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La Reina Isabel II y los judíos

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09/09/2022 | por Yvette Alt Miller

4 datos poco conocidos sobre la Reina Isabel II y su relación con los judíos.

Ha fallecido la Reina Isabel II, la monarca con más años de servicio en la historia de Gran Bretaña.

En el año 2016, cuando la Reina cumplió 90 años, Rav Jonathan Sacks zt"l, el Gran Rabino de Gran Bretaña que fue nombrado lord por la Reina Isabel II, habló en nombre de muchos al decir que "el respeto que ella ha manifestado por todas las religiones ha enriquecido nuestras vidas".

Rav Ephraim Mirvis, el actual Gran Rabino del Reino Unido, dijo que "Isabel apreciaba mucho a las comunidades judías en los países sobre los que reinaba".

Aquí hay 4 datos poco conocidos sobre la Reina Isabel y su relación con los judíos.

1. Su suegra salvó judíos durante el Holocausto

La princesa Alicia nació en 1885 en el castillo de Windsor y era la bisnieta de la Reina Victoria. Ella era sorda, un hecho que la familia real ocultó, y de pequeña aprendió a leer los labios. Los historiadores especulan que esto puede haber contribuido para que la princesa Alicia fuera más sensible hacia las personas que de alguna manera eran diferentes.

El príncipe Felipe con su madre, la princesa Alicia.

Cuando Eduardo, el hermano de Alicia, fue coronado como el Rey Eduardo VII en 1902, uno de los invitados en su coronación fue un apuesto príncipe griego llamado Andrés. Los dos se enamoraron y se casaron. Alice se fue a vivir a Grecia y tuvo tres hijas y un hijo, Felipe (el esposo de la Reina Isabel II).

La familia era disfuncional. El esposo de Alice se convirtió en un playboy y eventualmente se fue de la casa. Sus tres hijas se convirtieron en fervientes partidarias de Hitler, y cada una de ellas se casó con nazis de alto rango. Sólo su hijo Felipe se parecía a ella, evitaba el nazismo y pasaba su tiempo con amigos judíos y con sus parientes británicos.

Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial, el príncipe Felipe se ofreció como voluntario para la marina británica y luchó contra los nazis con distinción.

La princesa Alicia se resistió de formas más secretas. Ella se quedó en Atenas e invitó a esconderse en su casa a los Cohen, una distinguida familia judía griega con quien ella y su esposo habían sido amigos durante muchos años.

Rajel Cohen, su hija Tilde y su hijo Mijael se mudaron a vivir con la princesa. El departamento era pequeño y estaba a unos pocos metros del cuartel central de la Gestapo en Atenas. Una vez la princesa Alice fue convocada para un interrogatorio, pero ella se negó a divulgar que ocultaba judíos en su hogar.

Después de la guerra, la princesa Alice fundó una orden de monjas. Ella regresó a Londres en 1967 y falleció en 1969. La princesa Alice pidió que sus restos fueran enterrados en Jerusalem, y en 1988 la enterraron en el Monte de los Olivos en Jerusalem.

En 1993, la princesa Alicia fue declarada por Yad Vashem como uno de los 'justos de las naciones'. El príncipe Felipe viajó a Jerusalem para la ceremonia, y plantó un árbol en la memoria de su madre. "El Holocausto fue el evento más espantoso en toda la historia judía, y será recordado por todas las futuras generaciones. Por lo tanto, es un gesto muy generoso que recuerden aquí también a los muchos millones de no judíos que, como mi madre, compartieron su dolor y su angustia, e hicieron todo lo que estaba a su alcance para aliviar en una pequeña medida el horror. Sospecho que ella nunca pensó que sus actos eran algo especial… Ella debe haber considerado que era una reacción perfectamente humana ante un semejante en problemas", dijo el príncipe.

2. La Reina Isabel II contrató un mohel judío para circuncidar al príncipe Carlos

La Reina Isabel II contrató un mohel judío ortodoxo para circuncidar a su hijo, el príncipe Carlos. Rav Jacob Snowman (1871-1959) era un mohel de renombre en Londres, y dicen que la Reina estaba impresionada por la habilidad y la experiencia del rabino.

La tradición real británica de pedir a un mohel judío que circuncide a sus hijos se remonta al Rey Jorge I, quien nació en Hanover, Alemania, y reinó sobre Inglaterra desde 1714 a 1727. En Alemania, algunos padres aristocráticos contrataban mohalim judíos, y Jorge I llevó la costumbre a Inglaterra. Años más tarde, su tataranieta la Reina Victoria contrató mohalim judíos para circuncidar a todos sus hijos. Dicen que ella creía que su árbol familiar se remontaba directamente al Rey David de la Biblia.

