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Un héroe común y corriente: Zanis Lipke de Letonia

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30/06/2022 | por Menucha Chana Levin

Con valentía y coraje moral, un obrero del puerto de Riga arriesgó su vida para salvar a judíos de Letonia.

Algunos héroes del Holocausto fueron personas comunes y corrientes, como Zanis (Janis) Lipke, un obrero portuario. Él nació en el 1900 y dejó la escuela después de tercer grado, pero hablaba ruso y alemán además de su letón nativo. Era un hombre ingenioso que aprovechó sus habilidades interpersonales y su amor por la aventura en su heroico futuro.

Su padre, un soldado, había muerto en batalla durante la Primera Guerra Mundial. También Zanis se convirtió en soldado de un regimiento de artillería antes de regresar a Riga en 1920. Entonces conoció y se casó con Johanna Novicka y se convirtieron en padres de una hija, Aina, y dos varones, Zigfrid y Alfred.

Entre 1926 y 1940, Zanis trabajó como obrero en el puerto de Riga. Era muy trabajador, pero comenzó a dedicarse al contrabando para complementar sus escasos ingresos y lo arrestaron. Más tarde se unió al movimiento clandestino de izquierda, que ayudaba a ocultar a los demócratas socialistas y comunistas en almacenes y bodegas de los barcos para salvarlos de la persecución del gobierno. Esto fue un presagio de sus arriesgadas aventuras para salvar vidas.

La familia Lipke antes de la guerra

Él compró un bote que muy pronto fue confiscado por el ejército alemán cuando invadieron Letonia en 1941. A diferencia de muchos de sus compatriotas que dieron la bienvenida a los alemanes y con gusto les señalaron las casas de familias judías, Zanis estaba espantado por las redadas en las que capturaban a los judíos, por la forma en que les disparaban en las calles o los ejecutaban en los bosques. Más de 30.000 judíos de Letonia fueron asesinados, la mayoría de ellos niños, mujeres y ancianos. El gueto era un espectáculo espantoso, repleto de cadáveres.

"Mi padre y yo estábamos parados frente al alambre de púa que rodeaba el gueto. Yo tenía ocho años", recuerda Zigfrid, el hijo menor de Zanis."Siempre recuerdo que la voz de mi padre comenzó a temblar y me dijo: 'Nunca debes olvidar esto, hijo'. Su rostro estaba cubierto de lágrimas".

Zanis decidió hacer algo contra la crueldad nazi y salvar a tantos judíos como le fuera posible. Se capacitó como contratista de la Lufwaffe (la fuerza aérea alemana) y comenzó a trabajar en los depósitos cerca del gueto de Riga, donde también trabajaban los prisioneros judíos. Gracias a sus habilidades interpersonales, Zanis se ganó rápidamente la confianza de sus superiores. Lo colocaron a cargo del transporte de los judíos hacia y desde el trabajo, e implementó su plan para salvar vidas al firmar su nombre en un registro bajo el número de personas que regresaban al gueto cada noche.

Riga, Letonia, durante el Holocausto.

La primera persona que Zanis rescató fue Jaim Smolyanski, un amigo de los Lipke que vivía con su familia en el gueto. Durante los primeros meses de existencia del gueto, cuando la seguridad era menos estricta, Zanis logró salvar a muchos judíos de esta forma y también envió alimentos y medicinas para aquellos que seguían dentro el gueto.

A medida que el Holocausto se volvía más fuerte, a Zanis le resultó más difícil salvar a los obreros. Un día los nazis detuvieron a Zanis y lo acusaron de rescatar judíos, pero gracias a sus amigos en la fuerza aérea, fue liberado. En vez de sentirse intimidado por la experiencia, Zanis estaba ahora todavía más decidido a continuar con sus esfuerzos de rescate.

Su esposa Johana y su hijo mayor, Alfred, escondieron a muchas personas en su propio hogar, proveyéndoles alimento, una radio, armas y municiones. Zanis y su asistente construyeron un búnker subterráneo debajo del granero cuando se volvió demasiado arriesgado esconder a siete personas más en su casa.

A pesar del terrible peligro, los amigos y conocidos de Zanis también se involucraron en el rescate. Ellos encontraron contactos sumamente confiables que estaban dispuestos a proveer refugio en casas de campo y sótanos en Riga. Entendiendo las debilidades humanas, Zanis sobornaba a guardias y policías con dinero, cigarrillos o alcohol, o los distraía con una charla amistosa. Su habilidad para hablar alemán fluidamente y su coraje innato lo ayudaron a superar situaciones sumamente peligrosas.

