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Daat: El puente entre la idea y la realidad

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23/11/2008 | por Rav Shimon Leiberman

La tercera de las Diez Sefirot -- daat -- permite que los destellos de inspiración, una vez procesados, sean llevados a la realización.

Estamos ahora preparados para entender la tercera de las Diez Sefirot que guardan relación con el intelecto, Daat, el ‘Conocimiento’. Después de que tenemos el germen de la idea (Jojmá) y se ha desarrollado plenamente (Biná), ¿Qué otra cosa nos queda?

Para responder a esta pregunta, volvamos nuevamente a las Diez Sefirot. Explicamos que las Sefirot son un proceso que podría describirse como “la forma en que los actos de Dios se desarrollan en este mundo”. Por lo tanto las Sefirot pueden describirse como una “flecha” que apunta hacia el hecho actual que se materializará, siendo este último el resultado final del proceso. Daat es la herramienta del intelecto que nos pone “en marcha”.

Ilustremos este tema. Una persona llega a un campus universitario y habla de una idea que justo acaba de ocurrírsele, por ejemplo, el ‘comunismo’. (Los argumentos a continuación no pretenden promover una agenda política, sino que son sólo un ejemplo para ilustrar la idea). Para Gabriel, uno de los estudiantes que está escuchando, esta idea es un destello de inspiración, un concepto hasta ahora impensado, un mundo donde la gente trabaja para todos y comparte en lugar de competir. Esta es la etapa de Jojmá.

Gabriel debate y discute la idea. ¿Es justo? ¿Puede funcionar? ¿Cuáles son los detalles de dicha sociedad? Esta es la etapa de Biná.

Digamos ahora que él está enamorado de la idea y convencido de su lógica. ¿Se le puede pedir a él, en ese preciso momento y en ese preciso lugar, que se convierta instantáneamente en un revolucionario y mártir por la “causa”, y que esté dispuesto a dar su vida por ella? Probablemente no. Ahora bien, si los otros estudiantes lo presionan y le exigen una explicación de por qué no está dispuesto, él dirá: “Tranquilos, es sólo una idea”.

Supongamos ahora que pasa el tiempo y cada vez más personas están convencidas del comunismo. Las publicaciones de la comunidad intelectual circulan y aumentan rápidamente y se convierte en una idea, en cierto modo, establecida. entonces Gabriel decide que está listo para unirse al movimiento. ¿Qué ha cambiado? ¿Acaso él adquirió más conocimientos acerca de la idea?

No necesariamente. Lo que cambió es que la idea se convirtió en una “realidad concreta” en su mente en lugar de seguir siendo sólo un concepto abstracto. Esa es la etapa de Daat.

El “puente”

Sin Daat, no importa cuán profunda sea la idea y tampoco importa qué tan bien desarrollada esté a nivel lógico, simplemente no va a producirse un traspaso a la acción. Daat es lo que une el enorme espacio entre los conceptos abstractos y la realidad.

Analicemos la primera vez que se utiliza Daat en la Torá para demostrar esto. La Torá nos dice que Adam yadá ‘conoció’ (palabra que comparte su raíz con Daat) a Javá como una forma de referirse a la ‘intimidad sexual’. Pero no se trata de un mero eufemismo. Por el contrario, la expresión ‘conoció’ retrata con exactitud ese tipo de relación física. Ya que el matrimonio es un proceso en el que dos personas inicialmente comienzan a conocerse una a la otra. A medida que avanzan y crecen juntas, intelectual y emocionalmente, se crea un fuerte vínculo, pero su relación aún no se ha “concretizado” por así decir hasta la consumación del matrimonio. Ahora bien, cuando la unión se materializa en un acto físico, la Torá lo llama, con razón, Daat.

Ahora podemos comprender mejor porque el término daat se utiliza para describir a una persona cuyo conocimiento de Dios está en su máximo nivel, unido firmemente a lo Divino. El término connota una relación con Dios que es tan real como un trozo de materia que puede ser efectivamente sostenido en la mano.

Esta es la razón por la cual la palabra daat se utiliza para describir la conexión de un profeta con la Divinidad. Un profeta es mencionado como “Haskel ve-yodea Otí”, como alguien que ‘Me percibe y Me conoce’. (La palabra yodea comparte su raíz con daat).

En resumen, hemos explorado las primeras tres de las Diez Sefirot, que hemos descrito como las tres Sefirot del intelecto:

Jojmá es la ‘idea’, la forma inicial de un conjunto de datos sin procesar. La Cábala compara la Sefirá de Jojmá con un padre que siembra una semilla que contiene dentro de sí un código sin desarrollar, pero lleno de potencial.

Biná es la etapa donde se procesa y desarrolla un concepto, como una madre que toma la semilla, la nutre y le da forma.

Daat es el resultado concreto y sólido, es decir, el niño. Mientras él era un feto, no era parte del mundo real. Daat, entonces, es el “puente” hacia el mundo real.




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