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Un atleta galardonado que sobrevivió a Bergen Belsen y a las Olimpiadas de Múnich

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02/08/2022 | por Sara Pachter

El profesor Shaúl Ladany le muestra al mundo que nada es inalcanzable.

El profesor Shaúl Ladany no sólo sobrevivió al campo de concentración de Bergen Belsen, sino que también escapó milagrosamente del ataque terrorista en la Olimpiada de Múnich en 1972.

El octogenario también es un atleta que bate récords y un estimado profesor de la Universidad Ben Gurión en el departamento de ingeniería y gestión industrial.

Al completar el medio maratón en las Macabiadas en Israel

Él atribuye gran parte de su éxito a sus experiencias en el Holocausto.

"Todo el tiempo tenía hambre. Recuerdo que había dos cercos, uno de alambre de púa y una cerca electrificada. Había unos tres metros de distancia entre los dos cercos. Comenzó a crecer una planta de tomates. Recuerdo que vi esa pequeña planta verde de tomates… Crecía cada vez más y su color comenzó a cambiar. Pasó de verde a amarillo y luego se volvió un poco más rojo. Mis ojos saltaban de sus órbitas del anhelo de llegar a ese tomate inaccesible".

En retrospectiva, Ladany cree que subliminalmente fijó como su misión en la vida probar que, con voluntad, nada es inalcanzable.

"Para sobrevivir el Holocausto, uno precisaba una serie de eventos favorables. Como resultado de esos golpes de suerte, yo puedo probarle al mundo y a mí mismo que NADA es inalcanzable".

Por ejemplo: hace unas semanas, a los 86 años, completó el Medio Maratón de las Macabiadas en 4 horas y 27 minutos.

Él compitió dos veces en los Juegos Olímpicos representado a Israel, en 1968 en la Olimpiada de México y en 1972 en Múnich. En 1972 quebró un récord mundial para las 50 millas de marcha rápida. Él recibió la medalla Pierre de Coubertin, el premio más prestigioso del comité olímpico que se otorga a atletas que demuestran un increíble espíritu deportista en las Olimpiadas.

En 1972, el profesor Ladany quebró el récord mundial para 50 millas de marcha rápida

En Múnich, el compañero de habitación de Shaúl lo despertó y le dijo que un miembro del equipo en el otro departamento había sido asesinado y lo arrojaron hacia afuera. Los terroristas todavía estaban dentro el primer departamento del equipo israelí cuando Shaúl y otro compañero escaparon por detrás. Ellos tuvieron que cruzar un campo abierto, a plena vista de los terroristas.

Él alertó a las autoridades sobre el ataque, que trágicamente terminó con la muerte de 11 israelíes. Ladany y otros 4 sobrevivieron.

Las paredes de su casa no sólo están repletas de trofeos y premios de competencias deportivas, sino también académicos.

Él es el director del departamento de ingeniería industrial y profesor emérito de la Universidad Ben Gurión. También recibió el premio Ben Gurión por sus logros en la vida.

Aprender a soportar la incomodidad

Para Ladany, el Holocausto generó gran parte de la motivación que cultivó en sí mismo para tener una vida repleta de éxitos en muchos campos, incluyendo el académico.

"Me enseñó a poder vivir con la incomodidad… Estar en medio de una carrera no es la sensación más placentera. Tienes que esforzarte. Dado que yo había experimentado desafíos durante el Holocausto, sabía cómo enfrentarme con la incomodidad".

El profesor Ladany también adopta el lema de Vince Lombardi: "Los ganadores nunca abandonan y los que abandonan nunca ganan". Él internalizó esta lección y cuando comienza algo, siempre lo concluye.

Oculto en un monasterio

Su familia escapó a Budapest, pero muy pronto comprendieron que tampoco allí estaban a salvo. Sus padres tomaron la dolorosa pero necesaria decisión de ocultar a sus hijos en un monasterio, donde les dieron refugio.

"Mi padre me llevó hasta el portón de entrada, me abrazó y tocó la campana. El sacerdote abrió la puerta y no preguntó nada. Me dejó entrar y cerró el portón detrás de mí".

A los 8 años, Ladany se vio obligado a ocultar su identidad judía para poder sobrevivir.

"En el monasterio temía por mi vida. Siempre sentía el trauma porque sabía que si alguien llegaba a detectar que era judío, me matarían".

En los momentos del rezo, era obvio que Ladany no conocía los servicios, Con inteligencia, él respondió que no estaba familiarizado con las plegarias católicas porque era protestante.

Hoy, Ladany siente alivio y orgullo de no tener que ocultar su identidad judía. Él viaja por todo el globo y habla con jóvenes y ancianos sobre la fuerza de la motivación. Él alienta al mundo a no olvidar nunca lo que cree que es la clave para ser capaces de vivir en paz y democracia.



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