él habla [bien]; además, he aquí que él saldrá a tu encuentro y al verte se alegrará en su corazón. Le hablarás y pondrás las palabras en su boca; Yo estaré con tu boca y con su boca y les enseñaré lo que deben hacer" (Éxodo 4:13-15)

El Talmud registra un debate respecto a las consecuencias a largo plazo de ese momento en el que Moshé, como si fuera, se negó demasiado. Rechazar el desafío del liderazgo una o dos veces es un signo de humildad. Continuar rechazándolo cuando Dios mismo es Quien propone el desafío, implica el riesgo de provocar la ira Divina, tal como ocurrió aquí. El Talmud comenta:

"Entonces se encendió la ira de Dios contra Moshé" – Rabí Iehoshúa ben Karja dijo: cada instancia de ira [Divina] en la Torá tiene un efecto duradero, excepto en este caso. Rabí Shimon bar Iojai dijo: también aquí hubo un efecto duradero que quedó reflejado en las palabras: "¿No es Aharon tu hermano, el levita?". Aharón era un sacerdote, no sólo un levita. Lo que Dios le estaba diciendo a Moshé era: Originalmente Yo tenía la intención de que tú (Moshé) fueras un sacerdote y él (Aharón) fuera sólo un levita. Pero ahora (debido a tu negativa) eventualmente él se convertirá en un sacerdote y tú serás sólo un levita (2).

De acuerdo con Rabí Shimon bar Iojai, el efecto duradero de la negativa de Moshé a aceptar el liderazgo fue que un rol de liderazgo (el sacerdocio) eventualmente pasaría a Aharón en vez de quedar para Moshé mismo.

Basado en este pasaje, Rav Iaakov ben Asher (1270-1340) sugiere que el hecho de que el nombre de Moshé no aparezca en la parashá Tetzavé, que habla sobre las prendas sacerdotales, es "para disminuir su angustia" al ver a Aharón adquirir la insignia del sacerdocio que debería haber sido de Moshé (3).

Sin negar esta ni otra explicación, también hay otro mensaje fundamental. Uno de los temas recurrentes en el Libro de Génesis es la rivalidad y la hostilidad entre hermanos. Esta historia se relata cuatro veces, cada vez más extensamente: entre Caín y Ével, Itzjak e Ishmael, Iaakov y Esav y Iosef y sus hermanos.

En estas narrativas hay un patrón identificable, que se ve mejor en la forma en que terminó cada episodio. La historia de Caín y Ével terminó con un asesinato, fratricidio. Itzjak e Ishmael a pesar de separarse, se encuentran en el funeral de Abraham. Evidentemente hubo una reconciliación entre ellos, aunque esto sólo puede deducirse entre líneas (y escrito en el Midrash), no del texto directo. Iaakov y Esav se encontraron, se abrazaron y cada uno siguió su camino. Iosef y sus hermanos se reconciliaron y vivieron juntos en paz. Iosef les proveyó alimentos, tierra y protección.

Génesis nos cuenta una historia de grandes consecuencias. La fraternidad, una de las palabras claves de la revolución francesa, no es algo simple ni sencillo. A menudo involucra conflictos y confrontaciones. Sin embargo, lentamente los hermanos pueden aprender que hay otra manera de relacionarse. Génesis termina con este mensaje. Pero ese no es el fin de la historia.

El drama tiene un quinto acto: la relación entre Moshé y Aharón. Aquí, por primera vez, no hay ninguna alusión a la rivalidad entre los hermanos (4). Los hermanos trabajan juntos desde el comienzo de la misión de llevar a los israelitas a la libertad. Ellos se dirigen juntos al pueblo. Enfrentan juntos al faraón. Efectúan juntos señales y maravillas. Comparten juntos el liderazgo del pueblo en el desierto. Por primera vez, los hermanos funcionan como un equipo, cada uno con dones diferentes, con diferentes talentos y distintos roles, pero sin hostilidad. Cada uno complementa al otro.

Esta sociedad aparece constantemente en la narrativa. Pero hay ciertos momentos en los que se subraya. La primera vez tiene lugar en el pasaje que hemos citado. Dios le dice a Moshé que Aharón: "Ya salió para recibirte y su corazón se alegrará al verte". ¡Qué diferencia con los tensos encuentros entre los hermanos en Génesis! Podríamos haber pensado que Aharón tenía muchas razones para no alegrarse al ver regresar a Moshé. Los hermanos no crecieron juntos. Moshé fue adoptado por la hija del faraón y lo criaron en el palacio real egipcio, mientras que Aharón permaneció con los israelitas. Tampoco estuvieron juntos durante los sufrimientos de los israelitas. Moshé, temiendo por su vida después de matar a un capataz egipcio, había huido a Midián.

