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Guerra en Ucrania: Un reporte de la comunidad judía

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27/02/2022 | por Yvette Alt Miller

Nadie te enseña qué debes hacer en una guerra. La rabanit Miriam Moskovitz comparte qué es lo que ocurre en este momento en medio de la guerra en Ucrania.

"Comenzaron a bombardear a las 5 de la madrugada", explicó Miriam Moskovitz desde Járkov, la segunda ciudad de Ucrania, el jueves 24 de febrero, el día que las tropas rusas entraron a Ucrania.

"En este momento no podemos ir a ninguna parte. En la carretera a Járkov hay combates. La frontera con Rusia está a sólo 40 minutos en auto. La otra frontera (con Polonia, al oeste de Ucrania), está a unas 15 o 16 horas de viaje en coche".

Construir una comunidad en Ucrania

Miriam y su esposo, Rav Moshé Moskovitz, viven en Járkov desde hace más de 30 años. Moshé es originario de Caracas, Venezuela, y Miriam de Sydney, Australia. Ellos fueron enviados a Ucrania por el Rebe de Luvabitch, Rav Menajem M. Schneerson, en 1990, para ayudar a reconstruir la vida judía en el área. En ese momento, vivían en Ucrania aproximadamente medio millón de judíos. Después de largas décadas de gobierno comunista, cuando la vida judía fue brutalmente reprimida, los judíos estaban ansiosos por comenzar a practicar nuevamente su religión y aprender más.

A medida que Rusia reunía tropas en la frontera de Ucrania, pocas personas pensaron que realmente llegarían a invadir el país.

Los Moscovitz se encontraron entre las primeras familias de Jabad Luvabitch que llegaron a la ex Unión Soviética después de su disolución. Ellos llegaron con su hijo de ocho meses y encontraron una cálida comunidad de judíos. "Cuando llegué ese primer Rosh Hashaná con un shofar, la gente nunca antes había visto uno", explicó Rabí Moshé Moskovitz a AishLatino,com, mientras las luchas tienen lugar fuera de su hogar. Los judíos ucranianos que ellos encontraron habían arriesgado sus vidas y su manutención para celebrar Pésaj, pero otras festividades y costumbres judías eran más difíciles de observar.

Rav Moshé y Miriam Moskovitz

Eso comenzó a cambiar cuando los Moskovitz establecieron una sinagoga en Járkov. Los judíos comenzaron a asistir primero en Shabat. "Poco a poco comenzaron a venir, y las cosas comenzaron a crecer", recuerda Rav Moskovitz.

En 1992, abrieron la escuela Or Avner, que hoy cuenta con más 400 alumnos. La familia Moskovitz creció junto con las instituciones de la comunidad judía que iban construyendo en Járkov. Allí tuvieron otros once hijos. Su hijo mayor ya está casado, tiene cuatro hijos y también es Rabino en Járkov.

Una situación tensa

Durante las últimas semanas, Rusia fue reuniendo tropas en la frontera de Ucrania, pero pocas personas creyeron que realmente llegarían a invadir el país. "Nadie creyó que en verdad empezaría una guerra", explicó Rav Moshé Moskovitz. "La gente siguió su vida habitual". Muchos judíos ucranianos se mudaron a Israel a lo largo de los años. "Israel está en el fondo de la mente de cada persona. Todos saben que pueden irse allí si la situación política deteriora", señaló Rav Moskovitz. Pero pocos judíos partieron en las últimas semanas. "Pensaban que Rusia no iba a atacar".

Un baile en el casamiento de sus hijos, el mes pasado en Járkov.

De hecho, mientras las tropas rusas seguían reuniéndose en la frontera, la familia Moskovitz estaba ocupada pensando en la boda de su hija Braja, que tuvo lugar en la Sinagoga Coral de Járkov el 26 de enero del 2022. El nuevo esposo de Braja es israelí, pero Braja quería casarse en la ciudad donde nació y creció. Algunos huéspedes manifestaron su preocupación respecto a viajar a Ucrania cuando Rusia amenazaba con comenzar la guerra, y algunos de los que debían participar en la boda, casi cancelan su presencia, pero la boda tuvo lugar con 500 invitados. Los Moskovitz alquilaron un estadio de fútbol cerrado para la fiesta. Incluso el alcalde de Járkov, Igor terekhov asistió al bello evento.

La guerra estalló

El estado anímico en Ucrania cambió abruptamente el jueves 24 de febrero, cuando las fuerzas rusas atacaron a Ucrania en diversos frentes. El bombardeo incesante despertó a Miriam y a su familia a las 5 de la mañana. Su hijo levantó a sus hijos y corrió a la casa de Miriam y de Moshé, porque ellos tienen un sótano. Pensaron que allí estarían más seguros durante el bombardeo. "Estuvimos todo el día en el sótano", explicó Miriam, mientras los combates continuaban fuera de Járkov.