Por coincidencia, Rav Jacob Snowman, el mohel de la Reina Isabel, tenía otra conexión real: su hermano menor, Emanuel Snowman, era el director de la renombrada dinastía de joyas Wartski, que vendió los anillos de boda del príncipe Carlos y su esposa Camila, la duquesa de Cornwall, y del príncipe Guillermo y su esposa Kate, la duquesa de Cambridge.

3. La Reina nunca visitó Israel

A pesar de haber viajado por todo el mundo, incluyendo muchas naciones con reprensibles registros en lo que respecta a los derechos humanos, la Reina Isabel nunca efectuó una visita oficial al estado judío. Durante las largas décadas de su reinado, algunos judíos británicos consideran que este boicot es una dolorosa omisión.

En el año 2009, el historiador británico Andrew Roberts dijo que la "razón verdadera es que la Oficina de Relaciones Exteriores británica tiene una prohibición respecto a cualquier visita real oficial a Israel, lo cual es todavía más poderoso por tratarse de algo no escrito y no reconocido. Como un acto de deslegitimación de Israel, este boicot es tan serio como otros actos similares, tales como el boicot académico, y es responsabilidad de los miembros arabistas de la Oficina de Relaciones Exteriores. Por lo tanto, no es coincidencia que a pesar de que la Reina haya realizado más de 250 visitas oficiales a 129 países diferentes a lo largo de su reinado, nunca tuviera lugar una visita oficial a Israel ni de la Reina ni de ningún miembro de la familia real británica".

Eso cambió en el 2018, cuando el nieto de la Reina Isabel, el príncipe Guillermo, llegó a Israel en una visita oficial. En el 2000 el príncipe Carlos representó a Gran Bretaña en el Foro Mundial del Holocausto en Jerusalem. (Él había visitado Israel muchas veces antes, pero nunca de forma oficial).

El príncipe Guillermo en el Muro Occidental

Aunque su hijo y su nieto parecen albergar sentimientos más cálidos hacia el estado judío, nunca quedó claro qué es lo que sentía la Reina Isabel II. Además de su firme decisión de no visitar nunca el país, la Reina también efectuó declaraciones problemáticas en una visita oficial a Jordania en 1984.

Al ver un mapa de la disputada Franja Occidental, que está bajo control israelí desde la guerra de los Seis Días en 1967, la Reina Isabel dijo que era "deprimente" y describió que los aviones israelíes que volaban sobre la Franja Occidental eran "atemorizantes". En esa visita, también colocó una corona de flores en un monumento a los soldados árabes que murieron al atacar a Israel.

4. La Reina se apartó del protocolo real para escuchar a sobrevivientes del Holocausto

Aunque la Reina Isabel II siempre se mostró sumamente fría respecto al estado judío, en los últimos años se comportó de forma conciliadora con los judíos de Gran Bretaña. La familia real manifestó en el último tiempo un interés particular en el bienestar de los sobrevivientes del Holocausto.

La Reina Isabel con sobrevivientes del Holocausto

El 27 de enero del 2005, en el 60 aniversario de la liberación de Auschwitz, la Reina Isabel recibió a un grupo de sobrevivientes del Holocausto en el Palacio de St. James, en el centro de Londres. La Reina, que siempre era sumamente puntual, en aquella ocasión dejó de lado el protocolo. Mientras hablaba con los sobrevivientes, uno de sus asistentes le informó que era hora de terminar el encuentro.

Pero la Reina continuó conversando y escuchando. Rav Jonathan Sacks zt"l, quien estuvo presente en esa ocasión, luego comentó: "Cuando llegó el momento en que la Reina debía partir, ella se quedó. Y se quedó todavía más tiempo. Uno de sus asistentes dijo que nunca la vio demorarse tanto tiempo después del horario previsto. La Reina le brindó a cada sobreviviente su completa atención, y era un grupo grande. Ella se quedó escuchando a cada uno hasta que terminó de relatar su historia personal. Fue un acto de bondad que casi me hizo llorar. Uno tras otro, los sobrevivientes se me acercaban en una especie de trance y me decían: 'Hace sesenta años no sabía si estaría vivo al día siguiente, y hoy estoy aquí hablando con la Reina'. Esto brindó una especie de cierre bendito a vidas profundamente heridas".

La Reina Isabel II con Rav Jonathan Sacks zt"l

En enero del 2022, el príncipe Carlos comisionó una serie de retratos reales de sobrevivientes del Holocausto. "Triste, pero inevitablemente, el número de los sobrevivientes del Holocausto va disminuyendo. Mi esperanza es que esta colección especial sirva como una luz que guie nuestro camino", declaró el príncipe. Los retratos serán expuestos en el Palacio Buckingham.




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