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Tener una vida impregnada de alegría y significado

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30/01/2022 | por Slovie Jungreis-Wolff

En estos tiempos difíciles, encontremos la alegría de estar vivos.

Incluso en estos días repletos de ansiedad, podemos usar esta época para descubrir y construir músculos que nunca supimos que teníamos. La resiliencia y la fuerza esperan ser reveladas. Podemos encontrar la alegría de estar vivos. Eso no llega con tratamientos de spa ni con una vida libre de estrés, sino al vivir una vida impregnada de alegría y significado.

Aquí hay dos pasos para hacerlo posible.

Vive la vida con significado

Algunas personas piensan que tenemos que donar miles de dólares o construir una aldea para tener una vida con gran significado. Eso no es verdad. Una vida significativa implica que mi presencia aquí marca una diferencia. Yo vivo con un sentido de propósito.

Pregúntate: ¿De qué manera el mundo es mejor porque yo estoy aquí? ¿Los ojos de quién hice brillar?

Cuando piensas en tu legado, ¿qué viene a tu mente? No se trata de riqueza financiera o de hacer algo que sacuda al mundo, sino del regalo espiritual y emocional que le doy a las personas que forman parte de mi vida.

Las palabras que decimos, la forma en que vivimos, la esperanza que mantenemos viva, todo eso se convierte en el legado de nuestra vida. Hasta el día de hoy recuerdo a mi padre diciéndome en las situaciones difíciles: “Sheifale (cariño), no tienes que escuchar todo. No tienes que ver todo. Dios te dio dos orejas para que las cosas entren por una y salgan por la otra. Y dos ojos para que abras uno y cierres el otro”. Mi padre me enseñó cómo seguir adelante.

Cierro mis ojos y puedo escuchar la voz de mi madre cuando yo estaba asustada: “¡Reza! Dios escucha cada palabra. Las puertas de las lágrimas nunca están cerradas”. El libro de Salmos de mi madre me da fuerza, sus páginas empapadas en lágrimas dan testimonio de su vida.

Estos mensajes se convierten en el legado de un padre; una de las tantas interacciones diarias. El regalo permanece a pesar del paso del tiempo, guiándonos.

Cada uno tiene la oportunidad de crear su propio legado. Una frase, una sonrisa, una mano buscando a otra, incluso una llamada semanal a una persona que se siente sola. Los pequeños actos de bondad esparcen nuestra magia por el mundo. Nuestra huella digital espiritual deja nuestra marca permanente y da color al planeta. Creamos una vida significativa a través de los pequeños momentos que tocan los corazones y las almas de otros. Esto podemos hacerlo incluso durante la pandemia; especialmente durante la pandemia.

Conéctate a lo positivo

La naturaleza humana es verse atraída hacia lo negativo. Prestamos atención a las manchas, las frustraciones, aquello que nos molesta. Estamos rodeados de noticias que nos hacen sentir deprimidos y temer a lo desconocido.

Si queremos ser más positivos, comencemos por apagar la alimentación constante de noticias y redes sociales que encienden la ansiedad. Deja de revisar tu teléfono cada cinco minutos. Fija cada día un momento para revisar tu aparato, y después no prestes atención a las historias que te debilitan. La preocupación y el miedo nunca nos animan.

Trabajar sobre nosotros mismos para ser menos críticos limpia el lente de nuestra vida y nos trae mayor alegría. Es agotador estar constantemente enojado. Recuerda, nada crece en tierra árida. Las interacciones negativas cultivan relaciones negativas.

Conectarse a lo positivo significa reconocer los momentos en que las cosas van bien. Piensa en todas las bendiciones que tienes pero que das por obvias. Los amigos, la familia, el tiempo que pasas con tus seres queridos. Recolecta buenos recuerdos en tu mente. Recurre a ellos para nutrir tu alma, especialmente cuando te sientes deprimido. Las reflexiones felices nos llevan a un lugar de alegría. Piensa en momentos en que te sentiste motivado, personas en tu vida que te llenaron de su espíritu. Estos son tus abrazos desde Arriba que te hacen saber que eres querido y cuidado.

Descubre la amistad. No las redes sociales, sino un verdadero amigo, alguien que ya puede estar en tu vida, como un miembro de tu familia o alguien que has conocido "desde siempre" pero has olvidado valorar, y da de ti mismo y de tu tiempo. La soledad es tóxica.

Liberarnos de una perspectiva negativa requiere mucho trabajo, pero nos cambia la vida. Empieza por un paso simple. Busca cada día una persona a quien decirle "gracias". Tu pareja, un padre, un hijo, un amigo, un vecino, un desconocido, cuando lo empiezas a pensar no tiene fin. Comprenderás cuánto bien has pasado por alto. Muéstrame una persona agradecida y te mostraré una persona feliz.

Hay mucho que no podemos entender durante estos tiempos difíciles. Pero aún así podemos apuntar a llegar a un lugar de mayor significado, alegría y positivismo que nos sostendrá.




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