"Ayer celebramos 30 años de la inauguración de nuestra escuela", recordó Miriam. Al día siguiente, las fuerzas rusas entraron a Ucrania, y enviaron un mensaje avisando que la escuela se había cancelado. "Ayer celebramos en la escuela. Nunca hubiera soñado que hoy estaríamos en los refugios",.

"Estuvieron bombardeando todo el día a unos pocos kilómetros de distancia… Están tratando e entrar a Járkov. El ejército está luchando con fuerza", explicó Miriam en nuestra llamada telefónica, a pesar de la estática que impedía la comunicación.

Protegerse en la sinagoga

El jueves a la mañana, mientras los proyectiles estallaban fuera de la ciudad, Rav Moskovitz fue a la sinagoga, esperando encontrarla desierta ya que todo el mundo se quedaría en sus hogares para protegerse. Él pensó que buscaría su tefilín y rezaría la plegaria matutina en su hogar. Pero se sorprendió al encontrar en el edificio a unas 30 personas, y se quedó para estar con ellos. Una persona mayor de la sinagoga le preguntó a Rav Moskovitz qué hacía allí en vez de que darse a salvo en su hogar. Rav Moskovitz le respondió que estaba exactamente donde deseaba estar en ese momento, en su sinagoga, con su congregación.

Después del servicio de plegarias matutino, algunas personas temieron salir de la sinagoga. Llegaron más judíos y por la noche, aproximadamente 50 judíos se estaban refugiando en la sinagoga de Járkov. La situación en Járkov es crítica, afirma Miriam. Todas las luces de la calle se apagaron. Miriam salió de su sótano para ir a visitar la sinagoga y vio una comunidad aterrada por el ataque constante.

La sinagoga en Járkok

Muchos sienten que es más seguro estar con otros judíos durante los ataques. "Algunas personas piensan que habrá una evacuación, no van a quedar olvidados en la sinagoga", señala Miriam. "No tenemos camas para las decenas de personas que están llegando, pero por el momento tenemos calidez, luz y comida, y eso es lo que ofrecemos a todos los que están aquí".

Muchos judíos locales llamaron a Moshé para pedir su guía y consejo. Miriam le pidió a su hija de 16 años que dirigiera los teléfonos, haciendo una lista de todos los que llamaran y desearan ser evacuados.

Antes de Shabat, los Moscovitz y otros 10 rabinos de Jabad que viven en Járkov y sus familias, planeaban distribuir cientos de cajas de Shabat con jalá y otras necesidades a familia locales.

Ella y su esposo estaban considerando la posibilidad de comer las comidas de Shabat en la sinagoga. Mientras ella cocinaba para Shabat, los proyectiles estallaban a poca distancia. Miriam no estaba segura si podrían llegar a comer lo que estaba preparando.

Unidad judía

Por lo general, Miriam dicta una clase los jueves a la noche, y la semana pasada no fue una excepción., "Decidí que a pesar de que mi cabeza no estaba completamente focalizada, iba a mantener el cronograma de la clase". En una noche típica, alrededor de 30 mujeres asisten de forma personal y otras 15 o20 participan por Zoom. La noche de la invasión, la clase tuvo lugar por Zoom, con un alto grado de asistencia. Las mujeres se conectaron no sólo desde Járkov sino también desde otros rincones de Ucrania e incluso desde Israel.

Niños tocan instrumentos musicales durante la celebración de Janucá en la Sinagoga Coral de Járkov.

Las mujeres comenzaron recitando Salmos en hebreo y en ruso. Luego Miriam habló sobre la porción de la Torá de la semana, que describe cómo toda la nación de Israel se unió con un propósito común: construir el Tabernáculo en el desierto. El tema de la unidad judía nunca había sido más adecuado. Miriam habló sobre "la importancia de unirnos y amar a cada judío… Dije que es maravilloso que todos nos estuviéramos uniendo y que los judíos de todo el mundo estaban rezando por nosotros".

Justo antes de Shabat

Volví a hablar con Miriam el viernes, justo antes de Shabat, y la situación era todavía más tensa. "La gente nos llama todo el tiempo, preguntándonos si deben partir", explicó. Dado que la frontera con Polobnia queda a 15 horas de viaje, ella sugirió que la gente debe quedarse en sus hogares y buscar refugio en donde están.

"El jueves tuvimos una noche tranquila", pero el viernes trajo una renovación de la lucha. "En este mismo momento cayeron tres misiles", dijo por teléfono. Todos sus nietos siguen refugiados en el sótano de su casa, y ella trata de aliviar su espíritu. "Es el mes de Adar y los judíos nos preparamos para celebrar muy pronto Purim. Mis nietos dan vueltas con sus disfraces de Purim… Estamos tratando de mantenerlos de buen estado anímico".

guerra en UcraniaLa Sinagoga Coral de Járkov

Rav Moskovitz preparó la sinagoga para Shabat. Cincuenta personas durmieron en el edificio. Él se aseguró que allí hubiera comida para Shabart y habló con la gente, tratando de calmar sus nervios. "Esperamos tener un Shabat tranquilo", dijo Miriam.

