Decirle sí a la vida

29/10/2023

3 min de lectura

Cómo nutrir la esperanza ante un futuro incierto.

El Shabat pasado, encendí un set adicional de velas por las mujeres judías que están cautivas y no pueden encender sus propias velas, y murmuré una plegaria, no de desesperación, sino de esperanza. No es que sea falsamente optimista respecto al futuro, pero sigo teniendo esperanza. Y hay una diferencia esencial entre optimismo y esperanza.

Como explica el profesor Arthur Brooks en "Building the Life You Want", los optimistas tienden a creer en un futuro mejor y a menudo se ven dolorosamente desilusionados cuando el mañana es tan difícil y desalentador como el hoy. Pero la esperanza es diferente, porque la esperanza implica que eliges ser proactivo y hacer lo que está a tu alcance para mejorar una situación, sin distorsionar la dolorosa realidad que enfrentas. En otras palabras, optimismo es creer que todo va a estar bien, y esperanza es creer que sin importar lo que ocurra, puedes hacer algo, aunque sea pequeño, para que algo mejore hoy, incluso si todo nunca vuelve a estar bien.

Optimismo es creer que todo va a estar bien. Esperanza es creer que sin importar lo que ocurra, puedes hacer algo, aunque sea pequeño, para que algo mejore hoy, incluso si todo nunca vuelve a estar bien.

Sin importar si naturalmente eres optimista o pesimista, la esperanza es una cualidad sobre la cual puedes trabajar, más allá de tus tendencias individuales. Aquí hay tres preguntas que puedes formularte para enfrentar la ansiedad respecto al futuro.

1. ¿Qué puedo hacer hoy para mejorar la situación?

En esta época de intenso caos e incertidumbre, a veces entender qué puedes hacer el día de hoy puede resultar abrumador. Algunos días puede que necesites preguntarte a ti mismo qué puedes hacer en la próxima hora, o en el siguiente minuto, que pueda ayudar. Cuando no sabes qué hacer, elige un acto pequeño, específico, que esté fácilmente a tu alcance. Tal vez sea un acto inesperado de bondad hacia un extraño. Quizás sonreír o elogiar a alguien que lo necesita. Siempre hay algo que puedes hacer ahora mismo, sin importar cuán insignificante parezca, para que las cosas mejoren.

2. ¿Qué es seguro en mi vida?

Cuando tanto el presente como el futuro son impredecibles y aterradores, puede parecer que no hay nada consistente en tu vida, Pero hay partes de tu vida en las que aún puedes confiar. Haz una lista de aquellas cosas y personas de tu vida que son fuentes confiables de apoyo. Incluye hábitos y rutinas saludables que te ayudan a controlar en qué te enfocas cada día. Lo que crees y cómo eliges responder a los desafíos está bajo tu control. Enfocarte en lo que está bajo tu control fortalece tu capacidad de tener esperanzas independientemente de las circunstancias.

3. ¿Qué lección estoy aprendiendo ahora y cómo puedo aplicarla en el futuro?

Tanto la conmoción como la turbulencia de las últimas semanas nos llevaron a muchos a reconsiderar algunas de nuestras elecciones y la dirección de nuestras vidas. ¿Qué estás aprendiendo sobre ti mismo a partir de lo que está sucediendo? ¿Cómo puedes utilizar esas lecciones para dar forma a tus metas y elecciones futuras? El trauma y la incertidumbre sobre el futuro pueden llevarte a reconsiderar tus prioridades y quizás a reflexionar sobre tu verdadera identidad. ¿Quién eres y qué representas? ¿Por qué estás dispuesto a morir? Y, lo más importante: ¿por qué estás dispuesto a vivir?

Continuamente me asombra la fuerza de la esperanza que el pueblo judío tiene cada día mientras enfrentamos juntos este futuro incierto. En dos días, nuestra comunidad recaudó más de 100.000 dólares para comprar equipamiento necesario para los soldados del ejército de Israel. Nuestro rabino subió a un avión el sábado pasado con todos los suministros y los entregó personalmente en decenas de bases militares por todo Israel.

Mi tía envió dinero para comprar alimentos a una mujer de Jerusalem que recibió en su casa a una familia del sur que debió irse de su hogar. Mi hija en Israel se ofreció como salvavidas voluntaria en Jerusalem para niños del sur en una piscina privada que una familia puso a disposición de todos los niños que quisieran ir a nadar.

Una de las imágenes de esperanza más poderosas que vi la semana pasada fue el Halel musical al que asistió mi hija en Rosh Jodesh con familias del sur que actualmente se encuentran alojadas en Jerusalem. La sección de hombres estaba medio vacía, ya que la mayoría de los hombres fueron asesinados, secuestrados o están sirviendo en el ejército. Pero la sección femenina estaba llena. Repleta de lágrimas y plegarias, de canciones y esperanza.

Eso me recordó algo que escribió el autor y sobreviviente del Holocausto, Viktor Frankl, en su libro "A pesar de todo, decir sí a la vida". Frankl recuerda que en el campo de concentración de Buchenwald, sus compañeros entonaban una canción con las siguientes palabras: "Todavía queremos decir sí a la vida. No sabemos qué nos depara el futuro, pero de todos modos decimos sí a la vida".

Continuamos luchando contra el espantoso antisemitismo que nos rodea, y continuamos de luto por todas las valiosas vidas perdidas, pero seguimos diciendo sí a la vida a pesar de todo. Nunca perderemos la esperanza y nunca dejaremos de construir un futuro mejor. El pueblo judío seguirá adelante. Hoy, mañana y siempre. Am Israel Jai.

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