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Coronando al Rey: 4 formas de prepararse para Rosh Hashaná

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21/09/2022 | por Rav Efrem Goldberg

Es posible que no estemos invitados personalmente a la coronación del Rey Carlos III, pero sí estamos invitados a una coronación infinitamente más prestigiosa: la coronación del Rey supremo en Rosh Hashaná.

Inmediatamente después del fallecimiento de su madre, el príncipe Carlos se convirtió en rey de Inglaterra y se pusieron en marcha las ruedas de la tradición para su ceremonia de coronación, aunque ésta no tendrá lugar hasta dentro de varios meses más.

La muerte de la reina Isabel y la transición de poder ha conmocionado no solo a los ciudadanos del Reino Unido, sino a miles de personas alrededor del mundo, y por ende, cabe preguntar, ¿cuál es el aspecto intrigante y cautivador acerca de la familia real que atrae tanto la atención de las personas?

La Dra. Donna Rockwell, psicóloga clínica que se especializa en celebridades y fama, sugiere que la respuesta es la estricta adherencia de la familia real a los rituales y la tradición. Explicó: "La vida, por naturaleza, es tumultuosa... la familia real representa el orden, la disciplina, la estabilidad y muestra una especie de calma en la comunicación entre ellos que reconforta fisiológicamente a una persona".

La Dra. Rockwell cree que la familia real representa un escape de un mundo inquietante: "Entonces, de la misma manera, creo que cuando un adulto siente una sensación de caos interior, es reconfortante, incluso neurológicamente hablando, poder observar algo de estructura”, dijo. "El universo es profundamente caótico, así que cada vez que podemos anclarnos y experimentar una sensación de orden y seguridad, en realidad, tendemos a relajarnos. Y eso activa el centro de recompensa del cerebro".

Si bien ninguno de nosotros será invitado a la coronación del Rey Carlos III, todos nosotros no solo estamos invitados, sino que se nos espera con entusiasmo en una coronación aún más grande y prestigiosa. La coronación del Rey supremo, el Rey de Reyes, que tendrá lugar en tan solo unos cuantos días en Rosh Hashaná.

En general asociamos a Rosh Hashaná con el ‘juicio’, pero la Torá misma nunca menciona este tema. Rosh Hashaná coincide con el día de la creación, pero no del mundo (el primer día de la creación), sino con la creación del hombre (el sexto día de la creación). Como dice el Majzor, “Zeh hayom tejilat maaseja”, ‘este es el día en que todo comenzó’.

¿Cómo conmemoramos entonces nuestro comienzo como seres humanos? La respuesta es: coronando anualmente a Dios como Rey y Soberano sobre nosotros, el mundo y todo lo que hay en él.

El Gaón de Vilna explica que el shofar en Rosh Hashaná cumple el mismo rol que las trompetas en la coronación de un rey, produciendo explosiones de alegría, celebración y lealtad.

Si la conexión con los rituales y la tradición de la realeza humana trae calma y consuelo, tanto más cuando coronamos y celebramos la Monarquía de Dios con nuestras ricas prácticas y costumbres y con ellas aceptamos el orden, la disciplina y la estabilidad que una vida de lealtad a Dios proporciona.

Rosh Hashaná tiene su propia majestuosidad y pompa. Cambiamos las cubiertas comunes de la Torá por cubiertas blancas y la cortina que se coloca sobre el arca de la sinagoga también es reemplazada por una cortina blanca, los sonidos reverberantes del shofar y las conmovedoras melodías tradicionales son nada menos que grandiosas, majestuosas y reales.

Aquí hay cuatro cosas que debemos tener en cuenta cuando nos presentemos para la Coronación del Rey de Reyes:

1. Miembro leal del Reino

Si bien una coronación se trata principalmente de establecer y celebrar a un monarca, ésta da paso a un período de evaluación y juicio. Después de la coronación, el monarca coronado hace un balance de su reino, evaluando el rol de cada integrante y de todo lo que hay en él. En Rosh Hashaná, todo el mundo se presenta ante el verdadero Rey para ser evaluado y considerado.

En preparación para la coronación, pregúntate si estás cumpliendo el propósito para el que fuiste creado. ¿Está viviendo una vida impulsada por la misión, promoviendo la visión y los valores del Rey? ¿Estás haciendo las contribuciones únicas que solo tú puedes hacer?

2. Mi Padre, Mi Rey

En nuestro caso, el Rey es también nuestro Padre. Mientras que la imagen de Dios como Monarca intimida e infunde temor y reverencia, la descripción de Él como “nuestro Padre” refleja Su amor, afecto y preocupación por nosotros. Si bien ambos aspectos son ciertos, nos referimos a Él primero como nuestro Padre, lo que refleja que somos bendecidos al sentir Su cercanía.

3. No te quedes dormido durante la coronación

La costumbre judía es no dormir la siesta durante Rosh Hashaná. En el Día de la Coronación deberíamos estar tan emocionados y regocijados, tan alegres y festivos que no tenemos interés ni tiempo para dormir. Pero lo que es más importante aún, ser parte de la realeza exige que “no nos durmamos en la vida”, es decir, que no la dejemos pasar y que no nos dejemos llevar por nuestros impulsos físicos.

En Rosh Hashaná debemos permanecer despiertos, plenamente conscientes y presentes, no solo físicamente, sino también espiritualmente.

4. Coronación y comunidad

La Dra. Rockwell señala que la realeza tiene la capacidad de hacernos sentir que “somos parte de una gran familia feliz”. Cuando nos conectamos y nos preocupamos por los demás miembros del Reino, honramos al Rey.

El Rey Shlomó enseñó (Proverbios 14:28) que la gloria del Rey se revela cuando las masas se unen en la aceptación de Su soberanía. Prepárate entonces para el Día de la Coronación conectándote con otros “súbditos” del Rey, mostrándoles preocupación, promoviendo un sentido de unidad y de un destino compartido.

En las plegarias de Rosh Hashaná recitamos: “Y de lejos oirán y vendrán, y te otorgarán la corona de la realeza”. La palabra ‘lejos’, afar en hebreo, puede ser una descripción geográfica o espiritual. Incluso si te sientes desconectado y lejano espiritualmente, la coronación es el momento de acercarte y reconectarte.

El sitio web de la familia real afirma que la ceremonia de coronación "se ha mantenido esencialmente igual durante mil años", por lo que podemos esperar que muchos de los mismos eventos de la coronación de la reina Isabel ocurran en la próxima coronación del rey Carlos, aunque más del 90% de la población actual no estaba viva para verlo.

En un mundo de actualizaciones y mejoras constantes, es importante recordar que lo nuevo no es necesariamente mejor y que hay tradiciones que están destinadas a permanecer sin cambios. Tenemos la suerte de ser herederos de una tradición excepcionalmente rica, que se remonta a mucho más de 1.000 años. Y si bien nuestra ceremonia de coronación también permanece sin cambios, cada uno de nosotros debe usar este tiempo para cambiar para mejor.



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