Pogromos, en el pasado y en la actualidad

22/10/2023

5 min de lectura

Como inmigrante judía de Irán a los Estados Unidos, la primera vez que encontré la palabra "pogromo" fue en el libro "La noche", de Elie Wiesel.

La primera vez que encontré la palabra pogromo fue cuando tenía 12 años y leí la desgarradora memoria "La noche", del escritor laudado con el premio Nobel, Elie Wiesel. El inglés todavía era un idioma nuevo para mí, porque acabábamos de emigrar a los Estados Unidos desde Irán. Tuve que buscar su significado.

Pogromo: aniquilación, baño de sangre, masacre, matanza.

Estaba horrorizada, disgustada, y mi corazón sangraba mientras leía el pequeño libro de una sola sentada. Es una historia que me ha acompañado durante casi 30 años. Y es una de las más profundas obras literarias que he leído.

En ese momento, ingenuamente creía que los judíos de Irán no habían experimentado tales atrocidades antes de la revolución islámica de 1978. Parte del problema era la falta de registro escrito o verbal de la historia de los judíos del Medio Oriente.

Desesperada por respuestas, y esperando obtener una visión de la historia de los judíos de Irán, comencé mi investigación.

Esto es lo que descubrí…

La peor persecución conocida de los judíos iraníes tuvo lugar durante el reinado de los safávidas. Se señala que bajo ningún otro imperio el odio a los judíos de Irán fue tan intenso y vil como durante ese período.

Los judíos de Tabriz fueron obligados a convertirse y enfrentaron masacres. Lo mismo ocurrió con los judíos de Shiraz, y más notablemente, con los judíos de Mashhad.

En 1909 los judíos de Kermanshah enfrentaron uno de estos mortales pogromos. Dicen que un jadid al islam, una 'persona recién convertida al islam', tenía un empleado que murió repentinamente por una insuficiencia cardíaca. Los antisemitas del pequeño pueblo comenzaron a correr el rumor de que este jadid había matado a su empleado para usar su sangre para preparar matzot para la próxima fiesta de Pésaj.

El rumor se difundió rápidamente por todo Kermanshah y llevó a un sangriento pogromo en el pueblo.

La multitud enfurecida entró al gueto judío como un tornado, tragándose y destruyendo a todos y a todo lo que se cruzaba en su camino. Aproximadamente 1.200 judíos quedaron sin hogares antes de que terminara el día. Los atacantes dejaron a su paso gente sin vivienda, devastación y muerte.

El líbelo de sangre de Shiraz

El líbelo de sangre de Shiraz tuvo lugar el 30 de octubre de 1910.

La historia cuenta que unos carroñeros al limpiar el pozo negro del gueto judío encontraron páginas del Corán. En Irán, la sentencia por destruir este libro sagrado es la muerte. Días más tarde, en el primer día de la festividad de Sucot, cuando varios hombres judíos regresaban de la sinagoga, vieron a una mujer con un velo que estaba parada cerca de sus casas con un paquete. Al verlos, la mujer arrojó el paquete al pozo negro (que estaba delante de la entrada de todas las casas judías) y escapó. Los judíos de inmediato sacaron el paquete del pozo negro y vieron que era una copia del Corán. Tras haber sido informado del incidente y temiendo una reacción violenta, el representante de la Alianza Israelita Universal se puso en contacto con el principal mullah de Shiraz, quien prometió ignorar la provocación y ayudarlos en caso de necesidad.

Al día siguiente, un vendedor del mercado dijo que su hija de cuatro años había desaparecido esa tarde en el gueto judío, donde la habían matado para obtener su sangre. Los rabinos de la ciudad juraron que no sabían nada sobre una niña de padres musulmanes que se hubiera perdido en el gueto y protestó contra la acusación. Les advirtieron a los judíos que si no encontraban a la niña hasta el día siguiente, el gueto sería atacado. Ese mismo día encontraron el cuerpo de una niña a un kilómetro de distancia de la ciudad, detrás de un palacio abandonado, a cien metros del cementerio judío. Algunos pensaron que era el cuerpo de la niña musulmana que había desaparecido y que había sido asesinada por los judíos. Posteriormente se descubrió que el cuerpo pertenecía a un niño judío que había muerto ocho días antes y que había sido desenterrado.