Janis Lipke (D) con su esposa Johana y sus hijos, 1957

En el otoño de 1943, los nazis comenzaron a liquidar los guetos. Una noche Zanis llegó con un camión y ayudó a un médico a escapar por un agujero en la cerca del gueto. Junto con su leal asistente, Karl Jankowsky, Zanis robó un auto nazi que tenía armas, municiones, explosivos y documentos que permitían viajar.

Más tarde ese mismo año, Zanis fue transferido a un nuevo puesto que le permitía viajar solo por Letonia, lo que le dio acceso a crear una red con otros albergues subterráneos.

En octubre de 1944, el ejército ruso llegó a Riga. Dos meses más tarde, una gran sección de Letonia fue liberada de los alemanes y colocada bajo el control del Ejército Rojo. Entonces Zanis trabajó en los garajes del ministerio de gestión forestal, pero su vida todavía no estaba libre de problemas. Poco después de terminar la guerra, lo convocaron al temible cuartel general de la NKVD (la policía secreta rusa) y lo interrogaron respecto al servicio de su hijo Alfred en el servicio auxiliar del ejército alemán. Los comunistas también buscaban el oro y los diamantes que suponían que habían escondido, y se negaban a creer que Zanis hubiera salvado judíos sin ningún motivo egoísta.

Alfred Lipke

Finalmente Zanis perdió la paciencia y le dijo al oficial que lo interrogaba que los comunistas eran matones, no mejores que los alemanes. "La única diferencia es que los nazis disparaban a la gente mirándola a los ojos mientras los comunistas lo hacen subrepticiamente, por la espalda, lo cual es todavía más despreciable", exclamó.

Zanis supuso que no lo perdonarían por su audacia, pero sorprendentemente lo liberaron y no volvieron a interrogarlo.

Él y su esposa Johanna fueron reconocidos por Yad Vashem como Justos de las Naciones en el año 1966 por salvar la vida de unos 40 judíos en Riga, entre el centenar que lograron sobrevivir la guerra.

Aunque el gobierno comunista de Letonia trató de impedir que los Lipke viajaran a Israel para aceptar su premio, el ingenioso Zanis logró llegar y recibir el honor que merecían.

Él insistió que lo que había hecho era simplemente cumplir con la obligación de todo ser humano. Si le preguntaban cuántas personas había salvado, simplemente respondía: "Nunca los conté. Salvé a todos los que podía salvar. No los contaba".

Hay muchas especulaciones respecto a la motivación de Zanis. ¿Actuó debido a su profundo desprecio hacia los ocupantes alemanes o por su naturaleza aventurera y traviesa? Otros lo consideran un ser humano excepcionalmente bueno.

El búnker subterráneo

Luego de varios infartos, Zanis falleció el 14 de mayo de 1987. Como muchos de los Justos de las Naciones, que con heroísmo arriesgaron sus vidas para salvar a otras personas, él vivió una larga vida, 87 años. Los judíos que quedaban en Letonia llegaron a honrarlo en su funeral.

Hoy, el hogar de Zanis es un museo en una pequeña calle sin salida alejada del río y de la calle principal. El memorial Lipke es el museo oculto de Riga, símbolo de su existencia previa. En el patio está el búnker subterráneo construido por Zanis que sirvió como escondite para los judíos que eran rescatados del gueto. Entre ocho y doce personas utilizaron como refugio ese hoyo de 3x3 metros, a menudo durante largos períodos de tiempo.

Zanis y Johanna Lipke, después de su boda.

Increíblemente, los alemanes nunca encontraron este refugio. Zanis nunca fue atrapado y sus asistentes nunca fueron traicionados. El arquitecto diseñó el edificio gris sin ventanas, para que el pasaje por el túnel no revele el tamaño del museo. En el nivel del sótano contiene un búnker de concreto en su tamaño original con nueve camas cuchetas. Los visitantes no pueden entrar al búnker, pero pueden observarlo desde el ático, captando el oscuro, húmedo y estrecho espacio que albergaba a sus asustados residentes. Al nivel del ático, varias vitrinas muestran la historia de la familia Lipke y de las personas valientes que los ayudaron.

En el 2020, el director de cine de Letonia Davis Simanis, hizo un maravilloso documental llamado "The mover", sobre Zanis Lipke.

"Cuando se trata de números, uno piensa en personas famosas que salvaron a miles de judíos, como Oskar Schindler", reflexionó Simanis. "Ya fuera que contaran con ciertas habilidades o que trabajaran en el campo diplomático o político, eso fue en su beneficio. Pero en el caso de Zanis, tenemos una persona que no contaba con ningún medio ni base para salvar a los judíos… No era nadie importante, no ocupaba ningún cargo. Sólo tenía a su familia y algunos pocos amigos para que lo ayudaran, además de su tremendo coraje. El mensaje de la película es humanizar el heroísmo".



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