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Por qué somos incapaces de percibir la verdadera realidad

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30/11/2022 | por Rav Mordejai Becher

¿Acaso la realidad está determinada sólo por lo que detectan nuestros sentidos y entienden nuestras mentes o, en realidad, va más allá de lo que podemos percibir?

Los griegos tenían ciertos ideales de belleza que dependen de las medidas específicas de la estructura facial de una persona. Por ejemplo, cuanto más agudo es el ángulo formado entre la nariz y la frente, más feo es el individuo; cuanto más obtuso es el ángulo, más bello (un estándar reflejado en las esculturas clásicas griegas (1). Hay quienes intentaron definir a la mujer más hermosa del mundo como aquella cuyos "ojos, cejas, nariz, labios, barbilla, mandíbula y forma facial se acercan más a la idea griega de la perfección (2)". La sociedad occidental, sucesora de la cultura griega, expresa en su lenguaje algo de esta actitud.

En algunos idiomas, como el inglés, la palabra "rostro" (face), está relacionada con las palabras "fachada" y "superficial"(3), que indican que la esencia del rostro es una realidad exterior. En contraste, la palabra hebrea para rostro es panim, que se escribe con las mismas letras que pnim, que significa 'interior'. El pensamiento judío considera que el rostro es la parte del cuerpo que revela el interior. El rostro expresa el aspecto espiritual, el interior y el alma de la persona (4). De hecho, hay una enseñanza espiritual que nos dice que no deberíamos mirar el rostro de una persona malvada (5), incluso si ese rostro tuviera los ángulos y las proporciones ideales.

El pensamiento judío considera que el rostro es la parte del cuerpo que revela el interior. Expresa el aspecto espiritual, interior, y el alma de la persona.

Esta diferencia en la actitud se basa en un conflicto filosófico y cultural más profundo. ¿Cuál es la definición de la realidad? ¿Acaso la realidad está determinada sólo por lo que detectan nuestros sentidos y entienden nuestras mentes o, en realidad, va más allá de lo que podemos percibir? La tradición judía sostiene que la realidad va mucho más allá de lo que podemos detectar, comprender y hasta imaginar. Najmánides escribe que este fue nuestro principal desacuerdo con los antiguos filósofos griegos. "[Nuestra creencia es diferente a] la griega [Aristóteles], que negaba todo lo que era incapaz de entender. Él y sus estudiantes eran lo suficientemente arrogantes como para creer que todo lo que no comprendían no era cierto" (6).

El judaísmo considera que el mundo físico es un reflejo y una manifestación de una realidad espiritual más profunda, y entiende que el Creador de este universo está más allá de los confines del tiempo y del espacio, por lo que también está más allá de nuestra capacidad de entender y conocer. Como lo definió un hombre sabio en una ocasión: "Para conocer a Dios realmente, tendrías que ser Él" (7). Un cabalista contemporáneo describió la espiritualidad y el misticismo como el "estudio de la realidad absoluta". En contraste, la ciencia es el estudio de una realidad parcial. Quizás esta perspectiva sea una de las razones por las que los judíos sentimos intuitivamente la necesidad de cubrir nuestra cabeza (8). La presencia de algo que cubre la cabeza es una forma de decir que el intelecto puede alcanzar una cierta altura pero que siempre habrá un techo.

Foto: Unsplash.com, Lucrezia Carnelos

En un nivel más amplio, el judaísmo se enfrenta a la filosofía actual conocida como el fisicalismo, que consiste en la creencia de que lo único que existe es la materia, negando la existencia de lo inmaterial o espiritual. Una expresión de este fisicalismo es la afirmación de que la conciencia humana no tiene nada de especial, sino que, como lo expresó Francis Crick, las personas "no son más que el comportamiento de un gran conjunto de terminaciones nerviosas y sus moléculas asociadas" (9).

Esta creencia tiene muchas implicaciones: La conciencia no existe, tampoco el libre albedrío, la existencia fuera del cuerpo es imposible y no hay razón para confiar en el cerebro. Como lo dijo J.B. Haldane: "Si mis procesos mentales están determinados completamente por los átomos de mi cerebro, no tengo razón para creer que mis creencias sean verdaderas, por lo que tampoco tengo razón para creer que mi cerebro esté compuesto por átomos" (10).

Además de las implicaciones que trajimos sobre el fisicalismo, también es un poco arrogante afirmar que sólo lo material existe, ya que ni siquiera entendemos ni conocemos todo el mundo material. De acuerdo a la NASA: "Se desconoce más de lo que se conoce. Sabemos la cantidad de energía oscura que hay porque afecta la expansión del universo. Más allá de eso, todo es un verdadero misterio. Pero es un misterio importante. Resulta ser que aproximadamente el 68% del universo es energía oscura. La materia oscura suma alrededor del 27%. El resto (todo lo que hay en la tierra, todo lo que se puede observar con los instrumentos que poseemos, toda la materia normal) conforma menos del 5% del universo" (11).

Un maestro de ciencia que tuve comenzó su cátedra un semestre dibujando el siguiente diagrama en la pizarra, ilustrando esta idea "gráficamente".

El judaísmo entiende que el mundo físico es un reflejo y una manifestación de una realidad espiritual más profunda, y también que el Creador de este universo está más allá de los confines del tiempo y del espacio.

El alma humana es producto de la realidad espiritual (12), no de la material, y fue descrita como "una parte de Dios" (13). Entonces, el alma anhela la trascendencia y el apego a su fuente. Este deseo se manifiesta en formas positivas, como el arte, la filosofía, la espiritualidad y la búsqueda de sentido, pero también en formas negativas, como el escape de la realidad a través de las drogas y el alcohol. En un cierto grado, en este mundo el alma está en una suerte de "exilio" (14), limitada por el tiempo y el espacio, sólo percibe a través de los sentidos y está sujeta a las leyes físicas y a las necesidades del cuerpo (15).

Un objetivo central del judaísmo es vivir con la conciencia de que la realidad física no es todo lo que existe, y que debemos conectar nuestra alma a la realidad espiritual, trascendente. Las prácticas del judaísmo, las mitzvot, utilizan el tiempo, el espacio y a la persona misma, para que la persona trascienda el tiempo, el espacio y se trascienda también a sí misma, y de esta manera se conecte a la realidad espiritual que está detrás de todo lo que vemos.


Notas:

1 Stephen Jay Gould, Bully for Brontosaurus, Norton Paperback, New York, 1992. Cap. 15.

2 The Economic Times, 17 de octubre de 2019. Basado en medidas realizadas por el Dr. Julian De Silva, un cirujano cosmético facial londinense.

3 Oxford English Dictionary, "face"

4 Rav Itzjak Hutner, Pajad Itzjak, Shabat, Maamar 1, Cap. 2, párrafo 8.

5 Talmud Bablí, Meguilá 28a

6 Najmánides, Comentario a la Torá, Levítico 16:8

7 Citado por Rav Yosef Albo, Séfer haikarim, Maamar 2, Cap. 31

8 Maimónides, La guía de los perplejos, 3:52

9 Francis Crick, The Astonishing Hypothesis

10 J.B. Haldane, Possible Worlds (1927), "When I am Dead" - https://www.oxfordreference.com/

11 https://science.nasa.gov/astrophysics/focus-areas/what-is-dark-energy - visto el 5/15/22

12 Ver Tania, Parte I, Cap. 2, en base al versículo de Yov citado posteriormente

13 Yob 31:2

14 Rav Schneur Zalman de Liadi, Torá or, parashat Nóaj

15 Zóhar, parashat Mishpatim 94b


Imagen destacada: Unsplash.com, Luca Iaconelli




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