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El elogio adecuado

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Noaj (Génesis 6:9-11:32 )

por Rav Dr. Mordejai Schiffman

¡Un trabajo excepcional!" "¡Un logro increíble!" "¡Una presentación impresionante!" El elogio es un elemento esencial de las relaciones sanas, ya sea en el hogar, en la escuela o en el trabajo. Sin embargo, cuando se lo hace de la forma inadecuada, tiene una parte oscura.

El Dr. Eddie Brummelman señala que, a menudo, los padres elogian de forma exagerada a sus hijos, pensando que eso incrementará su autoestima. Sin embargo, sus investigaciones han demostrado que los elogios exagerados pueden resultar contraproducentes de dos maneras. Si un niño tiene baja autoestima, los elogios exagerados pueden llevar a que su autoestima sea todavía más baja ("si crees que esto es tan increíble, obviamente no tienes expectativas demasiado elevadas respecto a lo que puedo hacer…"). Alternativamente, en algunos niños los elogios embellecidos pueden llevar a despertar tendencias narcisistas. El elogio es esencial, pero también es esencial que el elogio sea moderado, no extravagante.

Sabemos que Nóaj era una persona recta., Eso lo dice explícitamente el versículo (Bereshit 6:9). De lo que no estamos seguros es de cuán recto era, especialmente comparado con otros individuos rectos. El versículo dice que Nóaj era recto en su generación. El Talmud presenta un debate respecto a cómo debemos entender esta declaración (Sanedrín 108b), Rabí Iojanán dice que Nóaj era recto sólo comparado con su propia generación (una generación corrupta y degenerada), pero de haber vivido en una generación diferente, no hubiera sido considerado recto. En contraste, Reish Lakish argumenta que el hecho de ser capaz de mantenerse recto a pesar de todas las debilidades de su generación, prueba que obviamente hubiera sido recto de haber estado rodeado de personas virtuosas.

Si bien este debate es fascinante, encontramos un mensaje muy poderoso en el comentario de Rashi. Una lectura atenta de Rashi revela dos grandes diferencias entre la presentación talmúdica y su formulación. En primer lugar, mientras que el Talmud cita primero la opinión negativa de Rabí Iojanán, Rashi cita primero la opinión más positiva de Reish Lakish, quizás aludiendo a la importancia de dar prioridad a los elogios antes que a la crítica.

En segundo lugar, Rashi no cita las opiniones con el nombre de quién las sostuvo. Él dice que "Algunos de nuestros Sabios lo explican en su beneficio, mientras que otros lo explican en su descrédito". Presta atención que al explicar la alabanza, Rashi la atribuye a la opinión de los Sabios, mientras que a la opinión negativa sólo la atribuye a "otros", sin mencionar su estatus como Sabios o Rabinos.

El Dr. Ari Ciment cita a Rav Efraim Shapiro, quien sugirió que si bien a veces hay lugar a ser crítico, el enfoque que merece ser sellado con el atributo de "sabio" es proveer una visión positiva y ofrecer un elogio ("Pirkei Dr. Ari", pág. 13).

Al describir las características de Nóaj en el versículo citado, está escrito que Nóaj era recto y "tamim". Los comentaristas y los traductores difieren respecto al significado exacto de la palabra "tamim", con explicaciones que abarcan una amplia variedad de atributos: impecable, perfecto, humilde, amado, simple, íntegro, inteligente, virtuoso, auténtico y piadoso (ver "Otzar Mefarshei HaTorá", pág. 208).

Cuando subsecuentemente Dios habla directamente con Nóaj, Él le dice que entre al arca "porque sólo a ti he visto justo delante de Mi en esta generación" (Bereshit 7:1). Aquí, Nóaj sólo es considerado recto, sin la segunda apelación de "tamim". Ante esta sutileza, Rashi cita el Talmud (Eruvín 18b) y concluye que "sólo una parte de las buenas cualidades de la persona deben enumerarse ante su presencia"…

Al comentar esta declaración, Rav Akiva Adler enfatiza la importancia del elogio dentro de la educación. Los padres y maestros deben adoptar el hábito de elogiar a menudo a sus hijos y alumnos ("Ikvei Eliahu", pág. 15). Sin embargo, el elogio no debe ser exagerado ni extravagante. Puede que haya sido cierto que Nóaj fuera tanto recto como "tamim", pero al elogiarlo directamente, Dios sólo mencionó su rectitud. Embellecer e inflar el elogio, incluso si es cierto, puede ser contraproducente. El elogio es esencial, pero también es esencial encontrar el equilibrio adecuado entre un elogio sano y un elogio destructivo y exagerado.




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