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Los beneficios espirituales de un susto médico

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05/09/2022 | por Rav Adam Jacobs

No desperdicies la oportunidad de crecimiento espiritual que ofrece una crisis de salud.

Un susto médico

"Deja que la dificultad te transforme. Y lo hará. En mi experiencia, sólo necesitamos aprender a no escapar de ella". Pema Chodron

Hace algunas semanas, estaba con mi hija en una tienda de insumos de arte. No me había estado sintiendo muy bien y un poco antes había notado como latidos anormales al lado izquierdo de mi pecho. "Probablemente no es nada", pensé, aunque en verdad esa noche debería haberme quedado en casa.

Extrañamente, comencé a sentirme cada vez más mareado mientras analizábamos cartulinas, masa para modelar y otros materiales artísticos. "Esto se está poniendo feo", pensé. "Mejor voy a ir al baño antes de que me desmaye y mi hija se asuste".

Pero en cambio le dije que estaba "un poco mareado" y que teníamos que irnos.

Mientras (irresponsablemente) manejaba de vuelta hacia casa, le envié un mensaje de texto a mi esposa pidiéndole que tuviera una ambulancia esperándome cuando llegáramos. Luego supe que estaba experimentando algo llamado 'presíncope', lo cual es una manera elegante de decir que estaba a punto de perder la conciencia (o por lo menos sentir eso). Los paramédicos revisaron mis signos vitales y me dijeron que considerando lo que estaba sucediendo, era una buena idea ir a la sala de emergencias.

Nunca antes había estado en una ambulancia y puedo decir que fue una experiencia extraña (esas luces y sirenas se suponía que eran para otras personas, no para mí). Al observar mi casa y mi familia retroceder en la distancia, pensé que tal vez estaba sufriendo un episodio cardíaco y esa podía ser la última vez que los viera.

Este fue uno de los momentos más aleccionadores de mi vida. Todo fue muy desagradable, y aunque los médicos no pudieron encontrar ningún problema y lo atribuyeron a una deshidratación, aprendí algunas cosas sobre los (potenciales) beneficios de esta clase de desafíos.

 

Un momento de extrema claridad

En momentos difíciles, hay una aguda bifurcación mental entre lo que es esencial y lo que no lo es. ¿Quién piensa en un buen pollo frito o una película divertida que vio recientemente cuando enfrenta una grave crisis de salud? Uno comprende muy pronto (mejor dicho, recuerda) que hay muy pocas cosas que realmente son importantes y que la mayoría de las cosas que nos obsesionan a diario son sólo tonterías.

Tener esto en mente en nuestras vidas ordinarias, sin necesidad de una crisis, es uno de los mayores desafíos de la humanidad y por eso brinda los más significativos dividendos a aquellos que lo logran. Me parece que los desafíos más serios que enfrentamos son los proverbiales "llamados de atención". Son una oportunidad de sacudir el polvo, quebrar la calcificación emocional y recalibrar la trayectoria de nuestras vidas.

Descorporización

La mayoría de las tradiciones espirituales tienen conciencia de que existe una correlación entre la reducción de preponderancia que le damos al cuerpo y un elevado sentido de trascendencia. El objetivo final de los ayunos, la meditación e incluso cosas como los tanques de aislamiento sensorial, es disminuir temporalmente la fuerza y la influencia de nuestro ser físico, permitiendo que se expanda nuestro ser interior (lo que algunos llaman 'el alma').

Presté atención al hecho de que en un estado de crisis, no hay ningún deseo de cosas físicas. No tenía apetito, no deseaba salir a caminar, que me hicieran un masaje ni disfrutar de un buen café… nada. La mente está exclusivamente fijada en procesar lo que está ocurriendo y el efecto que eso puede tener en "las cosas que realmente importan".

No hay otra dirección

Suelen decir que no hay ateos en las trincheras. Yo no creo que sea así. Sin embargo, creo que hay relativamente pocos. Yo obviamente no soy ateo, pero incluso como teísta, en esta situación, me pareció mucho más natural, fácil y obvio pedir ayuda más allá de los médicos y el equipo, a la Máxima Fuente.

Hay un punto en el cual uno comprende que la naturaleza de la realidad física es incompleta: no tiene ningún poder inherente para ayudar. A pesar de sus habilidades y buenas intenciones, los médicos sólo hacen conjeturas y son falibles. Las pruebas y los procedimientos que usan por lo general son efectivos, pero no son infalibles.

En esos momentos, podemos comprender que nuestra confianza en las cosas corporales está fuera de lugar y que hay una sabiduría y una energía que guía silenciosamente todo lo que ocurre. Esta sabiduría es la dirección a la que debemos dirigir nuestras súplicas y la única esperanza verdadera para salvarnos de la crisis.

Si lo permitimos, el efecto de todo este proceso es volvernos más espirituales. Y aunque es muy poco agradable, en este sentido, la crisis es una bendición.



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