Además, Moshé era el hermano menor de Aharón, y a pesar de eso él se convertiría en el líder del pueblo. En el pasado, cada vez que el hermano menor tomaba algo que el mayor creía que le pertenecía a él, había envidia y animosidad. Sin embargo, Dios le aseguró a Moshé: "Cuando Aharon te vea, se alegrará". Y así fue:

Dios le dijo a Aharón: "Vé al encuentro de Moshé en el desierto". Fue y lo encontró en la montaña de Dios y lo besó. (Éxodo 4:27)

La segunda y fascinante clave se encuentra en un extraño pasaje que relata la descendencia de Moshé y de Aharón:

Y Amram tomó por esposa a la hermana de su padre, Iojeved, quien dio a luz a Aharón y a Moshé. Los años de la vida de Amram fueron 137 años… Estos son los mismos Aharón y Moshé a quienes Dios dijo: "Saquen a los hijos de Israel de la tierra de Egipto según sus legiones". Ellos son los que hablaron al faraón, rey de Egipto, para sacar a los hijos de Israel de Egipto, ellos son los mismos Moshé y Aharón. (Éxodo 6:20, 26-27)

La repetición de la frase "son los mismos" es enfática incluso en la traducción. Mucho más cuando prestamos atención a dos peculiaridades del texto. La primera es que las frases a pesar de que a primera vista parecen idénticas, de hecho colocan los nombres de los hermanos en diferente orden. La primera vez dice "Aharón y Moshé" y la segunda vez "Moshé y Aharón" (5). Todavía más sorprendente es una rareza gramatical de la frase. En ambas frases se usa la tercera persona del singular. Literalmente deberíamos traducirlo como "Él era Aharón y Moshé"; "él era Moshé y Aharón". El texto debería decir "ellos", sobre todo porque en medio del pasaje se utiliza el pronombre "ellos": "ellos fueron los que hablaron con el faraón".

La implicancia obvia es que eran como un solo individuo. No había jerarquía entre ellos: a veces aparece primero el nombre de Aharón y a veces el de Moshé. Hay un Midrash maravilloso que confirma esta idea. Basado en el versículo de Salmos (85:11): "La bondad y la verdad se encuentran, la justicia y la paz se besan".

La bondad, esto se refiere a Aharón. La verdad, se refiere a Moshé. La justicia, se refiere a Moshé. La paz se refiere a Aharón (6).

El Midrash trae pruebas textuales de cada una de estas identificaciones, pero es posible entenderlas de inmediato. Moshé y Aharón eran muy diferentes en temperamento y en sus roles. Moshé era el hombre de la verdad, Aharón era el hombre de la paz. Sin verdad, no puede haber una visión para inspirar a una nación. Pero sin paz interna, no hay una nación a la cual se pueda inspirar. Aharón y Moshé, ambos eran necesarios. Sus roles estaban en una tensión creativa. Sin embargo, ellos trabajaban mano a mano, respetando el don distintivo del otro. Como sigue diciendo el Midrash:

"Y él lo besó" [los hermanos se besaron al encontrarse] – Esto implica que cada uno se alegró de la grandeza del otro (7).

Un último Midrash completa la imagen al referirse a la parashá de esta semana y a las prendas del Gran Sacerdote, especialmente al peto con los Urim y Tumim:

"Su corazón se alegrará al verte" – Que el corazón que se alegra ante la grandeza de su hermano pueda lucir los Urim y Tumim (8).

Los Urim y Tumim era una clase de oráculo, que llevaba el Gran Sacerdote sobre su pecho. Ellos transmitían inspiración Divina y guiaban al pueblo, una especie de equivalente sacerdotal de la palabra divina que llegaba a los profetas (9). Precisamente el hecho de que Aharón no tuviera envidia de su hermano menor sino que se alegrara de su grandeza, hizo que fuera digno de ser el Gran Sacerdote. Así fue que, medida por medida, tal como Aharón dio lugar a que su hermano menor liderara al pueblo, así también la Torá hizo lugar para el liderazgo de Aharón. Por eso Aharón es el héroe de la parashat Tetzavé: por una vez, no es opacado por la imagen de Moshé.

"¿Quién es honorable?", pregunta Ben Zoma. "El que honra a los demás" (10). Aharón honró a su hermano menor. Por eso en esta parashá se le dice a Moshé (sin mencionar su nombre, sólo de forma implícita): "Haz prendas sagradas para tu hermano Aharón, para gloria y esplendor" (Éxodo 28:2). Hasta el día de hoy, el cohen es honrado siendo el primero que es llamado a la lectura de la Torá; la Torá que Moshé, el hermano menor de Aharón, entregó al pueblo judío.

La historia de Aharón y Moshé, el quinto acto en el drama bíblico de la fraternidad, es donde finalmente esta llega a su máxima altura. Y este es sin duda el significado del Salmo 133, con su referencia explícita a Aharón y sus prendas sagradas: "¡Qué bueno y qué placentero es cuando los hermanos viven unidos! Es como el valioso aceite derramado sobre la cabeza, corriendo por la barba de Aharón, hasta el cuello de sus prendas". Gracias a Aharón, y al honor que él manifestó a Moshé, finalmente los hermanos aprendieron a vivir juntos en unidad.

Shabat Shalom


NOTAS

  1. Ver el ensayo "Sacerdotes y profetas", página 219.
  2. Zevajim 102a
  3. Rav Iaakov ben Asher, comentario del Baal HaTurim sobre Éxodo 27:20
  4. Algunos se desarrollaron más tarde (ver Números, capítulo 12), pero se resolvieron gracias a la humildad de Moshé.
  5. "Esto enseña que eran equivalentes" (Tosefta, Kritot).
  6. Shemot Rabá 5:10
  7. Ibid., ad loc.
  8. Ibid. 3:17
  9. De acuerdo con el Rambán, consistía de letras que conformaban el nombre o nombres Divinos, algunas de las cuales se iluminaban en los momentos claves, componiendo un mensaje que el Gran Sacerdote debía descifrar.
  10. Avot 4:1



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