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¿Pueden enterrarme en un cementerio judío si tengo un tatuaje?

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22/05/2022 | por Rav Tzvi Gluckin

Obviamente que sí. Tener un tatuaje no evita que puedas ser enterrado en un cementerio judío.

Como la mayoría de las leyendas urbanas, es difícil saber cuál fue exactamente la fuente de este mito: Si tengo un tatuaje no pueden enterrarme en un cementerio judío. En un artículo del New York Times del 2008, afirmaron que el mito "probablemente comenzó porque un cementerio específico tenía una política en contra de los tatuajes. Los padres y abuelos judíos se enteraron y debido al disgusto que sentían por los tatuajes, lo presentaron como una doctrina bíblica".

El judaísmo no prohíbe tener un tatuaje. La prohibición se refiere específicamente al acto de hacerlo. Una vez que lo tienes, ya lo tienes. El judaísmo tiene toda clase de prohibiciones (tampoco están permitidos los sándwiches de jamón y las hamburguesas con queso), pero nadie piensa que esas cosas eviten un entierro judío.

Los tatuajes tienen mala publicidad, y probablemente sea porque son visibles y permanentes. Esto también debe enseñarnos una profunda lección. Sin importar lo que tú pienses sobre los tatuajes, el judaísmo tradicionalmente considera que es un error hacerse uno. La razón es espiritual y difícil de entender, y como ocurre con la mayoría de los errores, una vez que lo has hecho, ya no puedes hacer nada.

Pero esto no es del todo cierto.

En la mayoría de los casos, cuando cometes un error, esto no se convierte simplemente en algo del pasado. Tienes que seguir lidiando con él. Si dañaste a alguien, fuiste deshonesto o hiciste algo que en retrospectiva no fue demasiado agradable, necesitas arreglar lo que hiciste. La forma de crecer como persona es enfrentar las ramificaciones de los errores cometidos y enfrentar tus demonios.

A la mayoría de los errores es fácil ignorarlos. Pero esto no ocurre con un tatuaje.

La diferencia es que a la mayoría de los errores es fácil ignorarlos. Si no estás listo o interesado en enfrentarlos, puedes dejarlos de lado en el fondo de tu mente y olvidarte de ellos.

Pero esto no ocurre con un tatuaje. Está allí. Si en un momento posterior de tu vida te arrepientes de habértelo hecho, sacarlo es caro y doloroso. No desaparecerá por sí mismo. Literalmente tienes que lidiar con él.

Yo pienso que este es el punto. Con cualquier error que cometes, una vez que decides que fue un error (sin importar cuánto tiempo te lleve llegar a esa conclusión), enfrentarlo es un proceso difícil y doloroso.

El judaísmo tiene muchas prohibiciones más graves que hacerse un tatuaje, pero los tatuajes se distinguen porque sirven como un recordatorio: los problemas no se resuelven solos. Los problemas se resuelven cuando los reconoces y te esfuerzas por enfrentarlos.

De todos modos, incluso si te encantan tus tatuajes y piensas que esta lógica es complicada o extraña, el hecho de tener un tatuaje no impide que puedas ser enterrado en un cementerio judío.




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