Ella también tiene un pedido para la gente de todo el mundo: "Valoramos las plegarias de cada persona. Dado que todos los judíos somos mutuamente responsables los unos por los otros, cualquiera que pueda hacer otro buen acto, encender velas de Shabat o los hombres ponerse tefilín, todo eso ayuda a construir nuestras fuerzas".

En la noche del sábado

Cuando terminó el Shabat, volví a escribirle a Miriam. En Járkov era la media noche y no esperé que me respondiera de inmediato. Sólo deseaba que supiera que pensaba en ella y que esperaba que estuviera a salvo. A las 4 de la madrugada de Ucrania, Miriam me envió un largo mensaje. Lo copio a continuación., Que ella y todos en Ucrania estén a salvo y que pronto reine la paz.

Dicen que uno no debe llorar en Shabat. Pero este Shabat fracasé tres veces.

La primera vez, fue en la noche del viernes, cuando logré llegar a la sinagoga. Después de las plegarias, bajamos para hacer Kidush con las personas que fueron suficientemente valientes como para llegar, y con todos los que están viviendo en la sinagoga desde que comenzó la guerra. Después del Kidush comenzamos a cantar: "Nyet nyet nikovo", una melodía rusa que dice que no hay nadie a quien debamos temer fuera de Hashem.

La segunda vez que no logré contenerme, fue en la mañana de Shabat, cuando dijimos la bendición por el nuevo mes de adar y dijimos: "Mi sheasá nisim laaboteinu- Quien hizo milagros por nuestros antepasados". Nuevamente se me llenaron los ojos de lágrimas. También nosotros necesitamos milagros…

La tercera vez fue después de la plegaria. Tenemos una bella tradición: el presidente de nuestra comunidad, Alexander Kaganovsky, bendice a quienes cumplen años o tienen algún evento especial en nuestra comunidad. Hoy, él pidió que todos estuvieran en silencio y dijo: "Rav Moshé, quiero decirle en nombre de todos en nuestra comunidad, que deseamos agradecer a todos sus shlujim (emisarios) que se quedaron a nuestro lado. Ahora vemos que todo lo que dijo durante todos estos años respecto a que son una parte inseparable de la comunidad, es cierto". Él concluyó con un bello y gran abrazo.

Otra cosa bella que pasó en Shabat es que no teníamos nuestros teléfonos y no podíamos revisar las noticias. Recibimos cientos de WhatsApp y mensajes de email de personas de todo el mundo, todos preocupados y rezando por nosotros, que querían saber cómo estábamos. Nuestras pobres familias en todo el mundo, que querían estar seguras de que estábamos a salvo. Pero en Shabat, cuando encendimos las velas dejamos los teléfonos de lado y rezamos pidiendo que haya paz en todas partes.

Hay tres momentos que me gustaría compartir, que obviamente no pude capturar:

El primer momento bello tuvo lugar después de la comida de Shabat en nuestro hogar, con mi familia y mis nietos. Todos se pusieron disfraces de Purim, hicieron un sketch y bailaron. Mi hija Malka me explicó después de su alegre baile que ella sabía por qué todos dormimos juntos en el sótano, que es nuestro refugio. "En la época de Purim, Hamán dijo que los judíos estaban dispersos y desunidos… por esto ahora tenemos que dormir todos juntos, para mostrar que somos uno solo".

Otro momento especial tuvo lugar durante la plegaria de Musaf. Mi hijo, Iosi, estaba rezando. Cuando él comenzó a cantar: "Hu Elokeinu" (Él es nuestro Dios= escuchamos muy fuerte el bombardeo que tenía lugar en las afueras de Járkov, porque trataban de entrar a la ciudad. Mientras él cantaba, escuchamos los "bum", la plegaria cada vez era más fuerte, para poder ahogar los estallidos. Definitivamente, fue una plegaria inolvidable.

Entonces tuvimos en el sótano una increíble comida de Shabat. No hacían falta palabras ni decir nada inspirador. Todos juntos, más de 100 personas sentadas en el sótano de la sinagoga que en este momento funciona como nuestro refugio, incluyendo a quienes estuvieron durmiendo en la sinagoga durante los últimos días, se unieron en canto. Es difícil elegir sólo un momento de todas las horas que compartimos juntos… El hombre de Kramatorsk, que huyó a Járkov en el 2014, agradeciéndonos por quedarnos y rezando para que la comunidad siga fortaleciéndose… y todos cantando de la mano "hine matov" (qué bueno es estar todos juntos)… y la ovación para los cocineros que se mudaron a la sinagoga para estar disponibles 24/7 para alimentar a todos los que lleguen… desde los refugiados de Donetsk con sus hijos hasta el anciano que está muy asustado para quedarse solo en el quinto piso.

Momentos especiales, y definitivamente un Shabat que no olvidaremos. Un Shabat repleto de fe, unidad y muchísima esperanza por los buenos tiempos que vendrán. Shavua Tov.


Ver también: Los judíos de Ucrania enfrentan un peligro doble




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