A la mañana siguiente, se reunió una multitud furiosa y violenta frente al palacio de gobierno. La gente acusaba a los judíos de matar a la niña y demandaban venganza. El gobernador ordenó a las tropas atacar a la "multitud". La turba se dirigió al gueto, y llegaron al mismo tiempo que los soldados. Estos, en contra de las órdenes que habían recibido, fueron los primeros en atacar a los judíos, dando al resto de la multitud la señal de que podían atacar. Asaltaron y robaron todo lo que tenía algún valor y que pudieran cargar, las casas fueron destruidas para buscar riquezas ocultas.

Mujeres y niños se unieron a los ataques. Las 260 casas que formaban la Mellah fueron destruidas. Arrancaron de las bisagras las puertas y las ventanas y muy pronto hubo grandes pilas de muebles rotos por todas las callejuelas de la Mellah. Hombres, mujeres y niños se despertaron de su sueño y observaron horrorizados cómo muchos eran golpeados con cualquier arma que encontraba la multitud enfurecida. Las mujeres rogaban por las vidas de sus maridos. Los niños se escondían debajo del chador de sus madres. Por todas las calles se oían gritos desesperados. La sangre de los inocentes fue derramada sobre los muros sucios del gueto, mezclada con tierra y tiñendo todo de un marrón oscuro. La masacre se extendió durante seis largas horas.

Una eternidad.

Como consecuencia del ataque, el gueto judío quedó completamente devastado, en ruinas. Las callejuelas repletas de basura parecían una zona de guerra. Los cadáveres yacían por todas partes. El llanto de mujeres y niños era desgarrador. Algunos estaban aturdidos, no podían creer lo que acababa de suceder.

Los pogromos formaban parte de la vida judía en Shiraz. Los registros de la Alianza Israelita afirman que cada año los fanáticos islámicos atacaban al barrio judío de Shiraz.

En Medio Oriente, Rusia y Europa, los judíos siempre han sido el blanco de la ira, el odio y la envidia de las comunidades en las cuales vivían, trabajaban y consideraban sus hogares. Pero en esas tierras eran extranjeros en una tierra ajena.

Un pogromo en Israel

Ningún judío, joven o anciano, hubiera podido imaginar que un pogromo tan letal podía llegar a tener lugar en Israel, la tierra del pueblo judío. Durante seis largas horas, los terroristas sedientos de sangre arrasaron las ciudades fronterizas con Gaza, masacraron a hombres, mujeres y niños, y se llevaron a 200 rehenes a Gaza. El derramamiento de sangre de Hamás quizás sea más desgarrador y espantoso que otros incidentes de terror que enfrentaron los judíos mizrajíes, ashkenazíes o sefaradíes desde el Holocausto. Es difícil imaginar que mis hijos crecerán en un mundo donde un Israel seguro ya no es una garantía. Hamás cruzó una línea que ningún judío, ningún ser humano con conciencia, olvidará.

Recordamos los pogromos del pasado y ahora vemos de primera mano lo que deben haber sido.

A lo largo de la historia judía, los judíos hemos enfrentado el odio y la persecución. Esta semana el mundo también vio qué es lo que nos permite seguir adelante: la unidad y la determinación de la nación judía. La avalancha de ayuda desde el exterior. Innumerables jóvenes se registraron para unirse a la guerra contra Hamás. Los restaurantes de Tel Aviv kasherizaron sus cocinas para poder preparar y enviar comida a los soldados. Las historias son infinitas. Nos dirijimos a Dios con nuestras plegarias sinceras, y también nos volvemos los unos a los otros con el corazón abierto, conmovidos pero unidos.

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