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En vez de quejarte, expresa lo que en verdad deseas

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22/01/2023 | por Guila Ross

Existe una forma productiva de abordar los problemas y al mismo tiempo mejorar la relación.

“¡Estoy muy frustrada!”, se desahogó Jackie. “Cada vez que salgo con mi esposo, siempre soy yo quien lo planea todo. ¿Acaso no puede planear él algo especial, aunque sea para mi cumpleaños o para nuestro aniversario? Cada vez que saco el tema me dice: 'Pero tú eres muy buena en eso. Yo confío en lo que tú decidas’".

Todos experimentamos momentos en que nuestro cónyuge, un compañero de trabajo o un amigo hacen algo que nos molesta, y no estamos seguros si debemos decir algo o es mejor mordernos la lengua. Quedarse callado no siempre es la respuesta adecuada, ya que eso permite que se acumulen problemas y eventualmente puede provocar resentimiento.

Hay una forma productiva de abordar los problemas y al mismo tiempo mejorar la relación.

Frases que comienzan con: “Me encantaría…”

Escondido bajo una queja hay un deseo no cumplido. Por ejemplo, cuando me quejo: “¡Nunca pones las cosas en su lugar!”, por debajo está el deseo de tener un espacio ordenado o de encontrar las cosas con mayor facilidad.

A nadie le gusta escuchar quejas. En cambio, busca qué hay por debajo de la queja para entender qué es lo que en verdad quieres y luego expresa ese deseo de una forma positiva, utilizando frases al estilo de "Me encantaría…"

Por ejemplo: “Me encantaría poder encontrar las llaves del carro con mayor facilidad, ¿cómo podemos hacerlo?”. En vez de ser una queja negativa, esto abre la puerta a otras posibilidades. A veces, cuando pensamos en lo que queremos, podemos pensar en el cómo. Tu deseo es poder encontrar las llaves del carro. ¿Qué pasaría si tu esposo te dijera: “Voy a comprarte un rastreador de llaves para que siempre puedas encontrar tus llaves de inmediato”? ¡Tu deseo se cumpliría!

No hay lugar para la palabra “Tú”

Es importante mencionar que no hay lugar para decir “tú” cuando se trata de un deseo puro. Por ejemplo, decir: “Me encantaría que tú pusieras las llaves en su lugar”, es sólo una demanda para la otra persona. Cuando la palabra “tú” aparece en la formulación del deseo, aún no hemos llegado a la raíz de aquel deseo. ¿Cuál es la meta final de lo que queremos?

Cuando decimos: “Me encantaría que dejaras el teléfono a un lado cuando hablamos”, ¿cuál es el deseo que eso expresa? ¿Qué recibiré si la otra persona deja el teléfono? El deseo es que quiero sentirme valorada o que vale la pena escuchar lo que digo. Por lo tanto, el deseo es: “Me encantaría sentirme valorada”.

Regresando a Jackie, si ella explorara el deseo puro detrás de su queja, entendería que lo que desea no es sólo que su esposo planifique la cita. ¿Estaría realmente satisfecha si su esposo le pidiera a su secretaria que reserve algún lugar para los dos? El deseo de Jackie es sentirse especial, sentirse amada.

¿Acaso esto significa que cuando expresamos nuestro deseo recibiremos lo que queremos?

Incluso si expresamos nuestro deseo real y no nos referimos sólo a la situación específica que queremos resolver, eso no necesariamente significa que recibiremos lo que queremos. Tenemos que estar abiertos a la forma en que se cumplirá ese deseo. En el ejemplo de Jackie, ella primero identificó que su deseo en realidad era sentirse valorada y no sólo que su esposo planificara las citas. Entonces comenzó a ver las cosas que su esposo hacía por ella, porque en realidad la valoraba, como cuando ofreció cuidar a los niños para que ella pudiera tener un poco de tiempo para sí misma y cuando a veces le traía de sorpresa su café favorito.

Jackie pudo cambiar las cosas en su relación al identificar su deseo subyacente y explicarle a su esposo cómo le gustaría sentirse valorada. Una vez que ella realizó esos pasos prácticos, pudo ver que él sí la valoraba en las pequeñas cosas que hacía por ella.

Esta es una herramienta poderosa: identificar tu deseo subyacente y expresarlo con una frase inspiradora de “me encantaría”, sin incluir la palabra "tú". Pruébalo y ve como tu deseo puede llegar a ser cumplido.


Algunas de las ideas de este articulo están basadas en Laura Doyle



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