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La madre de Thomas Edison: el poder de las palabras

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30/01/2022 | por Rav Efrem Goldberg

Las palabras pueden ser armas que disminuyen y destruyen, o pueden ser herramientas e instrumentos que crean, alientan e inspiran.

Cuentan que un día, cuando Thomas Edison era pequeño, volvió de la escuela y le dio un papel a su madre. Le dijo: "Mamá, mi maestro me dio este papel y me dijo que sólo tú puedes leerlo. ¿Qué es lo que dice?"

Se le llenaron los ojos de lágrimas mientras leyó la carta en voz alta para el niño: "Su hijo es un genio. Esta escuela es demasiado pequeña para él y no cuenta con maestros suficientemente buenos para enseñarle. Por favor, enséñele usted misma".

Muchos años después la madre falleció y Edison se convirtió en uno de los grandes inventores del siglo. Al revisar un armario, encontró la carta de su maestro. La abrió y descubrió el verdadero mensaje que estaba escrito en esa hoja: "Su hijo es mentalmente deficiente. No podemos permitir que siga asistiendo a nuestra escuela. Queda expulsado".

Edison escribió en su diario: "Thomas A. Edison era un niño mentalmente deficiente cuya madre lo convirtió en el genio del siglo".

"Thomas A. Edison era un niño mentalmente deficiente cuya madre lo convirtió en el genio del siglo".

Si bien es posible que los detalles de esta historia no sean exactos, en verdad quedó documentado que Edison fue considerado por su maestro "mentalmente retrasado e improductivo", y él decidió que no podía permanecer en la escuela. Su madre se convirtió en su principal defensora, y sólo gracias a su aliento constante y sus palabras cálidas, Thomas Edisoin se convirtió en un gran inventor.

Hace un tiempo escribí sobre la campeona olímpica Penny Oleksiak, cuya maestra le dijo que dejara de nadar y se concentrara en la escuela. Penny ignoró esa voz negativa y se convirtió en una campeona olímpica, y yo alenté a todos a silenciar en nuestras cabezas la voz de la duda. El artículo resonó en muchos que se identificaron con sentimientos y pensamientos debilitantes de dudas sobre sí mismos, pero también tocó una cuerda en otros que me contaron sus propias historias de cómo superaron comentarios dolorosos e insensibles de personas influyentes en sus vidas. Quiero compartir uno de ellos (con permiso de quien lo escribió):

Rabino:

Su artículo sobre la nadadora olímpica me hizo llorar. En la escuela secundaria, mi hija fue colocada en la "clase de los tontos". Ella no era tonta en absoluto. Mi hija enfrentó algunos problemas de salud y después de graduarse pasó una cirugía en un famoso instituito de Miami. Nadie le creyó. Ni un miembro del equipo docente. Debido a una dificultad médica no era capaz de sobresalir. Ella incluso llevó a la escuela una carta del médico. ¡Imagínelo!

En pocas palabras: su consejero vocacional no envió sus documentos a la universidad que ella había elegido. Le dijeron que sólo la aceptarían en un colegio comunitario. Pero mi hija luchó mucho para que enviaran su solicitud. Bueno, finalmente entró a la universidad. Ella trabajó con Hilel para implementar un programa increíble.

Adelantemos un poco más: mi hija se graduó con honores. Soy una persona muy reservada respecto a mis hijos y sus increíbles logros, pero tengo que contarle que fue aceptada a una universidad de alto prestigio. Si no fuera tan reservada, probablemente se lo gritaría a aquellos docentes que no creyeron en ella ni le creyeron lo que decía. Ella nunca olvidará la experiencia, porque tuvo profundas consecuencias. Pero espero que eso la impulse a tener éxito.

Gracias por sacar este tema a la luz

En proverbios leemos que "la muerte y la vida dependen de la lengua" (18:21). Recibimos el don extraordinario de comunicarnos y expresar nuestras ideas, pensamientos y sentimientos. El poder del habla no es sólo un regalo, es una responsabilidad impresionante. Las palaras pueden ser armas que disminuyen y destruyen o pueden ser herramientas e instrumentos que crean, alientan e inspiran.

Los maestros, los padres, todos tenemos que recordar que usar palabras que lastiman puede crear heridas y dolor que perdura y que provoca más daño que un golpe físico. Pero lo opuesto también es cierto. Los elogios, el aliento, expresar fe y confianza en alguien puede darle la autoestima que necesita para salir adelante y triunfar.

Cada día interactuamos con toda clase de personas. ¿Rebajamos a las personas, las hacemos sentir pequeñas e insignificantes y las llenamos de dudas o les hablamos de una forma que las alienta, incrementa su confianza y mejora su día?

La elección está en nuestras manos.



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